Gonzalo ¿cómo vienen encarando este nuevo ciclo electoral?
Venimos planteando y dando a conocer esta alianza político-electoral que es la Unidad Popular, el Partido de los Trabajadores y el Frente de Trabajadores en Lucha. Estas tres organizaciones hace tiempo que venimos coincidiendo en el plano social con distintos temas. Primeramente, y sobre todo, el rechazo a la reforma de la seguridad social de este gobierno. Hemos trabajado decididamente en juntar las firmas para lograr el plebiscito y, en esta etapa, con las firmas ya recogidas, estamos trabajando de cara al triunfo en octubre. Eso fue una primera etapa que nos aproximó. También está el tema de la educación, de la reforma educativa, que rechazamos porque defendemos la educación pública y entendemos que lo que se está llevando adelante es perjudicial. Hay una serie de elementos en el plano social que nos fueron acercando, motivaron y sentaron las bases para un trabajo político-electoral con la Unidad Popular Frente y de Trabajadores.
Parte de la lectura que hacemos es que ya nos gobernó la derecha. A nuestro entender, lo que está faltando es la posibilidad de un gobierno de izquierda en Uruguay, un gobierno que esté orientado y tenga como elemento principal los intereses de los trabajadores, los pequeños y medianos productores. Entonces, en base a esa lectura de la realidad, y viendo que hoy por hoy no hay en el plano electoral una opción de ese tipo, nos motiva a trabajar en esa dirección. Y, por supuesto, estamos dando a conocer una serie de propuestas y medidas que se corresponden con esas definiciones ideológicas y políticas. En esta etapa inicial de la campaña, con las elecciones de junio próximas, nuestra tarea es visibilizar nuestra herramienta y hacer conocer las propuestas. Bueno, nos toca como fórmula en buena medida esa tarea.
Andrea ¿Cuáles son los principales reclamos o pedidos que reciben en las diferentes reuniones y recorridas que están haciendo?
Estamos presentando en los medios de prensa nuestras propuestas. Somos organizaciones que trabajamos cotidianamente a lo largo de todos los años, no solo en la tarea electoral, sino interviniendo sistemáticamente en las luchas diarias. Tenemos una situación en el país de crisis y de pobreza que ha crecido notablemente. Hay medio millón de trabajadores ganando menos de veinticinco mil pesos. Siempre se han cargado sobre las espaldas de los que producen, de los que trabajan, del pueblo en general, los programas de los demás partidos que han estado en el gobierno, han tenido que que ver con sostener y mantener los beneficios de los grandes bancos y de las multinacionales que han instalado el agronegocio, la destrucción del medio ambiente y han liquidado muchas conquistas relacionadas con las condiciones de vida de la población en general.
En ese sentido, nuestra actividad es militante y cotidiana, donde organizamos y luchamos en conjunto con los trabajadores y con los compañeros en los distintos frentes sociales en los que estamos. Lo que estamos intentando plasmar es que estas posiciones, esta lucha cotidiana que se viene dando, también tenga una expresión electoral que pueda estar presente tanto en el parlamento como una forma de presentar una alternativa política diferente.
El sistema político en el que vivimos, el régimen social, el capitalismo, está en descomposición. Estamos en medio de una crisis mundial descomunal, en medio de grandes guerras armadas y disputas de mercados. Uruguay es simplemente un proveedor de materia prima, de recursos brutos, sin ningún tipo de beneficio para el país y para su desarrollo, lo que nos ha llevado a vivir en condiciones lamentables. Lo que nosotros planteamos a la población es la posibilidad de agruparse, de sumarse, de participar y de construir una herramienta que nos permita luchar por esas reivindicaciones. Queremos estar presentes y ser una expresión de estas luchas y reivindicaciones en estas elecciones, con la posibilidad de acceder al parlamento y brindando esta alternativa. No se trata de elegir entre un mal menor, no de decir «no voy a votar a la coalición, voto a este que es un poco mejor».
Gonzalo, en el mundo se ha ido hace muchos años hacia un progresismo, pero un progresismo que lleva a todos hacia el centro. ¿Cuál es el desafío para la izquierda, para contrarrestar ese discurso y ese camino que se ha tomado?
El progresismo surgió en Europa por los noventa y después se trasladó a América Latina, pero se corresponde con desviaciones de los principios y definiciones históricas de la izquierda clásica. El capitalismo y la burguesía han encontrado en el progresismo una herramienta muy útil para continuar en el gobierno y seguir aplicando las mismas políticas económicas.
