Autoridades del Ministerio de Desarrollo Social visitaron Durazno en el marco de una recorrida por el interior del país para evaluar el funcionamiento de los centros destinados a personas en situación de calle. Durante la jornada recorrieron el centro de atención 24 horas y el dispositivo de contingencia instalado para reforzar la respuesta durante el invierno.
La adjunta de Protección Social del MIDES, licenciada Ana Laura Cafaro; el asesor del ministro de Desarrollo Social, Jorge Fossatti, y el coordinador de la Región Centro, Daniel De León, explicaron que Durazno continuará contando con una respuesta permanente durante todo el año. Señalaron que la atención no puede limitarse a brindar alojamiento durante las noches más frías, sino que debe contemplar las condiciones de salud, los consumos problemáticos, el sufrimiento psíquico, la recuperación de vínculos y las posibilidades de acceso al estudio y al trabajo.
Una respuesta que continuará durante todo el año
Las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social señalaron que la recorrida por Durazno forma parte de una serie de visitas que vienen realizando por los distintos departamentos desde el año pasado.
Cafaro explicó que, aunque existen situaciones comunes en todo el país, cada territorio presenta características particulares que deben ser consideradas al momento de instrumentar las políticas públicas.
Hasta el año pasado, Durazno contaba únicamente con una respuesta enmarcada en el Plan Invierno, que funcionaba durante los meses de menores temperaturas. Sin embargo, advirtió que el riesgo para una persona en situación de calle no desaparece cuando finaliza el invierno.
“Por razones obvias, durante el invierno se pueden producir situaciones que impliquen riesgo de vida, pero ese riesgo también puede estar presente durante los restantes días del año”, señaló.
Explicó que muchas de las personas atendidas presentan enfermedades crónicas, dificultades vinculadas a su salud física, padecimientos de salud mental o consumos problemáticos. En esas condiciones, tanto el frío como el calor u otras circunstancias pueden generar situaciones de gravedad.
Cafaro destacó especialmente el trabajo realizado por la Dirección Departamental del MIDES, que el año pasado planteó la necesidad de no cerrar el centro al finalizar el Plan Invierno y buscó alternativas para mantener la atención.
Según explicó, fue necesario solicitar un refuerzo presupuestal para extender la respuesta en Durazno y en otros departamentos que hasta ese momento solamente disponían de dispositivos durante el invierno.
Anteriormente, únicamente Montevideo, Canelones, Cerro Largo, Maldonado, Rivera y Paysandú contaban con respuestas permanentes. Durante la nueva etapa se incorporaron otros once departamentos, entre ellos Durazno.
De esta manera, el departamento pasó a contar con una respuesta anualizada, a la que durante el invierno se agregan cupos de contingencia. Parte de ese refuerzo funciona actualmente en instalaciones del Batallón.
Las autoridades también informaron que el centro permanente se trasladará a una nueva casa ubicada en la zona céntrica de la ciudad.
Cafaro sostuvo que para el Ministerio es fundamental que estos dispositivos no se encuentren aislados en la periferia, sino próximos a los servicios y a las instituciones que las personas necesitan utilizar.
“Es importante que puedan trasladarse por sus propios medios a un centro de estudio, a un trabajo o a un centro de salud, ya sea caminando, tomando un ómnibus o de la forma que sea”, explicó.
La intención es que los centros estén integrados a la ciudad y que las personas que viven allí convivan con los vecinos, las instituciones y los diferentes servicios existentes en la zona.
Procesos diferentes para cada persona
Consultada sobre las posibilidades de inserción laboral, Cafaro indicó que no todas las personas que ingresan a un centro se encuentran en condiciones de comenzar inmediatamente a estudiar o a trabajar.
La situación depende del tiempo que la persona haya permanecido en la calle, de su estado de salud, de los vínculos que conserve y de las circunstancias que provocaron la pérdida de la vivienda.
“Muchas veces el tema laboral no es lo primero que se trabaja. Primero hay que ver en qué situación está la persona, porque hay que recomponer un montón de cosas”, expresó.
Una persona que presenta varias enfermedades crónicas, un consumo problemático o un padecimiento de salud mental puede necesitar inicialmente una atención vinculada a esas dificultades. Una vez que se logra una mayor estabilidad, puede comenzar a pensarse en el estudio, la capacitación o la búsqueda de empleo.
No obstante, existen situaciones diferentes. Una persona que trabajó durante toda su vida y que recientemente quedó en la calle porque no pudo continuar pagando un alquiler, o porque sus ingresos jubilatorios no fueron suficientes, puede encontrarse en condiciones de reinsertarse laboralmente con mayor rapidez.
Por ese motivo, las autoridades insistieron en que las respuestas no pueden ser idénticas para todos.
