La rendición de cuentas prioriza infancia, educación, seguridad y atención a personas en situación de calle

Con el inicio de la discusión parlamentaria de la rendición de cuentas, el gobierno presentó una propuesta centrada en cuatro ejes prioritarios: infancia, seguridad, educación y personas en situación de calle. La iniciativa prevé incrementos presupuestales, reasignaciones de recursos y nuevas herramientas para fortalecer las políticas sociales.

Además, durante la entrevista se abordaron temas vinculados a la situación del transporte en Nossar y la preocupación de 68 aspirantes a la Policía que aún esperan ser convocados tras completar su formación.

—Hoy arranca la rendición de cuentas. Presupuestos para todo el mundo. ¿Qué nos toca?

—La rendición de cuentas dura 45 días. Hoy arranca y comenzamos a recibir a todos los incisos. Hoy estuvo el Ministerio de Economía y Finanzas, que comparece ante la Comisión de Hacienda y Presupuesto, aunque todos los legisladores participamos de esas instancias. En este caso no pude asistir porque venía a esta tarea, pero sí estuvieron compañeros de mi sector encargados de la conversación con el ministerio. Por supuesto que, como Frente Amplio, venimos manteniendo reuniones previas.

La rendición de cuentas llega con cuatro ejes primordiales para este gobierno: infancias, seguridad, educación y personas en situación de calle. Estos ejes buscan atender a la población que se encuentra en mayor situación de vulnerabilidad.

Cuando hablo de infancias, hay líneas muy concretas y potentes. Por ejemplo, las transferencias: habrá asignaciones que quedarán en un monto de 10.000 pesos y con eso se pretende reducir la pobreza infantil en niños de 0 a 3 años en un 25 %, lo cual no es menor.

—Que no va solamente a hogares extremadamente vulnerables, sino también a aquellos donde, aun trabajando ambos padres, no se llega.

—Exacto. Es importante porque el propósito de este gobierno es reducir la pobreza infantil y esta medida apunta directamente a eso, más allá de otras acciones.

Por ejemplo, en educación habrá más becas para los CECAP. Acá tenemos uno y sabemos que atiende a una población de adolescentes que desertó del sistema educativo formal y constituye una forma de que vuelvan a integrarse. Además, cuentan con alimentación y talleres. Yo trabajé en CECAP y, después de pasar por allí, muchos jóvenes vuelven a ingresar a la educación formal.

Ni que hablar de las demás becas, del bono escolar y de todas esas herramientas. Todo eso apunta a fortalecer las infancias y adolescencias.

En materia educativa siempre se parte de los presupuestos base y luego se incrementan. Es verdad que al final del quinquenio no vamos a llegar al 6 % más 1 %, pero yo lo sigo teniendo como horizonte y no voy a descansar.

—Como docente, sabés que siempre fue la meta.

—Exacto. Lo tengo como horizonte. También sé que una rendición de cuentas es un proceso: una cosa es cómo entra y otra cómo sale, porque después la discusión la damos los legisladores. Siempre voy a estar del lado de pelear por más presupuesto para la educación.

Después está el tema de las personas en situación de calle. Lo que se busca no son parches, sino una manera integral de atender esa realidad, contemplando salud, vivienda y empleo.

—No solamente el abordaje inicial, sacarlos de la calle, llevarlos a un refugio y atenderlos sanitariamente.

—Exactamente. Son programas integrales, devolviendo dignidad. Creo que así es como hay que trabajar, porque entiendo que la persona que hoy pasa frío en la calle necesita salir de esa situación esa misma noche, pero también hay que pensar qué ocurrirá cuando cierren los refugios de invierno.

Por eso se implementarán más dispositivos y más herramientas para atender una problemática que es uno de los grandes desafíos del país.

En estos cuatro ejes se incrementan 3.200 millones de pesos al presupuesto existente, además de 1.800 millones de pesos provenientes de reasignaciones.

—O sea que se repiensa en distintas áreas del Estado de dónde sacar recursos.

—Sí. Muchas de esas reasignaciones provienen de Presidencia y, en gran parte, también del propio Ministerio de Economía y Finanzas. Esos recursos se destinan a los ejes que mencioné.

