La memoria en imágenes propone un recorrido por la obra y la trayectoria de algunos de los fotógrafos más importantes de América Latina, cuyas cámaras ayudaron a documentar paisajes, culturas y transformaciones sociales del continente. En esta segunda entrega, el protagonista es el brasileño Tadeu Vilani, un referente de la fotografía documental que, a través de sus trabajos en Brasil, Uruguay y Argentina, construyó una mirada profunda sobre el mundo rural, las fronteras y la vida cotidiana del sur americano, dejando un valioso testimonio visual sobre la identidad y la memoria de la región.
Tadeu Vilani nació el 3 de marzo de 1965 en Santo Ângelo, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Su vínculo con la fotografía comenzó lejos de los grandes centros culturales del país y estuvo marcado por una sensibilidad particular hacia las historias cotidianas y los territorios del sur. Entre las influencias que moldearon su mirada se encuentra el cine neorrealista italiano, especialmente la película Ladrón de bicicletas, de Vittorio De Sica, una obra que años después el propio fotógrafo señalaría como fundamental en su formación.
Antes de dedicarse plenamente a la fotografía documental, Vilani se formó en Porto Alegre y trabajó en el laboratorio fotográfico, donde profundizó en los procesos del blanco y negro. Esa experiencia técnica, sumada a una temprana vocación por contar historias a través de las imágenes, lo llevó a iniciar una extensa carrera en el fotoperiodismo.
En 1996 comenzó su trayectoria profesional y, durante veinticinco años, integró el equipo del diario Zero Hora, uno de los medios más importantes del sur de Brasil. Desde allí recorrió ciudades, zonas rurales y regiones fronterizas, registrando los cambios sociales, las costumbres y las formas de vida de comunidades muchas veces alejadas de los grandes relatos urbanos. El trabajo periodístico no solo le permitió documentar acontecimientos, sino también construir una mirada atenta sobre las transformaciones culturales del sur del continente.
Con el paso del tiempo, Vilani fue ampliando el alcance de sus proyectos y desarrolló ensayos fotográficos sobre descendientes de inmigrantes italianos y polacos asentados en Rio Grande do Sul, comunidades guaraníes y yanomamis, así como investigaciones vinculadas al legado jesuítico en Brasil, Argentina y Paraguay. Entre esos trabajos se destacan Dopo L’Alba – Descendentes de Imigrantes Italianos no RS y Retalhos do Além-Mar – A Saga dos Poloneses no Novo Mundo, proyectos que revelan su interés por la memoria colectiva y las identidades que conviven en el sur de América.
Uno de los momentos decisivos de su carrera llegó con TV P&B, una serie fotográfica realizada durante el traslado de los habitantes de Vila Dique, una comunidad de Porto Alegre situada junto al aeropuerto Salgado Filho. A través de quince imágenes encuadradas dentro de antiguos televisores, Vilani construyó un relato sobre el desarraigo y la invisibilidad social. El trabajo recibió en 2010 el Premio Fundación Conrado Wessel, considerado uno de los reconocimientos más importantes de la fotografía brasileña.
Sin embargo, sería un proyecto iniciado en 2011 el que terminaría definiendo gran parte de su obra: Olhos do Pampa. Nacido a partir de años de viajes y recorridos por Brasil, Uruguay y Argentina, el ensayo se propuso documentar la vida cotidiana, el trabajo rural y las tradiciones del bioma pampa, un territorio compartido por los tres países. Más que registrar paisajes, Vilani dirigió su cámara hacia quienes los habitan: peones, estancieros, criadores, trabajadores y familias cuya existencia transcurre entre el campo y la frontera.
El proyecto dio origen al libro Olhos do Pampa, publicado en 2015, una obra que reúne imágenes de caballos, rebaños, estancias, herramientas y escenas cotidianas del mundo rural. En sus páginas, el fotógrafo construye un archivo visual sobre costumbres y saberes que, según él mismo ha señalado, atraviesan profundas transformaciones y corren el riesgo de desaparecer.
Su mirada sobre el pampa, sin embargo, no se limitó a la figura tradicional del hombre de campo. Vilani también desarrolló ensayos dedicados al trabajo de las mujeres rurales, destacando su papel dentro de la economía y de la vida familiar, así como proyectos como Vaqueiros, centrado en descendientes de personas esclavizadas que mantienen vivas antiguas tradiciones ganaderas en la frontera entre Brasil y Uruguay. Otro de sus trabajos, Cadeirantes, abordó la vida cotidiana de personas usuarias de sillas de ruedas y las dificultades que enfrentan en ciudades poco accesibles.
A lo largo de su trayectoria, Tadeu Vilani recibió importantes reconocimientos nacionales e internacionales. Además del Premio Fundación Conrado Wessel, obtuvo el Leica–Fotografe Melhor en la categoría blanco y negro durante tres años consecutivos —2010, 2011 y 2012— y fue distinguido en varias oportunidades en el concurso latinoamericano de fotografía documental Os Trabalhos e os Dias, realizado en Medellín.
Su obra también quedó reunida en publicaciones recientes como Tentos de Luz – Um Olhar sobre a Alma do Pampa, editado en 2025 tras más de quince años de trabajo sobre la cultura gaúcha, y Fulgêncio, publicado en 2026 junto a Daisson Flach y Douglas Fischer, un libro que sigue la vida de un tropeiro uruguayo y su relación con el territorio fronterizo.
Las fotografías de Tadeu Vilani integran hoy colecciones públicas y privadas, entre ellas la colección Pirelli/MASP, y han sido exhibidas en distintos países de América y Europa. Pero, más allá de los premios y las exposiciones, su trabajo conserva una misma intención: documentar las personas, los oficios y las historias que construyen la identidad del sur de América.
En cada imagen, Vilani registra un mundo en transformación. Sus fotografías no se detienen únicamente en la belleza del paisaje, sino en quienes lo habitan y le dan sentido. Allí, entre fronteras, tradiciones y cambios sociales, construyó una de las miradas documentales más singulares de la fotografía latinoamericana contemporánea.