Cafaro señaló que vivir en la calle produce un fuerte sufrimiento psíquico. La persona deja de ser mirada, pierde reconocimiento social y puede comenzar a sentir que no forma parte de la comunidad.
“Pasamos poco menos que por encima de la persona; ni siquiera la vemos. Primero tenemos que fortalecer todo eso, lograr que vuelva a creer en sí misma, que vuelva a valorarse y que sepa que existe un equipo que la va a acompañar y en el que puede confiar”, manifestó.
La construcción de esa confianza también forma parte del trabajo que desarrollan los equipos.
Coordinación entre organismos
Las autoridades explicaron que la Primera Estrategia Nacional Integral para el Abordaje de la Situación de Calle establece distintos ámbitos de coordinación.
Uno de ellos está vinculado a la emergencia y a la alerta roja por frío extremo, cuyo operativo es liderado por el Sistema Nacional de Emergencias. En ese marco, las principales autoridades de los organismos involucrados se reúnen diariamente para evaluar el desarrollo de las acciones, determinar qué aspectos deben reforzarse y corregir las dificultades que puedan presentarse.
Otro ámbito corresponde a los Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales, convocados por las intendencias.
En el caso de Durazno, el Cecoed permite articular la actuación de la Intendencia, el MIDES y los demás organismos ante inundaciones, eventos meteorológicos adversos u otras emergencias.
Cafaro remarcó que ninguna institución puede resolver por sí sola situaciones de esa magnitud.
“El MIDES no puede hacerlo solo, pero la Intendencia tampoco. Los distintos niveles de gobierno tienen que trabajar de manera coordinada”, afirmó.
Un tercer espacio de coordinación corresponde específicamente a la Estrategia Nacional sobre Situación de Calle. Este ámbito reúne al Ministerio de Desarrollo Social con los ministerios de Vivienda, Trabajo y Seguridad Social y Salud Pública, además de organismos vinculados a drogas, deporte, educación y otras áreas.
A nivel departamental, esta coordinación puede materializarse mediante las denominadas mesas de estrategia de calle, en las que participan diferentes instituciones para definir acciones conjuntas.
Durazno ya contó anteriormente con este tipo de espacio de coordinación.
El retiro de las personas del espacio público
Las autoridades también se refirieron a las competencias establecidas por la normativa para intervenir cuando una persona permanece en un espacio público.
Explicaron que el Ministerio de Desarrollo Social no es el organismo encargado de retirar a las personas de esos lugares. Esa actuación corresponde al Ministerio del Interior y a las intendencias, mientras que el MIDES debe desarrollar la intervención social y buscar una respuesta adecuada.
Cuando no existen cupos disponibles en Durazno, el Ministerio intenta encontrar una solución dentro de la región. Si tampoco hay disponibilidad regional, se recurre como última alternativa a un centro de Montevideo.
Cafaro explicó que el orden de prioridad es importante porque el traslado de una persona a la capital puede provocar la pérdida de los pocos vínculos que todavía conserva en su departamento.
“Hasta el año pasado podía suceder que una persona en situación de calle fuera subida a un ómnibus y enviada a Montevideo. Seguramente no existía otra forma de resolverlo, pero no es la mejor respuesta”, sostuvo.
Agregó que algunas de esas personas son conocidas por vecinos de Durazno desde su infancia, vivieron durante años en determinados barrios o todavía mantienen alguna referencia en la ciudad.
Alejarlas de esos vínculos puede profundizar su aislamiento.
“En primer lugar buscamos una solución local; después, una respuesta regional y, por último, Montevideo. Tratamos de dar la mejor respuesta para esa persona en particular”, indicó.
Aunque la política sobre situación de calle tiene lineamientos generales, su aplicación debe contemplar las necesidades y las condiciones de cada persona.
Más de una decena de personas comenzaron a trabajar
Las autoridades informaron que más de diez personas vinculadas a los dispositivos de atención de Durazno se encuentran actualmente trabajando.
Algunas participan en programas de empleo protegido o transitorio, concebidos como una etapa de preparación para una posterior inserción en el mercado laboral.
Explicaron que estas experiencias tienen un comienzo y un final, pero permiten recuperar hábitos, adquirir herramientas y desarrollar mayores niveles de autonomía.
También señalaron que las oportunidades laborales no deben limitarse exclusivamente al sector privado, sino que pueden incluir programas y puestos en el ámbito público.
En ese sentido, destacaron que la edición 2026 del programa Uruguay Impulsa incorporó una reserva específica de cupos para personas en situación de calle.
El programa es instrumentado mediante la coordinación del Congreso de Intendentes, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y otros organismos nacionales, y combina trabajo temporal con instancias de capacitación.
