Agendas Mochuela para organizar tu vida

Valentina La Banca, profesora de educación media y encuadernadora, es la creadora de Mochuela, un proyecto de encuadernacion artesanal que busca conservar lo mejor de la papelería clásica.

“Mi proyecto ofrece una propuesta actualizada desde la economía circular, que tiene como finalidad pensar, elegir cada materia prima desde una mirada ecológica, desde un compromiso ambiental. Esto me lleva a investigar constantemente, la trazabiliad de los papeles, la huella de carbono, la huella hídrica de cada producto, las certificaciones que tienen” dijo Valentina contando sobre su emprendimiento.

“La idea es que este proyecto es que nos permita disfrutar del cuaderno clásico cosido a mano, que tanto amamos, que tiene otro contacto físico ya que lo abrís o lees las hojas, ves las costuras, sentís la textura del papel, eso lo podemos hacer si seguimos teniendo el cuaderno clásico. También somos concientes de que tenemos que pensar las propuestas desde la economía circular, dandole este giro” agregó.

En Mochuela podés encontrar agendas y planificadores docentes, en esta época es la zafra más grande de principios de año, cuadernos especiales para desarrollar el arte, bitácoras de brujas, bitácoras de viaje, cuadernos pentagramados, diario de sueños, cuadernos de costura, de tejidos, recetarios de cocina, agenda perpetua, también hacemos trabajos personalizados, para los cuales pueden escribir a los medios de contacto y ver la idea que buscan, “estamos abiertos a diseñar el producto que estén necesitando. Hay 130 telas disponibles para las tapas de las agendas o libretas en un catálogo que ofrecemos a nuestros usuarios y muchas más cosas que siempre vamos implementando”.

Libro vivo

Valentina es una investigadora sobre la realidad de los formatos papel en el mundo, se apoya en un formato que perdura y que siempre nos trae recuerdos como son las agendas o cuadernos.

“Me gusta mucho trabajar con los gurises del liceo, en una conferencia durante la reinauguración de la Biblioteca de Alejandría, se habla sobre la posible muerte de los libros. En ese momento era inminente el formato pdf como lectura, el acceso a la información con internet y los libros electrónicos, entonces allí se hizo una defensa del libro en papel, el dice que el libro impreso tiene futuro y hay objetos que una vez inventados no los podés reemplazar. Podés inventar una agenda electrónica, un celular que te permite acceder a un pdf, pero el objeto papel te genera un contacto, un disfrute sensorial que pasa por la textura, por las emociones, por el sentir el olor que te despierta un recuerdo que tenías, hay un disfrute que pasa por los sentidos y por el contacto que se experimenta, que no te lo da otros objetos electrónicos que se van deasrrollando” contó.

“Y me gusta pensarlo desde ese lugar, yo tengo celular, computadora, agenda electrónica, pero no he logrado reemplazar lo que es una agenda papel, al igual que me pasa con los libros en papel.

De este vínculo con los libros que tengo, fui desarrollando el arte, el oficio y la técnica de aprender a encuadernar. Cuando estaba estudiando en el IPA y Facultad de Humanidades en Montevideo, necesitaba acceder a muchos libros, pasaba muchas horas en la biblioteca, compraba muchas fotocopias, la vida de un estudiante del interior en la capital es de rebuscarse para sostener los casos. Vengo de una familia trabajadora, una opción que descubrí fue ir a la feria de Tristán Narvaja, un lugar que me apasiona por todo el intercambio cultural que hay allí, en esa feria descubrí que habían libros clásicos, buenas ediciones, lo mejor y más recomendado por los profesores para la carrera de filosofía, que estaban muy deteriorados y valían muy baratos por eso los podía comprar”.

“Entonces fui descubriendo que tenía ese potencial en el momento en que los restauraba, fui aprendiendo a restaurarlos para estudiar, recibí donaciones de profesoras que ya estaban jubiladas o de gente que había heredado libros de filosofía, fui aprendiendo a restaurar como una función práctica, para poder estudiar” agregó.

“Con el tiempo fui descubriendo un intercambio que me generaba mucha satisfacción, de poder darle una nueva vida a un libro, incluso la posibilidad de ir encuadernando fotocopias sueltas que tenía y disfrutar mejor de la lectura, así sin darme cuenta estaba inmersa en la pasión que me

despertaba encuadernar, había descubierto un oficio” contó.

