En Carlos Reyles el Centro Juvenil ATR (A todo ritmo) lleva adelante una propuesta muy interesante para los adolescentes de la zona, atendiendo a sus intereses y a la motivación necesaria para fortalecerse y crecer.
El Taller de danzas tiene una fuerte apuesta al crecimiento de los jóvenes y no se detiene ante las diferentes propuestas que surgen, para presentarse en competencias y certámenes, preparándose con todas las ganas.
Virginia Alvarez Ballarini es Trabajadora Social y profesora de danzas egresada de la Escuela Nacional de Danzas División Folklore de Montevideo. Ella es quien dirige el grupo de danzas de ATR y dinamiza las actividades que se proponen.
“Soy de la ciudad del Carmen, puedo decir que mi interés por la danza surgió cuando niña, casi adolescente, en el Carmen hay un grupo de danzas donde me sumé con amigos, tuvimos muy lindas experiencias, compartiendo juntos, bailando, aprendiendo. Desde ahí el amor por la danza quedó, cuando me fui a Montevideo a estudiar Trabajo Social conocí que existía la Escuela de Danzas y el área de Folklore, me encantó esa idea y en cuanto tuve oportunidad, al avanzar en la carrera de Trabajo Social y tenía tiempo para hacer esta otra carrera, que también implicaba un horario fijo de lunes a viernes para ir a clases, lo hice y me encantó” dijo presentándose.
“Me incliné por la docencia porque considero que tal vez tengo herramientas y me gusta poder enseñar las cosas que sabía. En Montevideo estuve trabajando en algunas escuelas, en el 2017 cuando me vine también trabajé en otra escuela y cuando ingresé al Centro Juvenil de Carlos Reyles, donde ingreso como Trabajadora Social y mantengo ese rol, comienzo a hacer voluntariamente este taller de danzas porque vi que a los jóvenes les gustaba, les interesaba, estaban interesados en poder aprender, querían saber más. Compartimos la misma pasión por la danza” agregó.
Los jóvenes están fuertemente compenetrados con la propuesta y participan activamente, desarrollando nuevas coreografías y actividades para llevar a todo el país e incluso al exterior, ya que han estado presentándose en diferentes escenarios de Uruguay y Argentina, siempre con buenos resultados y evaluaciones.
“El grupo está formado por chiquilines que son del Centro Juvenil, tienen entre 12 y 18 años y concurren a hacer diferentes actividades, entre ellas tenemos la danza. Todo comienza con un taller para aprender, bailar, compartir estos momentos, también desde el arte, crear cosas nuevas y poco a poco van surgiendo salidas, invitaciones para participar en algunos espectáculos, eventos, nos vamos enterando de propuestas que hay como certámenes, encuentros de danzas y nos preparamos para participar. Tenemos un gran apoyo desde el Centro Juvenil, la Asociación Civil y la coordinadora, eso ayuda mucho porque de lo contrario no sería posible. También el apoyo de las familias que siempre acompañan, algunas veces en vehículos propios, eso nos ha ayudado un montón para tener apoyo con los chiquilines y en esto de salir, movernos, todo implica gastos, que también tengamos que desembolsar en vestimenta, maquillaje, transporte y todo lo que engloba” dijo.
Los talleres del Centro son parte vital de la actividad cotidiana de los jóvenes, nucleándonos en un grupo que sigue creciendo.
“Creemos que con todos los talleres que hacemos en el Centro Juvenil y con la danza aportamos a la autoestima de los jóvenes, brindarles un espacio para hacer cosas que les gustan y les motivan, ellos crean, sugieren cosas, las coreografías también tienen que ser pensadas para que les queden cómodas y a medida que las vamos armando y llevando a la práctica, ellos aportan sugerencias, crean, aportan músicas que le gustan, para crear este espacio entre todos, algo colectivo. Creemos que el trabajo en equipo, en comunidad, en pequeñas comunidades, la comunicación no verbal importa mucho, todo eso se va logrando poco a poco, es un trabajo diario, siempre quedan cosas para seguir mejorando, seguir haciendo, todo lo que estos meses del año ya tenemos algunas invitaciones y queremos poder seguir buscando espacios para poder participar” agregó.
Especialmente el taller de danza tiene previstas varias presentaciones para los próximos meses, además de que ya hay realizado varias en diferentes lugares.
“En setiembre vamos a estar presentándonos en El Prado, también acompañando a la gente de la intendencia en la presentación del Festival del Rosedal, en octubre queremos participar en un encuentro de danzas en Tacuarembó donde los jóvenes podrán presentar lo que hacen y recibir una devolución de gente con mayores conocimientos, que los evalúan como jurado. A fines de octubre tenemos la semana de Carlos Reyles, en noviembre el Festival del Rosedal donde estamos invitados a participar y abrir el Festival como locatarios, con la gente del Taller de Música del Centro Juvenil, luego hay otro encuentro de danzas “El bailarín” en Durazno del cual nos gustaría participar y seguramente en diciembre vendrán otras propuestas. Prepararnos, crear cosas nuevas para mostrar, mejorar lo que estamos haciendo, esta participación en certámenes y encuentros de danzas, donde hay gente experta en danzas y expresiones artísticas, es muy bueno para los chiquilines porque hace que ellos tengan una devolución de gente que está por fuera de lo que hacemos todos los días, los evalúa, corrige cosas, les permite seguir mejorando y creciendo para próximas actuaciones. Esto motiva, el reconocimiento, a seguir aprendiendo, a mejorar siempre, para los jóvenes y nosotros como adultos es motivante y es un espacio de crecimiento” dijo.
“En cuanto a competencias nos gusta que sea con nosotros mismos, no hay una comparación con los demás grupos ni las demás categorías sino que es una competencia con uno mismo para seguir mejorando. La evaluación es grupal o personal y el puntaje se da de acuerdo a lo que se vio en la presentación” indicó.
Este convenio entre una organización civil e INAU dieron inicio al Centro Juvenil que hoy es un espacio de referencia para los jóvenes.
“El Centro Juvenil ATR, A todo ritmo, es un convenio con INAU entre la Organización Civil La Estación e INAU para poder trabajar a través de un proyecto con adolescentes entre 12 y 18 años que pueden estar o no incluídos en la educación formal. Se les brinda a ellos apoyo pedagógico para quienes están en la educación formal, para tareas domiciliarias, preparación de exámenes, talleres que son variados, música, danzas, huerta, macramé, cocina, peluquería, manicure, también van surgiendo otros talleres que van cambiando durante el año, a veces podemos acceder a alguno que ellos nos pidan y sea de sus intereses, esto siempre se tiene en cuenta para que estén motivados en las actividades” contó.
“También participamos con el Centro en las actividades deportivas del gimnasio y nos sumamos a propuestas que vengan de otras instituciones, tratamos de trabajar en conjunto, hay un profesor referente, talleristas que también algunos educadores ofician de talleristas y un equipo técnico, coordinador que trabajan en los proyectos personales y proyectos a futuro de los adolescentes, de las familias, se trabaja mucho con ellas para apoyar en la crianza, lo educativo, todo lo que tiene que ver con esta etapa vital de los adolescentes” dijo.