Vos planteás, ¿cuáles son los elementos centrales que uno encuentra a lo largo de la campaña? El trabajo y el empleo son fundamentales. Eso se corresponde con el modelo económico. Cuando tenés, como decía Andrea, quinientos mil trabajadores, medio millón de uruguayos ganando menos de veinticinco mil pesos, y doscientos treinta mil jubilados ganando menos de dieciocho mil pesos, eso es el resultado del modelo económico. ¿Y cuál es el modelo económico? Seguir beneficiando a las multinacionales, a las grandes empresas y al sistema financiero. Eso, evidentemente, no se corresponde con la izquierda, sino con el progresismo, que ha asumido la responsabilidad de seguir reproduciendo el modelo hegemónico.
Entonces, uno de los grandes desafíos que tiene la izquierda en Uruguay y en la región es enfrentarse al enemigo tradicional, pero también a las nuevas expresiones del progresismo. No hay una receta única, pero el mecanismo es la organización de los trabajadores, pequeños y medianos productores, jubilados y estudiantes, y generar conciencia. Lamentablemente, esta crisis económica y social que vivimos sienta las bases para que podamos tener un intercambio y profundizar sobre los motivos ideológicos y políticos que generan esta situación. El tema está en acumular la fuerza suficiente y tener pequeñas victorias, porque nadie se suma a pelear en el cuadro perdedor. Esta presentación electoral tiene también ese objetivo: sumar fuerza y obtener victorias. No estamos cerca de ganar la presidencia, pero hay grandes posibilidades de conquistar representación parlamentaria. Eso puede ser una victoria en esta pelea que estamos dando.
Vos hablas de las victorias. Recordemos que Unidad Popular ya tuvo representación legislativa. ¿Cómo tomaron estos cinco años donde se perdió la banca y se reestructuró la renovación para encarar un nuevo período electoral?
Bueno, en primer lugar, la pérdida de la banca de Unidad Popular se debió a dos mil votos que faltaron para mantenerla. Los votos que se tuvieron fueron muy superiores a muchas listas de las grandes coaliciones que tienen representación parlamentaria por acuerdos político-electorales. A pesar de haber perdido la banca, existe respaldo electoral o militante de miles de personas en todo el país. Hoy estamos marcando el dos por ciento en esta alianza.
Eso se corresponde con un resultado político que no necesariamente es malo. Cuando uno golpea en los lugares más sensibles, hay consecuencias.
Unidad Popular en el parlamento eliminó parte del subsidio de la cerveza y lo destinó al hospital de clínica, promovió una comisión investigadora en ASE que destituyó directorios y denunció corrupción. Unidad Popular movilizó a mucha gente con proyectos como el Plan Nacional de Vivienda Popular, poniendo en jaque las políticas de vivienda del gobierno de turno.
Se hizo un trabajo parlamentario significativo que afectó intereses y la respuesta fue evidente. En la recta final de la campaña pasada, Unidad Popular no apareció en ningún medio durante los últimos seis meses.
¿Qué conclusión sacamos? La necesidad de seguir fortaleciendo los niveles de alianza. Unidad Popular y el Frente de Trabajadores es un proceso de maduración, unificando a la izquierda a partir de principios y valores comunes, potenciando la lucha.
Andrea, hoy hacían mención a la reforma educativa, ¿cuáles son los principales aspectos que están en contra?
La reforma educativa no solo es una reforma de contenidos, sino también una reforma económica. Reduce el presupuesto que el estado utiliza en la educación pública, no en la educación en general, porque se subsidia la educación privada. No se han construido liceos y escuelas, los edificios están deteriorados, no hay suficiente personal, los grupos están sobrepoblados. No hay una inversión real en una educación que fomente mayor formación y conocimiento. Las palabras de los gestores de estas reformas, elaboradas desde el Banco Mundial, indican que buscan la formación de mano de obra barata y flexible. Flexibilizar la mano de obra en la educación, con salarios miserables, reducir los contenidos y formar mano de obra barata, precaria, que se adapte a las condiciones laborales actuales. Las reformas no abordan las dificultades actuales. Trabajo en la educación y veo cómo muchos niños en Uruguay están en condiciones de pobreza. No hay políticas que aborden estas situaciones, no hay comedores, personal, condiciones mínimas. Los liceos tienen frío, calor, lluvia, se inundan, los baños no funcionan. Se requiere una gran inversión en la educación pública, pero las reformas están quitando recursos para destinarlos a la educación privada.
