La Colonia “San Javier” ubicada en el departamento de Rio Negro, a orillas del rio Uruguay, es parte de la rica historia de los inmigrantes que llegaron al Uruguay ´. La Colonia San Javier fue fundada en el año 1913, por 300 familias rusas de la religión Nuevo Israel, que buscaban la libertad de culto ausente en la Rusia zarista. Encabezados por su líder Basilio Lubkov, el grupo ocupó 900 hectáreas que les había otorgado el gobierno de José Batlle y Ordoñez, en el marco de un ambicioso programa de asistencia a corrientes de inmigrantes de varias partes del mundo. Arribaron vía fluvial hasta el “Puerto Viejo”, el día 27 de julio del año 1913, quedando asombrados por lo natural del escenario campesino y el potencial productivo de estas tierras.-
Por Saúl Moisés Piña
Los primeros tiempos fueron muy duros, al punto de que el principal alimento diario para las familias era sopa de pastos de la zona. Las primeras viviendas eran de paja y barro, que en Rusia se denominan “Isba”, que curiosamente son similares a nuestro tradicional rancho de “paja y terrón”.
Con el tiempo las familias construyeron 100 viviendas, galpones para el almacenamiento de herramientas y depósito de granos. Luego levantaron un molino harinero de gran capacidad ya que la producción de trigo era de elevada productividad. El molino tenía una producción de 10 bolsas de 70 Kg. por hora y trabajaba 10 horas por día. La harina era de tal calidad, que se realizaban exportaciones a Brasil y Argentina, enviando cientos de toneladas mensuales por los puertos de Fray Bentos y Paysandú. En el año 1868 recibieron la primera cosechadora mecánica en el país, facilitando la cosecha.
Las labores de cultivo se hacían con las manos y rústicas herramientas de madera. Pero había un gran compromiso de trabajo, lográndose índices de producción muy importantes y haciendo experiencia con nuevas variedades. En el año 1869 llegó desde Suiza Juan Karlen, quien introdujo la elaboración de quesos, lo que se extendió rápidamente por todo el país, funcionando en 1874,más 50 queserías –También en esta Colonia se cultivó por primera vez girasol en el Uruguay, elaborando aceite de gran calidad, en un rústico molino fabricado por los mismos colonos. También se introdujeron nuevas técnicas para la calidad y producción Apícola, la que experimentó un marcado desarrollo. No hay duda que estas corrientes de inmigrantes, nos legó costumbres de convivencia y gastronomía, pero fundamentalmente, compromiso con el trabajo y la familia. Estos fueron valores que en su momento cambiaron la fisonomía del país, resultando factor fundamental en procesos de desarrollo cultural y económico de este Uruguay.
Han pasado 113 años desde aquella fría mañana, cuando estas familias llegaron al país, que les ofreció el afecto y el escenario adecuado para crecer en armonía de convivencia. Cumplieron sin favores del Estado, comprometidos con el esfuerzo y el sacrificio del trabajo, que es lo único que les aporta libertad y dignidad a los ciudadanos.
