El candidato a director social del Banco de Previsión Social por el orden de jubilados y pensionistas, Renaldo Borriero, cuestionó la reducción de la atención estatal en el interior y planteó detener el cierre de sucursales. También propuso aumentar la frecuencia de las oficinas móviles, revisar gastos y licitaciones, y destinar los ahorros a beneficios como lentes, audífonos y prótesis para las personas jubiladas.
¿Por qué se postula a las elecciones del Banco de Previsión Social en el orden de jubilados y pensionistas?
Estamos acá en Durazno, en una recorrida que comenzamos por la ciudad y el departamento de Rivera; seguimos por Tacuarembó y ahora estamos en este precioso departamento de Durazno.
Lo que nos lleva a ingresar en este tema es que estamos notando una ausencia importante, por parte de la dirección del BPS, en la solución de problemas de gran sensibilidad pública vinculados justamente con los jubilados. Si las personas que en este momento ocupan los cargos de dirección y de Directorio no hacen las cosas, nos sentimos, como ciudadanos, en la responsabilidad de tratar de intervenir, ayudar y mejorar lo que hasta ahora se ha hecho, que es bastante poco.
De triunfar en noviembre, ¿con qué BPS intuye que se va a encontrar?
Por las recorridas que estamos haciendo, más que intuir, le diría que lamentablemente nos estamos encontrando con sorpresas que no son muy agradables.
¿Por ejemplo?
Por ejemplo, un retiro bastante importante del Estado a nivel territorial. Estamos notando que hay lugares fuera de las capitales donde la gente se está sintiendo absolutamente desamparada, le diría desatendida. No hay alternativa: el Estado se está retirando. Hay lugares de los que se retiran UTE, OSE y el BPS; le diría que hay lugares de los que hasta se retira la comisaría.
Eso genera una situación en los pueblos, en la gente y especialmente en las personas mayores. A una edad en la que se necesita más acompañamiento y una atención especial del Estado, este se retira. Ese es uno de los primeros temas que deberíamos abordar en caso de tener la capacidad de ofrecer soluciones, porque lo piden a gritos. Los habitantes de nuestro país notan cómo se están desmantelando en el interior los servicios que tiene que brindar el Estado.
De alcanzar el cargo, ¿qué prioridades o planteos impulsaría?
Este es uno, claramente. Lo primero es tratar de evitar que se sigan cerrando sucursales del BPS en lugares donde ya hay una ausencia importante. Recién estoy viniendo, por ejemplo, de Caraguatá.
Allí reciben una oficina móvil una vez por mes. ¿Sabe qué? Ese día hay gente que va a hacer la cola a las cuatro de la mañana para que la atiendan. Quien llega más tarde, cuando le toca el turno, recibe como respuesta que el horario ya terminó y que deben irse.
Si una vez por mes no alcanza, pongamos una vez por semana. Son soluciones prácticas de ese tipo. No estamos hablando de grandes cambios ni de grandes inversiones.
Vamos a resolver las cosas, vamos al tema. Vamos realmente a las cosas importantes que la gente necesita. Otro ejemplo: en lugares como Tranqueras, donde también hay poca atención, el otro día una señora nos comentó que fue a tramitar la jubilación y el funcionario le pidió las seis partidas de nacimiento de sus hijos.
Cuando volvió con todo eso, otra funcionaria, muy atenta, se dio cuenta y le dijo: “Señora, con la cédula solamente le alcanza”. Le habían pedido más documentos de los necesarios. La señora gastó casi 1.500 pesos entre vueltas y fotocopias.
Esas cosas no pueden pasar. Además de resolver la ausencia, hay que brindar una atención adecuada al adulto mayor, para que se sienta respaldado y ayudado. Y le voy a decir algo muy importante.
Gracias a funcionarios que actúan con empatía, con sentimiento y hasta con cariño, se puede sobrellevar la ineficiencia del Estado, en el BPS y en otros ámbitos. Pero en el BPS, que es lo que nos importa, hay que mejorar esas cosas.
Después están otros beneficios: el tema de los lentes, los audífonos y las prótesis. No puede ser que un trabajador tenga durante toda su vida derecho a lentes y audífonos, y que cuando pasa a ser jubilado, cuando más los precisa, el Estado le quite ese derecho.
No estamos hablando de una fortuna. Unos lentes de 1.500 pesos. Vamos a trabajar en eso: buscar dónde hay dinero que se pueda ahorrar, revisar licitaciones para que resulten más baratas y volcar esos recursos a los jubilados, que en definitiva parecerían ser la parte más débil de todos estos eslabones de la cadena del Estado.
¿Qué propondría para mejorar las pensiones y jubilaciones más sumergidas, que hoy apenas alcanzan los 21.000 o 22.000 pesos?
Ese es un tema muy importante, porque el BPS por sí mismo no puede, mediante un decreto o un reglamento, aumentar las jubilaciones. Eso tiene una base parlamentaria, requiere un proyecto y, además, es el Poder Ejecutivo el que en definitiva define estas situaciones.
Pero le diría algo: el Banco de Previsión Social es un organismo al que le ingresa muchísimo dinero por mes y por año y, en los últimos años, excepto en 2020, siempre le ingresó cada vez más.
Entonces tenemos un organismo al que, por una punta, le entra mucho dinero y, por la otra, en la canilla de los jubilados, salen apenas unas gotas. Como alguien que viene del sector de industria y comercio, acostumbrado a pelear el dinero, a acostarse con un problema y levantarse con una solución, lo primero que haría sería revisar todas las cuentas y auditar todos los gastos.
También revisaría cómo estamos con las licitaciones. Hay prórrogas de licitaciones. ¿Sabe lo que quiere decir? Que una licitación que se hizo por dos años, por ejemplo, se prorroga y se sigue comprando a aquellos precios.
¿Y qué pasó en el medio? ¿Por qué tenemos que gastar en cosas que no son convenientes? No le voy a decir que ahí esté toda la solución a estos problemas. Pero creo, como le digo, con esa cabeza de industria y comercio de pelear y defender cada peso, que vamos a poder empezar a encontrar pequeños lugares donde la suma de esos recursos nos permita estar más holgados.
De repente no será todo junto. Podemos hacerlo por etapas. También podemos mejorar algunos beneficios, como el de los lentes. Hay cosas para hacer.
Pero hasta ahora hay un silencio sepulcral. De la diferencia entre la mucha plata que entra al Banco y la salida tibia y en cuentagotas hacia los jubilados, de ese punto intermedio en el que hay pérdidas, no se habla. Parecería que estamos hablando de pérdidas, por decirlo de alguna manera, sagradas, que no se pueden tocar. Yo creo que no.