Un proyecto reciente del MIDES con el Banco Mundial, de seiscientos mil dólares, financia un bachillerato dual para formar estudiantes que luego trabajarán en empresas que financian esa práctica. El estado uruguayo contraerá una deuda para financiar la formación de mano de obra para empresas. Mientras la educación pública se cae a pedazos, nunca se ha recibido el seis por ciento mínimo de presupuesto. La privatización de la educación es una realidad, con el estado contrayendo deudas para proyectos privados mientras la educación pública se deteriora.
Gonzalo, en materia de Ambiente ¿como vieron la creación del Ministerio de Ambiente y que políticas consideran necesarias en esta materia?
Es imposible pensar en la construcción de un país productivo, soberano y autosuficiente, si no se tiene particular cuidado sobre los recursos naturales. Y eso es algo que, lamentablemente, el capitalismo nunca tiene en cuenta. Su cometido final y único es la producción de ganancia, independientemente de los costos, ni de las personas ni de los recursos naturales.
Eso es lo que nos ha llevado a este momento a tener más de un millón trescientas mil hectáreas forestadas con eucaliptus transgénico, con soja transgénica. Y esa industria sojera y forestal nos ha llevado a altos niveles de contaminación de los de los cursos de agua, que además ha ido destruyendo la capacidad productiva de la tierra, por ejemplo, de alimentos, que además también atraviesa grandes problemas de salud para nuestra gente, sobre todo, para los trabajadores de del ámbito rural.
Hoy tenemos un modelo productivo que además de contaminar, expolia y destruir los recursos naturales, no genera ganancia porque todo está amparado bajo la ley de inversiones, la ley de zona franca, o la ley de forestación, o incluso la ley de riego. En ese marco normativo que fue construido a lo largo del tiempo, justamente para este modelo, se ha ido ajustando a lo largo del tiempo según sus necesidades, ¿no? Cuando el gran capital, los grandes latifundistas necesitan un ajuste de la normativa legal, el parlamento se predispone, vota la ley, la normativa, y el poder ejecutivo la aplica sin ningún problema.
Eso genera grandes problemas en el ámbito laboral, en el ámbito de los recursos naturales, pero también financiero. Porque este modelo esquiva sistemáticamente el pago de impuestos, gozan de toda exoneración. Entonces, producen, contaminan y se llevan la ganancia, ¿no? Y eso es algo que todos los gobiernos han asumido un nivel de responsabilidad en la actual situación.
Vaya si es necesario tener una una política distinta en la protección y en el cuidado de los recursos. Uruguay puede producir alimento para treinta millones de personas y, sin embargo, no lo estamos haciendo. Este, importamos papa, importamos tomate, importamos fruta, porque el Uruguay no la produce. Entonces, esa es una contradicción que hay que superarla y eso exige el cambio de modelo productivo, colocando los intereses de nuestro pueblo en primer lugar.
Si esto pasa en buena medida por la construcción de un Ministerio que atienda particularmente a esta situación, bienvenido sea, pero no podemos generar una nueva institución que siga reproduciendo la lógica del sistema.
Cuando UPM hace derrames de soda cáustica y destruye todo un curso de agua y toda su vida en y del entorno. La única medida que toma el ministerio es ponerle una pequeña multa económica que es irrisoria para las finanzas que maneja una multinacional de este tipo. Evidentemente, está muy lejos de cumplir los cometidos que debería de cumplir este Ministerio.
Por último, ¿qué mensaje le dejarían a los lectores?
Como mensaje, por lo pronto, nosotros vamos a ensobrar la papeleta del plebiscito.
Eso está clarísimo desde el principio, porque creemos que es fundamental, porque están en juego muchas cosas, porque es enfrentar el capital en términos concretos. Y lo decimos así porque sabemos que todo esto es como que pasa a un segundo plano y no se habla del tema. Nosotros ensobramos la papeleta, que fue el mecanismo que encontraron los trabajadores organizados para oponerse a esta reforma.
Las encuestas dan que la presidencia se va a definir en la segunda vuelta, y, por lo tanto, la gente tiene la posibilidad, en esta primera instancia, de votar a quién nos represente en el parlamento y que desde ese ámbito se pueda llevar adelante, una firme oposición a las políticas y a las propuestas nocivas para los intereses populares, y a la vez, ser capaces de proponer iniciativas que resuelvan los intereses y la necesidad de nuestro pueblo.
O sea que hay una posibilidad para que el pueblo uruguayo pueda optar por una representación de izquierda en el parlamento y es a través de Unidad Popular Frente de Trabajadores y cualquiera de sus listas.