“El Partido Nacional tiene el candidato que va a ganar” las próximas elecciones.

El senador Sergio Botana habló con Página Cero sobre la situación económica, el conflicto del transporte, el centralismo político y el rol del interior en la agenda nacional. También cuestionó el tono del debate público y aseguró que hoy el Partido Nacional no está enfocado en la próxima elección, sino en la situación actual del país.

por Enrique Antonio

Senador Sergio Botana, bienvenido a Página Cero. En primer lugar, ¿qué lo trae por el centro del país y por Durazno?

La imperiosa necesidad de estar. Los legisladores, los formuladores de políticas públicas, tenemos que estar. No hay manera de moldear la realidad sin conocerla. Hay que conocerla profundamente para no hacer las cosas mal hechas. Así que esa es la respuesta: hay que estar, sí o sí, siempre.

¿Qué temas vienen marcando hoy su agenda en el Senado?

Creo que hay dos temas grandes. El primero es la interpelación al ministro de Economía, que voy a hacer el 22 de junio. Es un tema trascendente porque nos va la vida en el trabajo de cada uno.

Y después está el conflicto del transporte. Me toca presidir la Comisión de Transporte del Senado y, por lo tanto, trabajo intensamente en encontrar las soluciones que hay que encontrar.

Para mí, ahí hay dos aspectos centrales: preservar las libertades, no poner regulaciones porque sí, y avanzar en la baja necesaria e imprescindible del combustible.

Usted plantea no regular “porque sí”. ¿Piensa que la guía de carga electrónica es una regulación de ese tipo?

Sergio Botana: Hasta ahora nadie me ha dicho para qué es. Si es para saber de dónde a dónde van las cargas y por dónde van, en este país es muy fácil. Todos conocemos dónde están las chacras, dónde están los montes y dónde está el puerto o el molino. Y no hay más de un camino para ir.

Ahora, si es para cobrar algún impuesto, que lo digan. Y si es para evitar evasión, es tan fácil como poner todos los tributos en el gasoil. El seguro, la patente, el aporte al Banco de Previsión Social, todo se pone en el gasoil y la evasión es cero.

De cualquier modo, además, hoy ya no hay evasión. Hace rato no hay evasión en el transporte.

Hay estudios que hablan de evasión en el transporte. Incluso se ha mencionado un informe del BID que refiere a unos 120 millones de dólares.

Sergio Botana: Decile al BID que es un golazo. Decile de mi parte que encuentre un camionero, uno solo, que hoy pueda transportar sin haber pasado por el A Plus, sin pasar por las balanzas, sin cumplir todos los requisitos, sin que le controlen el peso de la carga y los ejes.

Ningún camión que no tenga factura puede cargar a nadie, porque nadie le da una carga. Entonces, lo que dice el BID me parece un argumento sencillamente para vender algún estudio o algún préstamo al país.

La verdad, debería darse una justificación mayor y hacerla pública, no esconderla. Pero si así fuera, si hubiera evasión, pongamos en el precio del gasoil el BPS, el Banco de Seguros y la patente. Nadie puede mover un camión sin gasoil, así que todos estarían pagando y no habría ningún inconveniente.

Hace poco conversábamos con transportistas chicos, dueños y choferes de sus propios camiones. Muchos de ellos dicen que hoy no son quienes fijan los precios, sino que terminan tomando el precio que les ofrecen los grandes graneros, y que no están llegando a los números. ¿Qué tiene que hacer el país para que el transporte pueda sostenerse de forma más horizontal?

Sí, y tal vez tampoco puedan trasladar todos los costos que tienen. Esa es la realidad. El transporte traslada lo que puede y tiene un límite en lo que puede trasladar.

Seguramente ese límite sea menor para los más chicos, eso debe ser así. Pero sucede algo peor: con este costo del transporte y con este costo de plantar la tierra, a veces no da para plantar.

Y si no se planta, no se mueve ni la sembradora ni la cosechadora, no hay empleo en la chacra, no se mueve la barraca, no se mueve el almacén, no se mueve el taller mecánico, no se mueve el transporte, no se mueve el puerto, no se mueven los servicios administrativos. Nada se mueve en el país si la tierra no se planta.

Entonces, cuidado cuando se agregan costos y costos y costos, y no hay de dónde deducirlos. Eso, de verdad, es un atentado a la suerte del país.

Con el diario del lunes, ¿cómo ve la Ley de Urgente Consideración que impuso la paridad de importación del petróleo?

Hay 100 millones de dólares por año de diferencia entre el régimen del precio de paridad de importación con ajuste mensual y este sistema de precio de paridad de importación con ajuste bimestral, con lentitud para bajar y velocidad para subir.