“Ahí dije, soy encuadernadora y supe que había llegado al límite en forma autodidacta y si quería desarrollarme mejor tenía que empezar a formarme, hice varios cursos, muchos de ellos me mostraron nuevas técnicas y detalles que hacía por desconocimiento”.

Nace Mochuela

El emprendimiento de Valentina tiene un nombre muy característico y con mucho significado.

“El nombre Mochuela está muy relacionado con la mitología griega, según los antiguos griegos Palas Atenea, la hija de zeus y Netis era la diosa de la sabiduría y la justicia, pero también era la protectora del arte y los artesanos, entonces elegí por ese lado del nombre, me sentí siempre identificada por esta ave que según la mitología griega es un búho pequeño que se posaba siempre en el hombro de Atenea y muchas veces se le consideraba el símbolo de la cultura occidental y la filosofía. Según la mitología tamibién esta la idea de que parte de la fuerza que sostenía a Atenea venía de ese mochuelo, además el simbolismo que tiene con la filosofía es muy fuerte, se dice que sobre el atardecer esta ave vuela sobre todo lo que exista, en un vuelo que explica el mundo, vuela por las penumbras y se considera también la filosofía como reflexión sobre la realidad vivida.

El mochuelo ve de noche y esto permite que nada se le escape, esto hace decir que la sabiduría de Atenea venía de esta ave” dijo.

“Me llevó a pensar que más allá de todas las posibilidades dadas, de investigar, cargar este emprendimiento con la identidad de un mochuelo que venía por la filosofía, jugar también con la identidad y la fuerza de lo femenino como concepto, por eso es Mochuela, utilizando el lenguaje como construcción de la identidad” agregó.

Uniendo fuerzas

En su emprendimiento también tiene una mirada feminista, sus proveedores, sus contactos y redes, tienen siempre en cuenta este concepto.

“En esto de reconocer la fuerza que tenemos las mujeres, como cuando nos juntamos y nos organizamos somos muy poderosas, sempre he pensado el emprendimiento sobre como logramos apoyarnos entre mujeres para crecer juntas, dándole una mirada de economía feminista, busco que todas las proveedoras de mis insumos sean mujeres emprendedoras, haciendo red, tejiendo eso de apoyarnos entre nosotras que me parece muy valioso, en el mundo que vivimos que es muy competitivo, el emprendimiento hay que pensarlo desde ciertos lugares y busco que tenga ese contenido aunque a veces me implica buscar mucho más para lograrlo” dijo.

“Estoy como en varias redes, pero algo que me gusta mencionar es un colectivo que se llama Remolino Remolachas que somos todas artesanas, hacemos ferias juntas, nos tratamos de ayudar entre nosotras, potenciarnos, mejorar las ventas, hacemos packs unidas, para ir creciendo” agregó.

“Hay pocos encuadernadores en Uruguay, construimos una red de encuadernadores uruguayos porque estamos en la misma sintonía de no seguir reproduciendo ciertas lógicas de emprender desde la competencia, sino quenos apoams, buscamos proveedoras en conjunto, compramos insumos al por mayor, eso es valioso porque es parte de la filosofía de la marca, tratar de crecer en conjunto y en forma colectiva” manifestó.

Proyectos

Mochuela sigue creciendo desde su formación, hace tres años, con proyectos importantes y pasos dados con seguridad.

“Cerramos el año de Mochuela con la patente de la marca, un paso muy importante, porque al patentarla el cliente se asegura que el producto que tiene en sus manos es el que tiene un respaldo, es el mismo en todo el país y genera una tranquilidad a la persona que en el momento de elegirla tiene cierto contenido detrás, hay un montón de procesos detrás de ella, de pienso, de tiempo destinado a darle la forma final, que hacen que ese producto sea ese y no otro” dijo.

“Para este año el proyecto es seguir participando de eventos, ferias artesanales, vamos a volver a estar en la feria nocturna del Parque Rodó por segundo año, tener una página web para vender de una manera más personalizada, seguir ampliando los puntos de venta que tenemos en Montevideo y el interior que hay varios, de a poco seguir creciendo y haciendo conocer la marca que está viviendo

desde hace tres años, nació en plena pandemia y me ha dado muchas satisfacciones” finalizó diciendo.

La forma de ubicar el emprendimiento es en instagram @mochuela.uy y el celular 091 773 995.