La muy oportuna iniciativa de la LFCD que preside el Sr. Fabricio Gutiérrez, permitió que más de diez personas, que se desempeñan en el área sanitaria de los clubes, y algunos allegados que realizan otras tareas, participaran de una charla taller, dictado por profesionales.
El Dr. Alejandro Pérez Arrúa, Médico e Instructor en Reanimación Cardíaca Básica y el Licenciado en Enfermería e Instructor en Reanimación Cardíaca Básica, Luis Ignacio Rodríguez Palacio, fueron los docentes, tratándose de especialistas que trabajan desde hace 14 años en la Escuela de Resucitación Cardíaca Básica de Camedur, que depende de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular.
Esta iniciativa brinda capacitación teórico prácticas a nivel de instituciones, con entrega de Certificado, tal como se realizó el martes de noche en Casa de la Liga en Zorrilla y Morquio.
«La verdad que es una experiencia muy linda, hace 14 años que con el Dr. Alejandro Pérez Arrúa estamos haciendo estos cursos, es una experiencia nueva acá en la Liga con la gente que está vinculada al fútbol y es una experiencia muy linda porque les enseñamos a realizar las maniobras básicas de reanimación y el uso del desfibrilador; en un ambiente deportivo como hemos visto y donde es muy importante tener este conocimiento», dijo Rodríguez a Página Cero.
La importancia de la primera atención
«El primer momento es el que define el que nosotros estemos preparados para hacer un reconocimiento del paro cardíaco, que estemos preparados para hacer el reconocimiento y activar la ‘cadena de la supervivencia’ que llamamos nosotros, que es llamar al servicio de asistencia prehospitalaria y comenzar nosotros las maniobras que fueron explicadas», «fue explicado cómo una persona se detecta cuando está muerta, que se reducen mucho los tiempos, y hacer masaje cardíaco externo efectivo de forma rápida».
«Luego se utilizó, que hay una penetración bastante importante acá en Durazno y en Uruguay de desfibriladores externos semiautomáticos; se explicó cómo funcionan y se hizo el taller que ustedes pudieron presenciar».
Maniobra que se llama ‘miro, escucho y siento’.
«Nosotros lo que recomendamos en estos cursos que damos y lo que le decimos a la gente, es que nosotros no esperemos que venga la ambulancia, nosotros tenemos que actuar, primero que nada reconocer que la persona está en paro, saber si esa persona no respira y no responde, acercarnos a la víctima, no esperar que se llame la ambulancia, que seguramente va a demorar porque no vamos a tener la ambulancia allí mismo».
«Nos acercamos a la víctima, en este caso, le golpeamos fuertemente el hombro, vemos que si la persona que no responde en ese caso, nosotros enseñamos una maniobra que se llama ‘miro, escucho y siento’, que es colocar una mano en la frente y otra en el mentón para abrir la vía aérea», «generalmente cuando pasan estos eventos a la persona le cae el piso de la lengua, por eso produce la obstrucción de la vía aérea y con esta maniobra que yo digo de frente, mentón, abrimos la vía aérea, permitimos que la persona pueda respirar y después de eso, sabiendo que no responde y no respira porque el tórax no se mueve, ahí debemos comenzar con el masaje cardíaco y ahí debemos activar la cadena de supervivencia, o sea, esto no termina solamente con que yo le haga masaje a la persona, debo llamar y pedir ayuda, porque debe venir el equipo médico, con el enfermero, pero eso es en otra secuencia; lo primero que tengo que hacer yo es detectar si la persona está viva o muerta mediante esa maniobra que le expliqué; si la persona no responde y no respira, debo comenzar el masaje cardíaco».
Cómo hacer masajes cardíacos.
«Tal cual como se describe en el curso, lo que hay que hacer es, primero, dejar al desnudo el tórax de la persona, colocar en la línea intermamilar, entre los dos pezones, la mano y comenzar a hacer el masaje», «se ha mejorado mucho, antes se buscaba en medio del tórax, se hacían muchas maniobras que hacían pérdida de tiempo, pero quiero hacer un énfasis en esto, en que como dijo Luis (Rodríguez), no responde y no respira, no buscamos pulsos, si la persona no respira; no tiene circulación, entonces no perdemos tiempo en buscar pulsos, que lo podemos confundir con nuestro pulso; tenemos que saber buscar pulsos y tenemos que empezar rápidamente el masaje cardíaco», dijo Pérez.
El uso del desfibrilador.
Saberlo usar es fundamental sí, pero está el masaje cardíaco, remarcó el profesional, agregando que » el masaje cardíaco es lo que mantiene viva la persona, lo que nosotros tenemos que mantener vivo es el cerebro y el corazón, mientras nosotros mantenemos vivo eso, el desfibrilador va a aparecer y ahí tranquilamente lo usamos como se explicó en el curso, y la persona pasa de un 10% de sobrevida a un 75% de sobrevida. Es muchísima la diferencia».
¿El trato a un niño es el mismo que se hace a un adulto?
«El trato a los niños es exactamente el mismo, salvando las excepciones de cómo hacer el masaje, dependiendo del tamaño del niño y dónde van los parches, es exactamente el mismo. El mismo va a hacer el análisis, si tiene un ritmo desfibrilable o no, y lo va a desfibrilar si es necesario», remarcó..
