Florencia Núñez llega por primera vez a Durazno con Década y Media, la gira con la que celebra 15 años de trayectoria y recorre once teatros del país. Antes de presentarse el viernes 14 en el Teatro Español, la cantautora visitó la Escuela N.º 9 “Juana de Ibarbourou”, donde los niños la recibieron cantando “Lo canté”. En diálogo con Página Cero, habló del recorrido que adquieren sus canciones, su colaboración con Jorge Drexler, el viaje a España y el desafío de seguir conquistando nuevos públicos.
Florencia, muchas gracias por darnos la oportunidad de conversar en este marco tan especial: son 15 años de carrera, una década y media en la música, y ahora estás cerrando un ciclo que nació en Rocha. Hay mucha historia en este recorrido. ¿Cómo vivís esta celebración?
Estoy contenta porque es la primera vez que visito Durazno y el Teatro Español. El motivo de esta gira, Década y Media, es celebrar mis 15 años de recorrido en la música. Celebramos que tenemos música que nos gusta y que la gente nos acompaña; son motivos para festejar.
Se me antojó conocer Uruguay y muchos teatros del país que todavía no conocía, como este. A partir de eso armamos la gira, que se llama Década y Media. Este año vamos a llegar a once teatros: empezamos en Rocha y vamos a cerrar en el Auditorio Nacional del Sodre, en Montevideo, con un concierto y una banda ampliada bellísima.
Estoy muy ilusionada porque cada instancia del recorrido, en la previa del espectáculo, me permite encontrarme con la ciudad, tomarle la temperatura y el pulso, entender cómo vive, cómo vibra, qué música escucha y charlar con la gente.
En esta primera visita estuviste conversando con los niños de la Escuela N.º 9 “Juana de Ibarbourou”. ¿Qué impresión te llevaste de Durazno?
Vengo de la escuela, de charlar con los chicos. Durazno vibra con mucho entusiasmo. También me contaron que hay una comparsa en la zona.
En esta gira, además de ofrecer los conciertos, aprovechamos la visita previa a cada ciudad para conversar con la prensa, difundir la propuesta y visitar un centro educativo que nos asigna Codicen. Esto surgió porque el año pasado diferentes escuelas empezaron a trabajar con una canción mía, “Lo canté”, que está en mi último disco. Comenzaron a tomarla como una especie de himno y a cantarla en los coros. Yo me preguntaba qué estaba pasando con eso y así pude visitar un par de escuelas en Montevideo.
¿Qué tiene “Lo canté” que resulta tan atrapante para los niños? Tus canciones suelen tener un contenido muy sentido, muy desde adentro.
Es una canción que habla sobre cantar juntos, encontrarte con la gente que querés y tener la bendición de poder llevar la música contigo. Es sencillísima y tiene que ver con mirar la vida con optimismo. Supongo que posee algo brillante en su espíritu y que las infancias, la gurisada, encontraron algo lindo en esa posibilidad de cantar juntas. Es una canción que invita a cantar con otros.
En el ámbito educativo apareció esa veta: la fuerza de cantar, no en soledad, sino en compañía de todos los compañeros. Estoy feliz porque es un público exigente e inquisidor. Si no les gusta, no les gusta. Es uno de los públicos más auténticos que hay.
Yo no hago nada destinado especialmente a las infancias. La canción no fue creada con ese propósito, sino para mí. Es muy lindo ver cómo la música toma un camino independiente de uno: hacés lo que hacés, pero después las canciones adquieren vida propia y realizan su recorrido. Esta eligió ese camino y la gente la llevó de la mano. Es lindo verlo y escucharla cantar.
Hoy llegué y me estaban esperando todos los niños formados, cantando la canción. Es muy impactante escuchar esas voces agudas. No hace tanto yo iba a la escuela y cantaba canciones de Rada, de Perales o “Color esperanza”, de Coti. Ahora me toca estar de este lado y ser testigo de cómo una canción mía ocupa el lugar que antes tenían obras de gente muy grande. Para mí es una sorpresa.