—¿Estas recaudaciones tienen relación con el anuncio de cobrar IMESI a los autos eléctricos?

—En parte sí. Pero la principal fuente de recaudación es la ley del impuesto mínimo global. Eso se votó el año pasado en el presupuesto, comenzó a implementarse este año y se recaudarán aproximadamente 600 millones de dólares el año próximo, una cifra muy importante.

—Pero ese dinero llegará el año que viene.

—Exactamente. Me gusta aclarar esto porque el impuesto mínimo global alcanza a las multinacionales instaladas en nuestro país. La OCDE, que es un organismo internacional, establece un impuesto del 15 % para esas empresas. En el caso de UPM, por ejemplo, ese porcentaje se cobraba en la casa matriz porque Uruguay no tenía legislación al respecto.

Ahora, con este impuesto mínimo global, ese dinero quedará en el Estado uruguayo, porque la multinacional está instalada aquí.

—Eso no lo sabíamos.

—Claro. Lo recaudado iba, por ejemplo, al Estado de Finlandia. Con esta medida, que no crea un nuevo impuesto sino que recupera esos recursos, el dinero queda en Uruguay.

A la empresa no le cambia nada: la diferencia es que, en lugar de ir a la casa matriz, esos fondos permanecen en el país.

En muchos lugares del mundo este impuesto ya existía, pero Uruguay todavía no lo había legislado. La OCDE establece que, si el país no cuenta con ese mecanismo, el impuesto debe cobrarse en el país de origen de la empresa.

Ahora se recaudará aquí y estamos hablando de una suma muy importante, que podrá destinarse a políticas de protección social.

—Está bueno porque ese dinero circula en nuestro territorio.

—Exactamente. De ahí proviene la mayor parte de la recaudación. Y esa es parte de la propuesta histórica de la izquierda: la redistribución.

—Perfecto. Así que va a pelear bastante.

—Vamos a pelear bastante. Siempre estamos peleando.

Ayer también conversé con el intendente. Le planteé algunas situaciones y enseguida comenzó a hacer llamadas. Entre ellas surgió el tema de la frecuencia de ómnibus hacia Nossar, una preocupación planteada por docentes y maestros.

Me dijo que la solución estará pronta a partir del día 20. Yo le había transmitido, además, el reclamo de los docentes por una garita. Hablé con la ministra y ayer mismo me enviaron una foto confirmando que ya fue instalada. Me agradecieron y yo les respondí que no tienen nada que agradecer, porque forma parte de la articulación permanente que realizamos.

Sin embargo, todavía faltaba resolver la frecuencia de ómnibus y, según me informaron, eso también quedará solucionado.

—Me queda una pregunta para hacerte. Esta mañana entrevistamos a un grupo de jóvenes vinculados a la seguridad. Son agentes que realizaron su capacitación, aprobaron el examen y, sin embargo, continúan esperando ser convocados. Vos hablabas recién de recursos humanos y de la necesidad de fortalecer la seguridad, pero todavía no han sido llamados.

—No estaba al tanto de la situación.

—Se trata de un concurso realizado el año pasado. La preocupación aumentó porque el Ministerio del Interior abrió un nuevo llamado para personas que ya habían ingresado. Sé que estaban entregando una carta al jefe de Policía, dirigida también al ministro Negro.

—No tenía conocimiento del tema, pero voy a informarme y trataré de contactarme para ver si podemos realizar alguna gestión y conocer en qué situación quedó ese llamado.

—Son 68 jóvenes que están esperando. Muchos dejaron sus trabajos para prepararse e ingresar a la Policía y varios son jefes de familia que hoy no tienen empleo.

—Vamos a hacer las averiguaciones correspondientes para saber en qué quedó ese proceso. Lo primero será comunicarme con el jefe de Policía para obtener información.

—La carta se la entregaban ayer o antes de ayer.

—Bien. Ya me llevo deberes pendientes.

—Un placer conversar contigo y seguramente volveremos a encontrarnos.

—El placer es mío. Gracias por la invitación de siempre. Estoy a las órdenes.