Los golpes que te da la vida, te hacen sentir, valorar y celebrar situaciones como éstas. El ejemplo de un guerrero y luchador jovencito, decidido a pelearla y a perseguir sus sueños. El joven de 15
años es feliz por su entorno y amistades, pero más felíz aún si puede correr detrás de una pelota, y lo va a lograr, va camino a eso, con el apoyo de los facultativos, especialistas, familia, amistades, la
gente en general y la tarea específica que viene realizando junto al profesional Daniel Rodríguez.
Santiago Suárez Arriola, jugador de Nacional de Durazno y de la Selección duraznense Sub 15, da muestras cada día de superación de la enfermedad que lo aquejó, Leucemia.
«Agradecerle a él y a su familia por la confianza recibida para que yo sea parte de la recuperación de él, también a John Faira (responsable del club Deportivo Durán) por darnos el espacio para
trabajar”, dijo Rodríguez a Página Cero.
Señaló que «lo de Santiago es una recuperación que se llama de Fisioterapia Motríz, a la cual le tratamos de ablandar y poner a punto todos los músculos de su cuerpo, que hace más de un año que
no hace nada activo, entonces es como empezar desde ‘cero’, prácticamente una puesta a punto desde’‘cero’. Sabemos que es joven, es adolescente y va a tener una recuperación rápida, lo que sí,
lleva un proceso lento y de mucha paciencia, verdad»..
Sostuvo luego que «en esta primera etapa no lo exijo porque estamos en plena recuperación y lo que tuvo no fue nada para nada fácil; hay que ver el tema de oxigenación también, la parte
respiratoria, muchos factores que no se ven pero que están».
El profesional dijo que la carga horaria es de una hora, dos veces por semana «eso es más o menos para no hacerse muy pesado, porque es el arranque; a medida que pasa el tiempo vamos
agregando una o dos más (horas) por semana».
«Me largué a llorar porque no podía jugar al fútbol»
Santiago, hizo un alto en su actividad física para conversar con Página Cero. Le comentamos que nos alegramos muchísimo de su recuperación: «sabemos que toda la gente está con vos en esto,
que has sido un héroe y que también has sentido el apoyo de todos», a lo que el joven respondió:
«Sí, gracias a Dios, con el apoyo de todos he podido salir adelante, con el apoyo de los doctores, del kinesiólogo, de mamá, de las madres de mis amigos también», «Gracias a Dios, lo más bravo ya
pasó. Ahora tengo que ir una vez al hospital, nomás, por un día y me vuelvo y con todo, a trabajar con todo para mi recuperación».
El joven reveló que «la verdad que el primer día que me diagnosticaron esto, yo no caía, lo único que me importó cuando me dijo el doctor fue que no podía jugar (hacer deportes) por dos años y ahí
me largué a llorar, mi hermana me abrazaba y todo, y yo le decía que lo único que quería era jugar al fútbol».
«Amo la pelota y me dolió mucho eso», dijo Santiago, señalando luego que ese afán por volver a practicar fútbol «era mi sostén, digamos, porque yo allá dentro del hospital, lo único que pensaba
cuando me hacían la quimioterapia era, bueno, como me dice mamá, un día más y un día menos en el hospital y dentro de poco ya voy a poder volver a jugar, gracias a Dios, con el club que amo».
Falta, todavía falta.
«Ya vamos a poder si Dios quiere”, agrega, hablando de su más carto anhelo, volver a correr detrás de una pelota de fútbol como lo hacía desde muy corta edad, junto a su familia, que es muy
“futbolera”.
«Si toda mi familia es ‘futbolera’; mamá también, era golera, papá era golero también y yo estuve un tiempo en el arco también, en cancha chica; después me volví para la cancha y ahí no paré más».
Al joven lo vemos siempre luciendo la camiseta de Durazno y de Nacional.
«Si son las camisetas que más amo, la de Nacional también, siempre estoy con la misma camiseta; mamá siempre me reta, me dice, vos no tenés otra para ponerte?, siempre te ponés la misma»,
comenta entre risas.
Por su parte, Tiziano Vignoli, compañero de equipo de Santiago, destacó su valor y determinación, «es un ejemplo para todos nosotros y de ánimo está muy bien, siempre así, siempre de buen ánimo», comentó
