IMAGINANDO UN FUTURO MEJOR

Siempre que los pueblos enfrentan períodos de crisis políticas o de nuevas administraciones de gobierno, una porción de sus energías se vuelcan al área de analizar las etapas anteriores. Esta práctica no debe ser considerada como una especie de persecución de personas, sino de analizar en profundidad el estado de situación del país, como base para el estudio de nuevas soluciones para los eventuales problemas que se presentan.

“En lo sucesivo solo se vea entre nosotros una gran familia””

José Artigas

Por Saúl Moisés Piña

Naturalmente como ocurre en todos los aspectos de la conducta humana, el enjuiciamiento adverso para los unos, responde al juzgamiento crítico hacia los otros. Es por eso que todo este panorama desemboca en interminables acusaciones y críticas, que promueven situaciones, donde algunos protagonistas atribuyen las causas de las crisis y de los errores, a una sola idea o un solo sentimiento, de forma totalmente unilateral y con olvido de que la historia es una trama, un tejido muy complejo y que depende, por lo tanto, de la interacción de muchas ideas y de muchos intereses, algunos con buena intención y otros muy malignos y, que no queda nunca determinado por un solo enfoque de sector o de partido, sino condicionado al accionar de cada actor político.

Es valor fundamental del sistema democrático analizar errores del pasado, lo que no debe ser tomado como persecuciones, sino que se trata de instancias imprescindibles que abren la posibilidad para la rectificación de rumbos hacia el porvenir. Más aún, si alguien tiene la aspiración que realmente se quieran corregir los yerros, tanto anteriores como actuales, lo correcto es ponerlos en el plano del análisis de la verdad, porque es a través del diálogo, de la tolerancia y del sano intercambio de ideas con la mayor difusión pública, que de los hechos particulares se asciende a las grandes líneas de pensamiento de los grupos y de los pueblos.

Es cosa buena que se analice con sanas intenciones el accionar de todo gobierno, para determinar cuál fue el grado de verdad o de errores que aportó cada uno, cual fue el grado de idealidad o el grado de interés inferior que determinó una decisión gubernamental, no tanto para tomar revanchas sino como ejemplo de lo que no se debe hacer.

El estudio del pasado no solo debe generar la verdad de saber lo que pasó como experiencia para el presente, sino también como inspiración de futuras acciones.

Más allá de viejos casos de irregulares que se vienen investigando, como otros recientes, es bueno recordar un informe sobre Corrupción en América Latina, ubicando al Uruguay en una posición muy alentadora, como uno de los países menos corruptos de la región.

Los tiempos de crisis son motivo de debate, pero también de construcción y de compromiso, tanto del gobierno de turno como de la oposición .En la democracia, admitida la natural discrepancia entre los ciudadanos, tan importante como la existencia de un gobierno, lo es la actuación responsable de la oposición, que debe funcionar con grandeza de miras y espíritu constructivo. Es fundamental evitar el enfrentamiento irracional tendiendo puentes, ejerciendo la voluntad de contribuir a superar los errores por el camino racional de oír, dialogar y construir conceptos más hondos y duraderos, afianzar la solidaridad y devolver la calidez de la convivencia, haciendo el trabajo político más creíble ante el veredicto de la ciudadanía.

El legado de los grandes hombres del pasado, más allá de la divisa son instrumentos para la reflexión, procurando una mejor organización cívica, dándonos nacionalidad y fe republicana; siempre teniendo en cuenta, que el ideario artiguista debe ser el fresco e inagotable hontanar político y jurídico en que habrán de buscarse las soluciones con el propósito patriótico de engrandecer al Uruguay, cultivando nuestros valores de identidad.

El objetivo que nos convoca, es fomentar etapas de esfuerzos fecundos que tengan como resultado, la búsqueda de los caminos aún no pensados, que nos permitan rescatar el escenario de convivencia en paz, imaginando un futuro mejor sin olvidar el pasado.