El coordinador de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Gobierno de Durazno, Rodrigo Castells, explicó el alcance de su tarea y remarcó que la seguridad y la represión del delito continúan bajo competencia del Ministerio del Interior. Detalló el futuro trabajo de ocho policías eventuales, el fortalecimiento de los cuerpos inspectivos y la articulación con comisiones de la Junta Departamental, localidades del interior y organizaciones barriales.
Ahora llego a la Intendencia y esto funciona de otra manera. Bruno Rivero tenía un perfil razonable, muy relacionado con su experiencia, en el que la seguridad y las respuestas institucionales a ese tema eran más relevantes. Hoy esto quedó más vinculado a la convivencia, como bien referías en la introducción. Por eso es muy importante verlo más desde un lugar social que desde la seguridad.
Creo que debe quedar claro que todo lo relacionado con la seguridad es competencia del Ministerio del Interior.
¿En eso ustedes no se van a meter?
No podemos ni debemos. El cuerpo de seguridad con el que contará la Intendencia es muy pequeño. Son policías, formalmente llamados policías eventuales, y no estarán bajo mi mando ni el de ninguna persona de la Intendencia, sino bajo una coordinación que funcionará en la Jefatura de Policía. De hecho, el otro día me enteré de que ya hay policías eventuales en Durazno y cumplen funciones, por ejemplo, en el Banco República.
Hay un convenio próximo a firmarse que establece las actividades o acciones en las que podrá participar este cuerpo de policías eventuales. Estará a disposición de la Intendencia, pero dentro de una coordinación. Nunca realizará actividades de persecución o represión del delito: esas tareas son enteramente competencia del Ministerio del Interior.
¿Sería, más o menos, el trabajo que hace la Policía Comunitaria?
Estará perfilado por ese lado: será un acompañamiento a tareas propias de la Intendencia y del Gobierno departamental. La Policía Comunitaria está enteramente al servicio y a disposición del comando de la Jefatura. En este caso habrá un conjunto definido de tareas de las que los policías eventuales no podrán salirse y que siempre estarán coordinadas desde la Jefatura.
¿Van a trabajar bajo el protocolo policial?
Siempre. Son policías.
¿Recordás cuáles serán esas tareas?
En general, acompañar al cuerpo inspectivo, fundamentalmente al de Tránsito, pero también a los inspectores de ruidos molestos, que son una cuestión fundamental para la convivencia.
¿Qué comprende el problema de los ruidos: las discotecas ambulantes y los escapes libres?
Totalmente. Es un problema que advertimos quienes vivimos en el centro y creo que también se presenta en algunos barrios. Ha habido un refuerzo del cuerpo inspectivo de Tránsito y hoy lo notamos todos en la ciudad. También está en proceso el fortalecimiento del cuerpo inspectivo de ruidos molestos. Es un conjunto de acciones.
Decías que habrá un cuerpo inspectivo dedicado a los sonómetros y al control de decibeles, independiente del que controla el tránsito. ¿Entendí bien?
Sí. Son dos cuerpos inspectivos: uno de Tránsito y otro de ruidos molestos. Esa área ya existía en la Intendencia; la decisión del Ejecutivo fue fortalecerla e independizarla.
¿Cuentan con sonómetros suficientes?
Cuentan con sonómetros, sí.
¿A partir de cuándo estarán operativos los policías?
Falta la firma del convenio, que es inminente. Ya está todo encaminado. Hubo algunas observaciones jurídicas; por ejemplo, utilizábamos el término Guardia Municipal y se indicó que formalmente debía hablarse de policías eventuales.
¿Ya no se usa el término Guardia Municipal?
Por ahora no. Capaz que se use coloquialmente, pero en los documentos se solicitó emplear policías eventuales. El convenio está próximo a firmarse.
Una vez firmado comenzará la capacitación de quienes trabajarán en el marco de las actuaciones con la Intendencia y el Gobierno departamental. Imagino que será un proceso de unos seis meses. Estamos en una Rendición de Cuentas en la que se quiere prolongar ese período a nueve meses. No sabemos si esto ocurrirá antes o después, pero serán seis meses o, eventualmente, nueve. Cuando terminen su formación, esos ocho policías eventuales quedarán operativos dentro del convenio.
¿Vas a trabajar directamente con la Comisión de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Junta Departamental, que vuelve a conformarse? ¿Vas a ser el nexo articulador de estas políticas?