La verdad es que hay una diferencia sustantiva. Y además tuvo esta aplicación en el peor momento, que fue el momento de la cosecha y del transporte de la cosecha. Ese fue el momento en que se aplicó el aumento. Eso es hiperdañino para la suerte de todos los uruguayos.

¿La herramienta del precio de paridad de importación le sirvió a los uruguayos?

Sirvió muchísimo. Antes había una diferencia en favor de ANCAP de 100 millones de dólares cada año, que se registró entre 2010 y 2020. En el período que pasó, esa diferencia se vino a cero.

Entonces, vaya si habrá habido una gran ventaja. Pero ahora, en este año de aplicación de un nuevo sistema, tuvimos 47 millones más impuestos, lo cual es una cifra cercana a los 90 millones de dólares de diferencia en favor de ANCAP.

Yendo al plano político, usted anunciaba que se viene la interpelación al ministro de Economía. ¿Por dónde viene esa intervención y cuáles son las preguntas que quieren que sean respondidas?

Lo que queremos es exponer la situación del país, exponer las respuestas que ha dado el gobierno y nuestra óptica acerca del error en esas respuestas.

Después seguramente veremos la coherencia de las diferentes medidas. Veremos todo el tema del diálogo social, el tema de las AFAP, el dólar, la desdolarización de la economía y también algunas propuestas hacia el futuro.

Lo que queremos es discutir la economía, el nivel de actividad, el empleo, el comercio exterior, la estabilidad de precios. Lo que no queremos es pasar a un momento de no oírnos. No queremos que exista un tipo de debate que no tenga algún fruto.

De verdad, no tenemos interés alguno en ir en contra de un equipo económico. No queremos la guerra a un ministro ni a su equipo. Lo que queremos es ver si entre todos le ponemos cabeza y, además de cabeza, decisión política y convencimiento sobre cuál es el camino que hay que hacer.

Yo a Odonne no le voy a enseñar nada. Seguramente todo lo que le voy a decir, Odonne ya lo sabe. Lo que puedo hacer es respaldarlo para que lo haga. Capaz que le puedo dar los respaldos que en la interna de su partido no tiene. Capaz que esa sea buena parte de la misión de este debate.

Me imagino que también viene pensado en la próxima Rendición de Cuentas. ¿Qué rol pretende jugar el Partido Nacional y qué se debería mover en la economía?

Nosotros queremos que sea una Rendición de Cuentas que baje el gasto. Y queremos que lo que se hable en el debate sea incorporado en el proceso de la Rendición de Cuentas.

Preferiríamos que fuera incorporado en el proyecto original. Pero la Rendición de Cuentas y el Presupuesto, por supuesto, aunque tienen participación ciudadana de muchos interesados que asisten a audiencias con el Parlamento, convengamos que siempre se trata de un proceso entre parlamentarios. Es un proceso cerrado.

Nosotros queremos un debate público sobre la economía en general, y que sea ambientado en ningún espacio de interés. Ni en el interés de la Plaza Primero de Mayo, ni en el interés de las cámaras empresariales. Ni lo uno ni lo otro. El interés del país, que se supone está representado por los senadores y diputados que cada ciudadano votó y eligió como su voz en el Parlamento.

Me llama la atención cómo remarca varias veces esto de escuchar, debatir y no poner posiciones de guerra. Sin embargo, desde hace tiempo se ve que cada vez se discute más en tonos personales, con agravios, de un lado y del otro, incluso con discursos que podrían llamarse populistas. ¿Cómo ve esa transformación de la política uruguaya?

Creo que hemos venido para atrás como sociedad, y la política es un fiel reflejo.

A mí no me gusta el agravio personal. No me gusta la siembra de la desconfianza. Soy bastante estricto, sí, en cuanto a exigir conductas y caminos inteligentes de solución, pero lo otro no me gusta.

Lo del agravio preferiría que no existiera. El ataque personal me disgusta bastante, la verdad. Obviamente uno los recibe y capaz que en algún caso, en alguna respuesta, agravia. Pero de verdad no es un camino que a mí me guste, ni en el que me sienta cómodo, ni que haga con intención.

Si uno mira el Latinobarómetro, la democracia cada vez aparece más abajo en la valoración ciudadana. También crece la desconfianza hacia los políticos y hacia la política. ¿Qué nos queda como país si seguimos en ese camino de desconfianza hacia el sistema político y hacia los partidos?

Algunos estarán contentos de destrozar la democracia. Los republicanos estamos preocupadisimos por esa situación.

