La edil Yenny Niche destacó varias acciones que se han dado en el interior, una de ellas es el homenaje que pide se realice a estudiantes y docentes que se desempeñaron exitosamente en los Juegos Sudamericanos realizados en Chile. La otra, es el Salón de los Recuerdos en Cerro Convento, hoy convertido en atractivo turistico departamental.
“Hoy quiero solicitar el reconocimiento a nivel departamental y en esta Junta de dos profesores y dos estudiantes del interior del departamento, por su destacada participación en los Juegos Sudamericanos de Atletismo en Chile, ellos son los profesores Juan Pablo Pereira y Gabriela Abreu y los estudiantes son Andy Rodríguez y Santiago Méndez. Ellos representando a los liceos de Blanquillo y La Paloma respectivamente, participaron en los Juegos Deportivos Nacionales donde allí logran clasificar para representar a Uruguay en Chile” dijo.
“Andy clasifica como Campeón Nacional de Lanzamiento de Jabalina y Santiago como segundo puesto en Salto Alto, en diciembre concurren a dichos juegos, el 7 de diciembre del año pasado cumplen sus respectivas participaciones superando sus propias marcas, donde Andy Rodríguez obtiene medalla de bronce y Santiago Méndez un muy buen merecido sexto puesto. Pido que mis palabras pasen al señor Intendente y a la Comisión de Deporte y Juventud de esta Junta, pidiendo que se apruebe este reconocimiento” agregó.
“También solicito si la Junta podría sesionar ese día en la localidad de Blanquillo para que sea un homenaje más redondito, de los dos profesores y los dos estudiantes, para que puedan compartirlo con sus familias y con su pueblo” indicó.
La edila también agradeció la inclusión del Salón de los Recuerdos del pueblo de Cerro Convento en la agenda turística departamental.
“Quiero este agradecer a la Intendencia y a la Oficina de Turismo, ya que después de tanto luchar y pedir que el Salón de los Recuerdos de la localidad del pueblo de Cerro Convento, ubicado a 7 km de Blanquillo, ocupara un lugar en los lugares a visitar de nuestro departamento. Lo logramos y en la semana de turismo, en la propaganda que se nos muestra este Salón de los Recuerdos es un lugar más en Blanquillo a visitar” dijo.
“Así que los invito no solo que visiten en turismo sino en cualquier pasadita que hagan por aquella zona, que lleguen hasta el salón de los recuerdos” agregó.
María Isabel Fernández es la propietaria de este espacio denominado el Salón de los Recuerdos. Cerro Convento es un paraje rural donde viven pocas personas, se ha despoblado muchísimo, tal vez no lleguen a treinta sus habitantes, pero se ha convertido en un nuevo espacio turístico del departamento.
“Hay una Capilla con policlínica, obra iniciada por el Padre Emiliano Buffoli y respaldada por todos los vecinos, con la comunidad toda se logró levantar la capilla y sigue prestando sus servicios, hay misa una vez por mes, ya no funciona como policlínica como en un principio, de a poco se van dejando de prestar servicios, por la falta de población se ha dejado de brindar asistencia sanitaria” contó María Isabel quien vive hace 50 años en Cerro Convento
“El Salón de los Recuerdos es un salón con una muestra de antigüedades y recuerdos, todos de la zona, son objetos que llaman a la memoria. Muchos de esos objetos están en préstamo y otros han sido donados” contó.
“Mi hobby siempre fue coleccionar antigüedades, lápices, cajitas de fósforos, después fui ampliándolo con mis antigüedades propias y funcionó en el mismo salón donde hoy está el Salón de los Recuerdos un grupo de mujeres artesanas, que se llamaba Mujeres Unidas de Cerro Convento donde se fabricaban artesanías, se repujaba en aluminio, confección de prendas que tenía su sello propio, pero eso también se dejó de hacer debido a la despoblación de la zona, por lo tanto ocupe ese lugar con mis antigüedades, comenzaron a traerme otras de sus casas con su historia y todo eso está registrado en el Salón” agregó.
“El mayor valor de todos los objetos es la historia, los recuerdos que trae, conozco a sus propietarios, se como llegaron hasta este lugar, por lo tanto hay algunos muy especiales como una vitrola que era de la casa de mis padres, donde se celebraban cumpleaños, se daban serenatas a los cumpleañeros, hay muchos recuerdos en cada objeto. A veces me han hecho ofertas, incluso han
llegado anticuarios, para comprarme cosas, objetos que no los tengo para la venta, es una muestra” dijo.
“Vivir acá es vivir en paz, con una gran tranquilidad. Amo mi lugar, por eso mucha gente de la ciudad se asombra que viva en medio del campo, pero acá se vive muy tranquilo y feliz, amando lo que uno tiene y lo que hace, se encuentra la felicidad” finalizó.