Exactamente. Ya conversamos con Gabriela Santa Cruz, que es la directora y, al menos momentáneamente, sigue a cargo, porque se abrieron dos departamentos: Capital Humano y Administración, y Tránsito y Convivencia. Remitimos una solicitud a la Junta para reunirnos con la Comisión de Convivencia y Seguridad Ciudadana y también con la Comisión de Derechos Humanos. Propusimos hacerlo en una sola reunión, porque habrá aspectos de esta coordinación vinculados con las áreas de ambas comisiones. Ese diálogo ya está encaminado.
Rodrigo, ¿por qué te eligieron para el cargo?
Es una excelente pregunta para Felipe.
Yo tengo algunas razones: trabajás en el campo, conocés bastante el sector rural y al Ejecutivo le interesaba alguien que fuera más allá de la capital departamental y atendiera también la ruralidad.
Obviamente. Ya empezamos a visitar y dialogar con los secretarios de las juntas locales y los alcaldes. Todavía no llegué a todos lados, pero vamos poco a poco, escuchando las situaciones de convivencia que se presentan en cada lugar.
El departamento es heterogéneo. Los problemas de la ciudad de Durazno no son los mismos que tiene Colonia Rossell y Rius. También puede haber problemas de convivencia, pero de otra índole.
Por ejemplo, las jaurías de perros.
Correcto. Ahí tocás un tema que vamos a abordar en breve.
Es importante aclarar algo: yo no voy a resolver solo todos los problemas. Tengo que articular y viabilizar respuestas, algunas vinculadas fundamentalmente con acciones de otros departamentos de la Intendencia. Algunos problemas de convivencia pueden tener relación con la caminería rural. En ese caso habrá que articular con el director de Obras, con el Pampa, que está haciendo un trabajo formidable. Si una situación genera problemas de convivencia en alguna comunidad del departamento, debemos encontrar la forma de ser ágiles para responder y bajar esos niveles de conflictividad.
¿Cuáles son las herramientas para la prevención del delito y el abordaje temprano de los conflictos?
Creo que esa frase resume la estrategia: desde el concepto de una mejor convivencia podemos incidir en el delito. Hay problemas que, por falta de herramientas de los vecinos para resolverlos, escalan y terminan en situaciones de violencia. Me viene a la cabeza el uso de los espacios comunes.
El fin de semana estuvimos en la nueva comunidad que se formó en Maciel, en las últimas viviendas entregadas, donde trabaja la Fundación Cirineo. Ojalá tuviéramos muchos grupos como Cirineo en cada una de las comunidades más difíciles. Allí realizamos un taller sobre una problemática relacionada con los espacios comunes de los vecinos: unos parrilleros.
Si no colaboramos para que alcancen acuerdos sobre la utilización de esos parrilleros —siendo nosotros facilitadores del proceso—, pueden terminar en conflictos y peleas entre vecinos. Lo mismo sucede con los animales.
“Ah, pero es el cumpleaños de mi hijo…”
Y el más fuerte termina quedándose con los parrilleros; después el espacio se pierde o se vandaliza. Es un ejemplo.
¿Ahí se abre la posibilidad de crear un protocolo de utilización y una comisión barrial que se rija por él?
Por supuesto. Eso hicimos el fin de semana: generamos una comisión barrial. En esa comunidad empezaron a plantearme muchas situaciones relacionadas con la convivencia entre los vecinos y con el entorno en el que fueron ubicados. Hay que ayudarlos a generar procesos de diálogo y organización para que resuelvan sus situaciones de la forma menos conflictiva posible.
Ahora te pregunto por tu gestión. En algunos barrios, habitados en un 99 % por gente trabajadora, existen bocas de venta de drogas. Los vecinos conviven con ellas, las conocen y, en algunos casos, las han denunciado. La Policía las allana, pero otra persona se hace cargo del negocio y siguen funcionando. Podría nombrarte casos de ambos lados de la ruta y de la vía. Los vecinos tienen que soportarlo. Dicen: “Yo trabajo, soy honesto, me levanto a las seis de la mañana y trabajo todo el día, pero acá al lado sé que están vendiendo”. Ese vecino no sabe con qué puede encontrarse al día siguiente. ¿Qué se hace ahí?
La pregunta es muy buena porque permite aclarar lo dicho al comienzo: la Intendencia no tiene potestad sobre ese tipo de situaciones y no debe intervenir en las competencias de los organismos responsables.
¿No se trata de hacer amigo a un narcotraficante de un vecino y decirles: “Llévense bien, muchachos; que haya códigos dentro del barrio”?
