El edil William Hernández trasladó a la Junta Departamental el pedido de la Comisión de Vecinos de Barrio Estación de Sarandí del Yí, que solicita denominar Ángel Martínez, “Angelito”, a la placita del barrio. El espacio fue construido luego del fallecimiento del niño, ocurrido tras ser atropellado mientras jugaba al fútbol.
por Enrique Antonio
Durante la media hora previa de la Junta Departamental, el edil William Hernández (Lista 2597, Partido Nacional) realizó una intervención marcada por la emoción, la memoria y el reclamo de una comunidad.
El representante nacionalista señaló que no concurría a sala para hablar de expedientes, grandes obras o números presupuestales, sino para ser “la voz del corazón de un barrio”.
“Hoy vengo a compartir con ustedes un pedazo del dolor, pero también un profundo acto de amor, de memoria y de comunidad”, expresó.
Hernández informó que días atrás la Comisión de Vecinos de Barrio Estación, en Sarandí del Yí, le hizo llegar una carta con un pedido concreto: que la placita del barrio sea denominada Ángel Martínez, “Angelito”.
La memoria de un niño y el dolor de un barrio
El edil recordó que Ángel Martínez era un niño del barrio que falleció trágicamente mientras jugaba al fútbol junto a otros niños.
Según relató, Ángel salió corriendo detrás de una pelota cuando fue atropellado por un vehículo que pasaba por el lugar.
“Hablar de Ángel es hablar de la inocencia interrumpida”, sostuvo Hernández.
El edil describió aquel episodio como una tragedia que desgarró a una familia, vistió de luto a todo un barrio y dejó una ausencia imposible de llenar.
“El dolor de perder un hijo es una herida que nunca cicatriza”, expresó.
Transformar el dolor en memoria
Hernández destacó que los vecinos de Barrio Estación no quieren que el nombre de Ángel quede asociado únicamente a la tragedia, sino que sea transformado en un símbolo de vida, encuentro y juego.
“No quieren que el nombre de Ángel quede atrapado en la tragedia. Quieren que su nombre sea sinónimo de vida, de encuentro y de juego”, señaló.
Para el edil, denominar la placita como Ángel Martínez no borrará el dolor, pero sí permitirá resignificar ese espacio comunitario.
“Cada vez que un niño corra por el césped de esa placita, cada vez que una pelota ruede por esa plaza, Ángel estará allí”, manifestó.
Agregó que el nombre de Ángel puede convertirse en un recordatorio permanente sobre el valor y la fragilidad de la vida de los niños.
Una placita nacida luego de la tragedia
Luego de su intervención, Hernández dio lectura a la carta enviada por la Comisión Barrial y vecinos de Barrio Estación.
En el texto, los vecinos recuerdan que la placita fue construida en los años 2003-2004, luego del trágico fallecimiento de Ángel Martínez, ocurrido mientras jugaba al fútbol al costado de una calle del barrio.
La carta señala que el predio fue destinado a ese fin y que hoy es utilizado para distintas actividades deportivas y recreativas.
El espacio cuenta con juegos para niños, canchas de fútbol para mayores y menores y alumbrado, lo que permite realizar actividades también en horario nocturno.
Un barrio que creció y un espacio que reúne
Los vecinos expresaron que el barrio se ha poblado con el paso de los años y que la placita es utilizada no solo por residentes de Barrio Estación, sino también por personas de otros barrios que concurren a practicar deporte.
Por eso, consideran importante que ese espacio lleve el nombre de Ángel Martínez, como forma de preservar la memoria del niño y reconocer el significado que la placita tiene para la comunidad.
La carta fue firmada por el presidente de la comisión, Miguel Coto, y el secretario, Ismael Cabaña.
Pedido a comisión, intendencia y municipio
Hernández solicitó que sus palabras sean enviadas a la Comisión de Obras Públicas y Nomenclatura de la Junta Departamental, al intendente departamental, al Municipio de Sarandí del Yí, a la Comisión de Vecinos de Barrio Estación y a la familia de Ángel Martínez.
El edil pidió que el planteo sea tomado como “un abrazo fraterno” de la Junta Departamental hacia la comunidad y la familia, en su búsqueda de memoria y paz.
