Martín Chambi y el Perú que aprendió a mirarse

La memoria en imágenes propone un recorrido por la obra y la historia de algunos de los fotógrafos más importantes de América Latina, cuyas cámaras ayudaron a retratar la identidad, las costumbres y las transformaciones del continente. En esta primera entrega, el protagonista es Martín Chambi, una de las figuras fundamentales de la fotografía peruana.

Nacido en el sur del Perú, Chambi documentó la vida cotidiana, los paisajes y las tradiciones del mundo andino, construyendo un archivo visual que trascendió generaciones y convirtió su obra en una referencia imprescindible de la fotografía latinoamericana.

Martín Chambi nació el 5 de noviembre de 1891 en Coaza, una pequeña localidad de la región peruana de Puno. Proveniente de una familia campesina de origen quechua, se convertiría con el tiempo en una de las figuras más importantes de la fotografía latinoamericana y en uno de los primeros grandes fotógrafos indígenas del continente.

Su acercamiento a la fotografía comenzó siendo muy joven. Tras la muerte de su padre, acompañó a su familia a trabajar en una mina de oro de Carabaya, donde descubrió por primera vez el oficio fotográfico. Fascinado por las cámaras y por el proceso de revelado, en 1908 se trasladó a Arequipa para formarse junto a Max T. Vargas, uno de los fotógrafos más prestigiosos del Perú de comienzos del siglo XX. Durante casi una década aprendió las técnicas del retrato, el manejo de la luz y el trabajo de laboratorio, conocimientos que marcarían profundamente toda su obra.

En 1917 abrió su primer estudio fotográfico en Sicuani y, pocos años después, se instaló definitivamente en Cuzco, ciudad desde la que desarrolló la etapa más importante de su carrera. Desde allí construyó una mirada singular sobre el Perú: retrató a familias aristocráticas y a trabajadores rurales, registró fiestas populares, mercados, paisajes andinos y sitios arqueológicos, y documentó las profundas transformaciones sociales que atravesaba el país.

Pero Chambi no limitó su trabajo al estudio fotográfico. También se desempeñó como corresponsal y colaborador gráfico de publicaciones peruanas como Variedades y La Crónica, además de trabajar para el diario argentino La Nación. Sus imágenes circularon por distintos medios de la época y ayudaron a difundir la riqueza cultural y humana del sur peruano mucho más allá de las fronteras de su país.

A diferencia de muchos fotógrafos contemporáneos, Chambi retrató el mundo andino desde una mirada íntima y cercana. Descendiente de una familia indígena, convirtió en protagonistas de sus fotografías a campesinos, comerciantes, músicos y comunidades enteras, pero también a las montañas, las calles y las ruinas del antiguo imperio inca. Su producción incluyó retratos de estudio, paisajes, fotografías documentales y postales, un formato que utilizó para llevar las imágenes del Perú a públicos cada vez más amplios.

Su obra trascendió generaciones y quedó reunida en numerosos libros y exposiciones. Entre las publicaciones más destacadas se encuentran Martín Chambi: fotografía del Perú, 1920-1950, editado en 1985, y Martín Chambi: Photographs, 1920-1950, publicado por el Smithsonian Institution Press en 1993. Décadas después de su muerte, el reconocimiento internacional se consolidó con importantes muestras retrospectivas, entre ellas la organizada en 1979 por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que lo situó definitivamente entre los grandes nombres de la fotografía mundial.

Martín Chambi murió en Cuzco el 13 de septiembre de 1973. Sin embargo, su legado continúa vivo en miles de negativos y copias originales que hoy forman parte de la memoria visual de América Latina. Sus fotografías no solo documentaron una época: ayudaron a construir la manera en que el Perú aprendió a mirarse a sí mismo.