No. Desde Convivencia nos acercamos al barrio y, de hecho, ya lo venimos haciendo. Yo no me acerco a un narcotraficante: me acerco a un vecino. Desde mi perspectiva observo cuál es la situación del vecino; no me corresponde emitir un juicio de valor. Desde la Policía el acercamiento es otro. Desde Convivencia no clasificamos a este vecino de una forma y a aquel de otra. Planteaste el caso extremo de un narcotraficante, pero puede haber otro tipo de problemática.
Otro caso es la violencia doméstica. Como comunicadores hemos vivido muchas situaciones: incluso hemos sacado mujeres de contextos difíciles. A veces la mujer nos llama porque no denunció al hombre. Uno procura saber si tiene un hermano, una tía o alguien cercano, y esas familias generalmente viven en el mismo barrio. Entonces el agresor o abusador queda a cien metros de distancia.
En ese caso también hay que articular para que, mientras la pareja esté separada, no se genere un conflicto entre las familias. Lo máximo que puede correspondernos es estar en contacto con las autoridades que sí tienen competencia —la Policía y la Fiscalía—, ponerlas en conocimiento y ofrecer nuestra capacidad de facilitación, porque no es competencia de la Intendencia.
Hay una realidad, Rodrigo: muchas mujeres —y digo mujeres porque son la mayoría— no denuncian. Quieren separarse del abusador o maltratador, se van a vivir con su familia y esa casa queda a dos o tres cuadras de donde vivían. A veces, además, hay un hijo y la situación se vuelve muy complicada.
¿Qué sí puede hacer la Intendencia? Facilitar espacios al comando de la Policía y a la Policía departamental. De hecho, la Intendencia está colaborando con el ex local Los Vascos, donde se instalarán la Policía Comunitaria y la oficina especializada en violencia doméstica y de género. También hay acciones como las que permitieron que la Guardia Republicana sea hoy una realidad en Durazno y que se formalizarán este viernes. El intendente y el jefe de Policía impulsaron esta iniciativa mediante una articulación y un compromiso conjunto con la comunidad. El destacamento de la Republicana tendrá alcance regional. Son acciones promovidas desde el Ejecutivo que tienen un impacto fuerte en la seguridad, más allá de la tarea puntual que me corresponde.
Te traigo ahora un tema de convivencia en la ciudad. Se dio el caso de dos vecinos con una medianera de por medio: uno tenía canteros contra la medianera y al otro se le caían las paredes. La ordenanza no le brindaba un amparo real; la Intendencia simplemente enviaba a un arquitecto a controlar. Es algo que tengo que tratar siempre. ¿Cómo puede solucionarse? ¿Desde tu oficina se puede promover una modificación de la ordenanza municipal para generar ese amparo?
Ampliaría el planteo. Ahí es fundamental una articulación fuerte con los ediles, con las comisiones y también con Derechos Humanos, porque es probable que en muchos aspectos de la convivencia haya una tarea pendiente en cuanto a ordenanzas y regulación. Podemos incluir otros casos en los que también habrá que coordinar. Son procesos de diálogo que tendremos que construir junto con el Legislativo y con los vecinos, sobre todo en barrios periféricos donde no hay saneamiento. No son asuntos fáciles de resolver: hay que pensar muy bien esas ordenanzas o regulaciones pendientes. Primero debemos conocer las implicancias y las situaciones enfrentadas anteriormente. Hay un trabajo muy interesante para hacer.
Sebastián nos escribe: “Buenísimo el programa. Preguntale qué pasa con las veredas, porque en muchas situaciones nos vemos imposibilitados de usarlas debido a que vecinos o comerciantes las ocupan”.
Todavía no abordé el tema de las veredas. Hay varios asuntos de Tránsito que la directora Gabriela Santa Cruz está atendiendo. Hace un rato hablamos, por ejemplo, de los caños de escape.
Creo que se refiere, por ejemplo, a talleres mecánicos y de motos que trabajan en las veredas. ¿Te acordás de la señora que vino a reclamar porque tenía un taller mecánico al lado de la casa y no podía salir?
Para dimensionar la cantidad de acciones que ya se están realizando desde Tránsito en relación con la convivencia, hay un proceso abierto y se trabaja intensamente para despejar las calles de vehículos abandonados.
Eso está buenísimo. En el marco de ese proceso también se hacen inspecciones a algunos talleres.
De hecho, ayer lunes hubo una inspección en un punto de la ciudad con una situación compleja, como la que están describiendo. Se volvió a dialogar con el taller mecánico, quedaron en darse un poco más de tiempo, pero la solución está cerca.
Gracias a Rodrigo; que tenga una excelente gestión. Respecto del tema, puedo aportar que una automotora ubicada en la calle 18 de Julio coloca los vehículos a la venta en plena calle y ocupa todo el estacionamiento.
