El edil Gustavo Russo solicitó que el nomenclátor de calles internas del Parque Dr. Elías Regules, en Sarandí del Yí, incorpore los nombres de Alipio Suárez y su esposa Amara La Cuesta, dos figuras vinculadas a la historia del predio y al desarrollo cultural de la ciudad.
por Enrique Antonio
Durante la media hora previa de la Junta Departamental, el edil Gustavo Russo (Lista 400, Partido Nacional) presentó una iniciativa vinculada a la memoria histórica y al patrimonio local de Sarandí del Yí.
El planteo apunta a que las calles internas del Parque Dr. Elías Regules lleven los nombres de Alipio Suárez y Amara La Cuesta, a quienes el edil definió como dos personas estrechamente ligadas a la historia del lugar y al desarrollo de la comunidad sarandiyense.
Alipio Suárez fue una figura destacada de Sarandí del Yí. Nació en Treinta y Tres el 8 de julio de 1860 y falleció el 2 de setiembre de 1940. Llegó a Sarandí del Yí hacia la década de 1880 y compró el predio que hoy conocemos como el Parque Dr. Elías Regules.
Allí construyó una casona importante y, luego de casarse en 1887 con la joven sarandiyense Amara La Cuesta, decidió darle a ese lugar el nombre de Villa Amara, en homenaje a su esposa. Ese nombre todavía permanece asociado al predio y a la historia afectiva de la ciudad. La Intendencia de Durazno identifica actualmente a Villa Amara como parte de los lugares patrimoniales de Sarandí del Yí, dentro del entorno del Parque Dr. Elías Regules.
Alipio Suárez también fue un hombre muy activo en la vida pública local. Según la intervención, fue presidente auxiliar de Sarandí del Yí en 1905 y presidente del Club Sarandí en 1907 y 1908. Además, se lo recordó como pionero de la radioafición en Uruguay.
Pero quizás su costado más reconocido fue el de platero y joyero. Desarrolló ese oficio en Sarandí del Yí y alcanzó prestigio más allá del departamento. Entre sus trabajos más destacados aparece la confección del recado de Aparicio Saravia, una pieza vinculada a la tradición histórica y gaucha del país. Ese aporte fue recordado recientemente en actividades culturales por los 150 años de Sarandí del Yí.
También tuvo un rol importante como transmisor de oficio: enseñó platería a otros artesanos y ayudó a mantener viva una tradición que forma parte del patrimonio cultural de la región.
“El nombre de una calle es más que una asignación de referencia geográfica: es el rescate de una historia, honrar a quienes nos precedieron y fortalecer”