Conocer qué sucede después del ingreso
El funcionamiento de los centros durante los 365 días del año permitió desarrollar procesos que anteriormente quedaban interrumpidos cuando terminaba el invierno.
Las autoridades explicaron que, en muchos departamentos del interior, durante años se sabía cuándo abría y cuándo cerraba un dispositivo, pero no se contaba con información sistematizada sobre lo que sucedía con las personas durante su permanencia ni después de su egreso.
Por esa razón, se comenzó a trabajar en la recopilación y digitalización de datos que permitan conocer las trayectorias de las personas atendidas.
Este proceso implicó modificar algunas prácticas que estaban naturalizadas y sustituir determinados registros en papel por herramientas digitales.
El objetivo no es solamente disponer de cifras, sino saber qué ocurrió con cada persona, qué dificultades encontró, qué avances logró y cuáles fueron las respuestas institucionales recibidas.
Las recorridas de las autoridades por los departamentos también permiten dialogar con los equipos, revisar las formas de atención y conocer los procesos que se desarrollan en cada territorio.
A través de ese seguimiento se identificaron personas que encontraron alternativas por sus propios medios, regresaron a lugares donde tenían familiares o comenzaron a reconstruir sus vidas en otros departamentos.
Esas fortalezas, indicaron, solamente pueden reconocerse cuando existe cercanía y un trabajo sostenido.
Centros abiertos durante todo el día
Con la extensión de los centros a las 24 horas, el Ministerio busca superar el modelo basado exclusivamente en refugios nocturnos.
En buena parte del interior existe un único centro por departamento. Por lo tanto, si la atención se limita al período comprendido entre el ingreso durante la tarde y la salida a la mañana siguiente, queda fuera una parte muy importante del día.
Ese tiempo es necesario para trabajar sobre la historia de cada persona, atender los problemas de salud, acompañar situaciones de consumo, recuperar vínculos y construir confianza con el equipo.
Algunas personas prefieren salir durante determinadas horas para realizar trabajos ocasionales o “changas”. Sin embargo, la apertura permanente permite que el centro continúe siendo un lugar de referencia al que puedan regresar y desde el cual organizar sus actividades.
En Montevideo aún existen centros nocturnos fuera del período de invierno, aunque representan una proporción menor de la respuesta total. En los departamentos del interior, la estrategia apunta a mantener centros abiertos durante todo el día.
Preocupación por el consumo y la violencia territorial
Las autoridades expresaron una preocupación particular por las situaciones de consumo problemático detectadas en Durazno y por las dificultades relacionadas con la violencia territorial.
Según señalaron, los equipos locales han advertido sobre fenómenos vinculados al crimen organizado, el narcotráfico, la trata y la circulación de armas.
Durante mucho tiempo estas problemáticas parecían lejanas o asociadas únicamente a grandes ciudades o a otros países. Sin embargo, actualmente se registran en Montevideo y también en distintos departamentos del interior.
“Era impensable que en un departamento del interior ocurrieran situaciones vinculadas a estos temas, pero están ocurriendo”, advirtieron.
Las autoridades consideraron necesario intervenir antes de que estas dinámicas continúen extendiéndose y afecten de manera más profunda la vida cotidiana de los barrios.
Mencionaron que en algunas zonas existen adolescentes que no pueden cruzar hacia determinados lugares o trasladarse con normalidad a sus centros educativos debido a conflictos territoriales.
“Eso, como Estado y como sociedad, tenemos que abordarlo para evitar que siga incrementándose”, señalaron.
También defendieron la necesidad de recuperar las plazas y los espacios públicos para que puedan ser utilizados por toda la comunidad y no queden condicionados por bandas o actividades delictivas.
“Lo que con vínculos se rompe, con vínculos se sana”
La apertura de los centros durante las 24 horas también permite desarrollar propuestas comunitarias y generar una mayor interacción con los vecinos.
La intención del Ministerio es avanzar hacia centros de puertas abiertas, en los que puedan realizarse actividades y construirse vínculos entre las personas alojadas, las instituciones y la comunidad.
Las autoridades destacaron que muchos recorridos de vida estuvieron marcados por rupturas, desórdenes, pérdidas y vínculos que provocaron sufrimiento. Por ese motivo, la reconstrucción también debe producirse a través de nuevas relaciones y referencias saludables.
“Lo que con vínculos se rompe, con vínculos se sana”, expresaron.
Ese proceso implica reconocer a la persona en situación de calle por sus capacidades y posibilidades, pero también reconocer los recursos existentes en la comunidad, en la ciudad y en las instituciones que la reciben.
El objetivo final es contribuir a reorganizar vidas que, por distintas circunstancias, fueron quedando desestructuradas y acompañar a cada persona en la construcción de una trayectoria diferente.
