EL VALIOSO TESORO

Reciente encuesta de “Latinobarómetro” revela una tendencia muy preocupante, que establece que la mayor parte de las últimas tres décadas; la mayoría de los latinoamericanos se ha mostrado insatisfecha con la democracia.

Por Saúl Moisés Piña

Esta insatisfacción crea un terreno fértil para los discursos antisistema y la búsqueda constante de nuevas alternativas políticas .Esto agrava el panorama por el debilitamiento de las identidades políticas tradicionales, lo que Uruguay vive desde hace algunos años. En la idea republicana, pluralista y democrática que el Uruguay consagra en su Constitución, el primero que debe dar el ejemplo es el gobierno en el ejercicio de su importante función. Esto es así porque la defensa de las leyes no surge de un planteo formalista, sino de asegurar la libertad, la seguridad y los derechos básicos a la población en el marco de la Constitución y de las leyes. Debe preocuparnos que la Democracia venga perdiendo valor y de la creencia de que no hay manera de entendimiento, entre quienes piensan, sienten o tienen intereses diferentes. Esa creencia es hábilmente explotada, por quienes aspiran imponer su hegemonía, intentando callar al discrepante y promoviendo divisiones. La ceguera divisionista es un virus hábilmente utilizado por los enemigos de la Democracia, haciendo pensar que cada adversario constituye un enemigo y que a cada enemigo hay que combatirlo .Pero la luz del entendimiento reunificador obliga más allá de lo contingente; y a sentir en cada enemigo un adversario y en cada adversario un hermano acaso equivocado o errado, pero digno de respeto en el plano esencial de la convivencia jurídica. La historia del mundo muestra que la soberbia, madre de la intolerancia, muchas veces estimula a quienes ocupan el poder, pensar de que lo harán de por vida. El arte de la política es muy sabio y establece como herramienta básica para su mejor funcionamiento la humildad, el sentido solidario, ser amante de la verdad y con una profunda vocación de servicio. Es una tarea nada fácil poder cumplir en plenitud con la democracia, que determina que el gobierno no debe imponer su voluntad política por encima de la soberanía popular. La democracia es la única herramienta para el logro de la paz y la fraternidad ciudadana. Recordar que en la Cámara de Representantes, se ubica una sentencia de Artigas, plena de luz, que cada día cobra fuerza y vigor: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa frente a vuestra presencia soberana”. Los uruguayos debemos dinamizar la fe y la esperanza de un mejor futuro, lo que podrá surgir con el compromiso y el esfuerzo de todos, sin dependencias del Estado, generando una mayor cuota de optimismo y sentido fraterno, que exige permanente el enfrentamiento con la vida.