De verdad que no confío en que ningún iluminado pueda, en el mediano plazo, hacer las cosas mejor que las que podemos hacer entre todos. Por más que la democracia sea el peor de los sistemas, hasta ahora no se ha encontrado ninguno mejor. Vamos a Churchill allí, pero eso es así.

¿Les preocupa ese deterioro?

Sí. Y la izquierda debería colaborar en este sentido, porque la izquierda se encargó durante mucho tiempo de desacreditar a los políticos que no estaban dentro de sus grupos. Ahora, cuando la gente los ve cometer el mismo tipo de errores que criticaban, entonces ya no cree en los otros y ahora tampoco cree en ellos. Y viene el “son todos iguales” y viene la destrucción del sistema.

Y nacen grupos, a veces por derecha, que también se basan justamente en la crítica del sistema, que no es muy diferente de lo que hicieron en los años 70. Entonces se juntan el hambre y las ganas de comer, y queda la gran mayoría de la población en el medio.

De verdad, es un tema de esos que deberíamos trabajar en silencio y en acuerdo general. Porque si no lo hacemos antes, lo vamos a hacer después para recuperar la democracia, como ya lo hicimos. Después nos juntamos todos para recuperar la democracia. Todo el que andaba separado y odiándose después se amaba. Que no lleguemos a eso.

¿Qué tareas nos quedan a los jóvenes en la política?

Primero hay una cosa: ¿qué tareas les quedan a los jóvenes? No sé, porqué hoy los jóvenes asumen el protagonismo político mucho antes.

Antes el futuro era de los jóvenes. Ahora son los dueños actuales de buena parte de las decisiones del mundo, de la gran mayoría. O sea que no sé si responderte qué les queda, sino preguntarse qué nos dejan a los más viejos.

Pero lo que sí es una obligación para todos es formarse mucho y escuchar más. Eso es una obligación que todos tenemos. Y más en este mundo en el que es más fácil esconder la cabeza en el aparatito electrónico que darle un minuto de escucha a la situación de alguien que sabe o de alguien que necesita.

Usted hablaba al comienzo de la importancia de estar en el interior y de recorrer.

Yo soy el senador de eso, del interior. Por votos del interior. Soy el único. El único que es del interior y viene por el mandato del interior.

Una vez hablábamos con otro senador y nos decía que el Senado es muy centralista, con mucho poder concentrado en Montevideo. ¿Lo comparte?

Sí. Mira poco al país y a veces conoce poco el país. Y eso es un problema, pero además es el problema que tienen todos nuestros partidos. Incluso el nuestro, que es un partido bien de tierra adentro.

¿Cómo se hace para ser un partido del interior y que su cúpula toda esté en Montevideo?

Ha estado históricamente así. En los grandes momentos, no. Pero en los momentos normales siempre mandan los que están en la vuelta del poder.

Saravia siempre peleó con los de Montevideo.

or supuesto. Y ese es uno de los dramas existenciales de nuestro partido. No lo vamos a resolver en esta tarde aquí, pero esa es la realidad y esa es la pelea a la cual no podemos renunciar.

Si nos permitimos conversar, al final los del interior y los que somos del campo, por un lado o por otro, siempre quedamos allá lejos. Quedamos como “los de afuera”.

Lo de los camioneros es un ejemplo clarito. Ninguno de los grandes medios, de los que hacen la opinión general del país, cubrió la información. Y no es porque no tengan corresponsales ni capacidad de estar en todos lados. Me consta que los corresponsales fueron a las marchas, a los paros y a todas las actividades. Pero los medios, allá, no abrían el micrófono ni la imagen.

Entonces hay algo duro contra el interior. Hay algo duro, y se manifiesta en los momentos claves. Este es un ejemplo clarísimo de lo que estamos diciendo.

Ni las propias gremiales de los compañeros de ellos los representaban en principio. Ahora al final tuvieron que cambiar un poco obligatoriamente, porque estos fueron a invadir Montevideo, se metieron dentro de las calles de la capital. Si no, ni importancia mínima.

Por último, ¿cómo se viene preparando el Partido Nacional? ¿Ya se piensa en las próximas elecciones, en la interna o en una posible coalición?

El Partido Nacional no está pensando en eso. Increíblemente tiene ese tema resuelto, porque es el partido que tiene el candidato que va a ganar.

Pero estas cosas siempre se escriben desde lejos. No hay nadie pensando en la elección que viene. Estamos preocupados por la situación del país de hoy.

Además, si nos pusiéramos a hacer política, sería demasiado tiempo y sería una condena brutal para Uruguay. No podemos hacer política de aprovechamiento de desgracias ajenas.