Nacido en Montevideo en 1948 e hijo del reconocido fotógrafo Alfredo Testoni, Julio Testoni inició su camino en el fotoperiodismo siendo muy joven y construyó una trayectoria que atraviesa la prensa, la formación en Italia, la producción editorial y la fotografía de autor. En esta entrega de Huella Cultural, recorremos la vida y la obra de una figura clave de la fotografía uruguaya, desde sus primeros años en las redacciones de La Mañana y El Diario hasta los proyectos que marcaron décadas de trabajo detrás de la cámara.
Foto de tapa: Darwin Borrelli
Julio Testoni nació en Montevideo en 1948, dentro de una familia donde la fotografía no era un oficio distante, sino una forma cotidiana de mirar el mundo. Su padre, Alfredo Testoni, fue una figura central de la fotografía uruguaya: reportero gráfico, artista visual, fotógrafo del Taller Torres García y corresponsal de revistas internacionales como Time y Life. En ese entorno, la cámara no aparecía solamente como una herramienta de trabajo, sino como una manera de relacionarse con la realidad, con la prensa, con el arte y con la memoria.
La carrera de Julio comenzó muy temprano. En 1960 inició su actividad profesional como reportero gráfico en los diarios La Mañana y El Diario, dos espacios fundamentales para comprender el periodismo uruguayo de aquellos años. Allí se formó en el ritmo de las redacciones, en la urgencia de la noticia y en la necesidad de resolver con una imagen aquello que las palabras muchas veces no alcanzaban a contar.
Ese primer vínculo con la prensa marcó una parte importante de su recorrido. El fotoperiodismo le dio oficio, contacto con la calle y una relación directa con los hechos. Pero su camino no quedó encerrado en la cobertura diaria. Becado por la RAI y el gobierno italiano, realizó estudios de fotografía y cinematografía, una formación que amplió su campo de trabajo y lo llevó luego a desarrollar una extensa trayectoria en documentales, spots publicitarios y proyectos visuales dentro y fuera del Uruguay.
En esa combinación entre prensa, cine, publicidad y obra personal se fue construyendo una mirada amplia. Testoni no pertenece únicamente al territorio del reportero gráfico ni solamente al del artista de galería. Su carrera atraviesa varios lenguajes: el documento, la experimentación, la imagen editorial, la memoria urbana, el paisaje y la investigación visual sobre materiales, formas y superficies.
Junto a su hermano Héctor, también continuó el trabajo familiar a través de Testoni Studios, desde donde se editaron más de cincuenta libros vinculados al Uruguay, su historia, su cultura, su paisaje y su identidad. Esa dimensión editorial es clave para entender su lugar dentro de la fotografía nacional: no se trata solo de producir imágenes, sino también de construir archivos, relatos visuales y publicaciones que ayudan a mirar el país desde distintas capas.
En los últimos años, Julio Testoni volvió a ocupar un lugar visible con la exposición Piel de tambor y el libro Más allá del ojo, presentados en 2023 en el Museo Nacional de Artes Visuales. Piel de tambor nace de su vínculo con Waldemar “Cachila” Silva y la comparsa C-1080, y propone una mirada hacia el interior de los instrumentos de percusión. No se queda en la superficie del tambor: busca aquello que normalmente no se ve, las texturas, las transparencias y las huellas que guarda la materia.
Más allá del ojo reúne distintas series donde aparece esa misma preocupación por descubrir nuevos significados en objetos y superficies cotidianas. Entre ellas se encuentra Réquiem por el San Rafael, vinculada a la demolición del histórico hotel de Punta del Este y atravesada por una dimensión personal que conecta la memoria familiar con la historia reciente del país.
A partir de 2015 desarrolló también la serie Materia y Forma, un proyecto basado en escultopinturas realizadas con metales reciclados compactados, ampliando aún más los límites de su búsqueda visual. Su obra integra colecciones públicas y privadas en Uruguay, Italia, Estados Unidos y otros países, confirmando una trayectoria que ha trascendido fronteras sin perder el vínculo con su origen.
Ese cruce entre memoria familiar y obra propia vuelve especialmente singular la figura de Julio Testoni. Su historia no puede separarse del apellido que heredó, pero tampoco se agota en él. La herencia está presente, aunque su trayectoria muestra una búsqueda personal sostenida durante décadas: pasar de la prensa al arte, del documento a la exploración visual, del archivo al libro, de la observación cotidiana a la construcción de nuevos lenguajes.
Por eso, hablar de Julio Testoni es hablar de una vida dedicada a la imagen, pero también de una forma de entender la fotografía como oficio, continuidad y exploración. Desde las redacciones periodísticas hasta los museos, desde la formación especializada hasta los proyectos editoriales, su recorrido permite observar una parte significativa de la cultura visual uruguaya y comprender cómo ciertas trayectorias ayudan a construir memoria a través del tiempo.
