El dirigente del SUNCA, Juan Pablo Milans, explicó la situación que atraviesan los trabajadores de la renovación de la represa hidroeléctrica de Baygorria, donde permanece una asamblea permanente debido a diferencias con la empresa respecto al cumplimiento de un convenio firmado en junio de 2025. Según sostuvo, el conflicto se centra en una compensación económica vinculada al avance de la obra que, entienden, debía abarcar las tres turbinas previstas en el proyecto.
—Ya nos encontramos en una situación complicada en la represa hidroeléctrica de Baygorria. ¿Cuál es el origen del conflicto?
—Lamentablemente, sí. Acá, en la represa hidroeléctrica de Baygorria, estamos llevando adelante la renovación de la misma. Hace un año y un mes, el 4 de junio de 2025, firmamos un convenio interno porque no habíamos logrado ponernos de acuerdo respecto al pago de viáticos para los compañeros que son tomados por pie de obra. Nosotros entendíamos que correspondía; la empresa sostenía que no, porque esta zona estaba declarada pueblo y tenía otras condiciones que, en realidad, nosotros entendemos que no reúne.
Como no pudimos llegar a un acuerdo, ni con la empresa ni mediante la intervención del Ministerio de Trabajo, realizamos medidas de lucha, como es habitual en nuestra organización, y logramos una partida extraordinaria para esos trabajadores por día. Esa partida se viene pagando desde el 4 de junio del año pasado y la empresa ha cumplido con ese compromiso.
Sin embargo, ese mismo convenio también establecía la creación de una comisión para generar una partida económica adicional destinada a los trabajadores que participaran en las distintas etapas de la obra, vinculada directamente a la producción, al presentismo de cada trabajador y a crear distintos hitos de seguridad.
En ese entendido, mantuvimos dos o tres reuniones con la empresa, pero, a raíz de dificultades administrativas, de ingeniería y de suministros provenientes del exterior, la obra sufrió demoras. Por ese motivo, la empresa nos manifestó que no generaría esa condición para la primera turbina y que, una vez estudiados los tiempos y otros detalles, el acuerdo se realizaría únicamente para la segunda y tercera turbina.
Hoy la obra está muy avanzada y eso no fue aceptado por los trabajadores. El convenio interno firmado establecía que esa comisión debía acordar una partida compensatoria vinculada a la producción para la primera, segunda y tercera turbina. Los trabajadores no aceptaron que se limitara solamente a la segunda y tercera.
Por esa razón, luego de una asamblea general realizada el día 25, la obra fue declarada en asamblea permanente hasta tanto no se corrija lo que entendemos es un incumplimiento del convenio firmado el 4 de junio del año pasado.
Desde entonces, hace ya diez días, permanecemos en asamblea permanente y dialogando con la empresa, aunque todavía no hemos logrado acordar un monto económico que compense las tareas ya realizadas y permita cumplir con aquel convenio interno.
—¿Por qué entienden que la empresa incumple ese acuerdo? ¿Qué fundamentos plantea? ¿Existe una propuesta alternativa?
—Nosotros entendemos que el incumplimiento radica en que nunca pudimos cerrar el acuerdo correspondiente a la primera turbina. La empresa mantiene su intención de acordar únicamente para la segunda y tercera.
Los trabajadores entendemos que, dado el convenio firmado el 4 de junio, corresponde contemplar las tres turbinas. Ellos argumentan dificultades vinculadas a insumos y cuestiones de ingeniería. Son dificultades reales, nadie las desconoce, pero escapan totalmente a la voluntad de los trabajadores.
Nosotros comprendemos que la empresa haya tenido esos inconvenientes, pero también entendemos que no son responsabilidad de los trabajadores. Por eso creemos que debe existir una partida para la primera turbina, aunque eventualmente no sea igual a la prevista para la segunda y tercera, ya que en esas etapas la empresa contará con un conocimiento mucho mayor de los tiempos y podrá corregir parte de esas dificultades.
Pero, de cualquier manera, nosotros entendemos que existe un convenio interno firmado y que merecemos una contrapartida económica por el trabajo realizado y por el importante avance que ya tiene esta obra.
—¿La empresa mantiene la voluntad de negociar?
—El diálogo nunca estuvo cerrado. Hemos mantenido varias instancias de negociación. La semana pasada, la anterior y también el lunes estuvimos prácticamente toda la jornada reunidos, con cuartos intermedios, buscando una solución.
Ayer trasladamos la resolución de la asamblea, que entendió que la propuesta presentada el lunes no era de recibo porque no respondía a lo que pretendían los trabajadores. Ahora estamos esperando una nueva instancia de diálogo para seguir intentando resolver el conflicto.
El problema es que la empresa continúa condicionando cualquier acuerdo al cumplimiento de determinados objetivos de producción hasta la finalización de la obra, cuya entrega está prevista para el 20 de octubre.
Nosotros, con los antecedentes que ha tenido esta obra, no podemos garantizar ese cumplimiento. No queremos firmar un acuerdo que luego no podamos cumplir porque no sabemos si volverán a surgir inconvenientes de ingeniería o problemas con los suministros, aspectos que escapan completamente a la capacidad de los trabajadores.
Por eso insistimos en obtener una partida para la primera turbina que no dependa de la producción y, paralelamente, comenzar a negociar con cifras concretas un acuerdo de producción para la segunda y tercera turbina, sin perder el derecho a la compensación correspondiente a la primera.
—¿Cuántos trabajadores están involucrados y de qué cifras estamos hablando?
—En este momento tenemos 82 trabajadores metiendo mano directamente en las turbinas y realizando esas tareas.
Respecto al monto, nunca quedó claramente definido. Existe una oferta de la empresa, pero consiste en una partida fija condicionada a que la obra se entregue el 20 de octubre. Si ese plazo no se cumple, existe una segunda partida prevista entre el 20 de octubre y el 2 de noviembre, pero allí se perdería casi el 70 % del valor.
Además, esa partida está atada a una carga horaria. Si la obra requiere incorporar más trabajadores y aumenta la cantidad de horas, también se pierde alrededor del 70 % del beneficio.
Es un planteo demasiado complejo para transmitirlo en una asamblea que está atravesando esta situación y encontrar una salida por ese camino.
Nosotros buscamos una partida con un valor fijo al momento de la entrega de la primera turbina, sin quedar condicionados por una fecha determinada. Luego sí podremos avanzar, como habíamos acordado el 4 de junio, en la negociación correspondiente a la otra turbina.
Además, estamos hablando de un convenio firmado en junio de 2025. Ya llevamos un año y un mes de atraso en esas resoluciones.
Los trabajadores también reclamaban un retroactivo, pero la empresa rechazó rotundamente esa posibilidad.
Por lo tanto, con la propuesta actual, no encontramos una forma de resolver el conflicto vinculado a la primera turbina.
