La educación que ha sido irracionalmente el vehículo apto para trasmitir los valores ya adquiridos en el seno familiar, tiene en estos tiempos de total dinamismo, más que nunca total responsabilidad de preparar para un porvenir crecientemente complejo y conflictivo.
Por Saúl Moisés Piña
El contar con un sistema de enseñanza debe ser considerado como un derecho y un deber inalienable de todo ser humano .Sin educación no hay vida civilizada ni convivencia civil, ya que esta otorga además del conocimiento y cultura, otro factor básico en la vida de los seres humanos: la libertad; que es la herramienta para la elección del mejor camino para transitar la vida de la gente, sin tutelas o promesas volátiles de ocasionales iluminados.
En Durazno tenemos vivo el recuerdo de Maestros y Profesores de elevados quilates, que dejaron un ejemplo de entrega y responsabilidad con su delicada tarea, ya que centraron su docencia en una educación de valores, que es la capacidad de enfrentarse con conocimiento, al pluralismo, al cambio y a la renovación, que permiten realizarnos y convivir como personas responsables y defensoras de nuestra identidad nacional.
Seguramente en estos tiempos tan particulares que vive el Uruguay, uno de los valores más necesarios y más productivos en nuestra sociedad, es el dialogo, franco, tolerante, honesto y respetuoso. Lamentablemente no es tan así. Seguramente la educación para el diálogo, será una siembra de buenas cosechas para quienes tendrán en el futuro, la responsabilidad de conducir el país.
La educación para el dialogo supone razonar, escuchar, ponerse en lugar del otro, defender sin interés espurio la propia condición, disposición a que el otro pueda convencernos e intentar sin agravios y violencia convencer al otro. Esa tarea debe iniciarse en el hogar con el fundamental aporte de la Escuela, en una educación laica para la convivencia y la armonía social.
En estos días ha surgido una noticia que tiene para Durazno una particular distinción; se trata de a reapertura de la Escuela Rural Nª 59 de “Paso de Aguirre” ubicada en el interior profundo de nuestra de nuestra ciudad, la que estaba clausurada desde el año 2020, con la particularidad de que asiste un solo niño, llamado Aparicio.
Se trata de una resolución de Primaria que merece destaque, ya que revela el compromiso ciudadano de las autoridades de facilitar el camino de quienes serán responsables del destino de este país ,pero también el apoyo de vecinos progresistas de verdad ,que siguen radicados en el campo ,dando vigor a la tarea de potenciar el trabajo rural.
Una escuela rural es un templo de educación, cultura y reafirmación de identidad y sociabilidad de los vecinos campesinos.
Es muy alentador que haya uruguayos que construyen en silencio y no destruyen con ruidos.
La educación genera el aprendizaje de la comprensión, con fin de ayudar a imaginar nuevas maneras de ser, de actuar con sentido fraterno y construir la propia vida, en el marco de la ética y el amor por el semejante.
Que la luz de la verdad y libertadora de José Pedro Varela, siga irradiando la labor de los Maestros y en la mente fresca de los niños, para arribar a la meta de esperanza del futuro que todos ansiamos.