Sos la artista femenina con más Premios Graffiti en la historia de la música uruguaya. Después de cerrar la gira en el Sodre viajarás a España. Antes, ¿cómo fue compartir “Las vueltas” con Jorge Drexler?
Hay algo muy bueno que nos pasa a los músicos: somos colegas. Algunos tienen una gran trayectoria, son muy conocidos y poseen otro peso; otros venimos más atrás o hacemos el camino más lentamente. Pero todos somos colegas, nos gusta lo mismo, que es la música, y nos reconocemos en eso.
Podemos compartir sin diferencias a la hora de hacer música. Simplemente la hacemos, cantamos y, si algo nos suena, lo llevamos adelante. Conozco a Jorge desde hace muchos años a raíz del Festival Serenadas, donde coincidimos varias veces. En una de esas oportunidades le mostré algunas canciones, entre ellas “Las vueltas”, y terminamos grabándola juntos y cantándola en varias ocasiones.
Para mí es muy lindo compartir con personas a las que en algún momento de mi vida veía como casos de éxito inalcanzables, como No Te Va Gustar, La Vela Puerca o la propia Laura Canoura. Los veía como nuestros próceres musicales y ahora son mis compañeros de trabajo. Laura es una gran amiga; aprendo mucho de ella y, lo confieso, le robo muchísimo.
¿Qué esperás encontrar en España?
Todo surgió de manera muy informal. Habíamos cantado juntos en La Paloma, Jorge se quedó a ver el concierto y me dijo que tenía que ir a Madrid. Lo tomo como lo que es: un colega que quiere que te funcione y que te vaya mejor. Ni siquiera es que me vaya con él; yo voy a viajar y seguramente nos veamos.
Me pareció importante que él, que vive hace tanto tiempo en Madrid y construyó su carrera desde allí, viera que, si me arriesgo y acepto ese desafío, pueden surgir cosas interesantes. No le pongo ninguna carga: cada uno hace su camino y lo que le funciona a una persona no necesariamente le sirve a otra. Hay que descubrir qué funciona para mí y cómo me siento.
Me voy con ilusión y con ganas de trabajar, que es lo que siempre he tenido. Hago esto con mucha vocación; es mi misión en la vida. No puedo sacarme la campera y decir que ya no lo hago más. Voy a continuar con el mismo ímpetu de siempre.
Todavía falta para el cierre de este ciclo, pero ¿qué te ha dejado el recorrido por los diferentes departamentos, cada uno con su identidad y sus experiencias?
Hay ciudades que ya había visitado y volver significa reencontrarme con el público; eso es muy lindo. Hay otras, como Durazno, que nunca había visitado y en las que jamás había actuado en un teatro. Entonces es llegar por primera vez, pedir permiso, tocar la puerta y esperar que te abran. Esa es la sensación.
Siempre hay un lugar donde sos nuevo. En esta gira también estoy reconociendo que todavía existen muchos lugares de Uruguay donde buena parte de la gente no conoce lo que hago. Está bien, es parte de la vida, pero hay que seguir trabajando para abrir nuevas puertas. Me interesa que Uruguay sea un lugar al que siempre pueda regresar y donde haya gente esperándome para compartir un rato de música.
La actuación será el viernes 14 en el Teatro Español. ¿Dónde se consiguen las entradas y qué repertorio presentarás?
Las entradas se consiguen en Tickantel, Abitab y Redpagos. Se pueden comprar en línea, desde la aplicación o una computadora, y de manera presencial en los locales de cobranza. Esa tarde también estarán disponibles en la boletería del teatro para quienes se decidan a último momento.
Armar el repertorio fue lo más difícil, porque no es la presentación de un disco ni una gira centrada en un álbum. Es una gira con todos mis discos y con todas las canciones que tengo ganas de cantar. Son cuatro álbumes; imaginá lo difícil que resulta dejar temas afuera. Pero, cuando me duele excluir una canción, es porque sé que las que entraron en el repertorio van a funcionar y son un acierto. El espectáculo viene funcionando muy bien. Seguimos puliendo algunas cosas y, cuando lleguemos a Durazno, va a estar muy a punto.
