La historia señala que fueron muchos los hombres que se aventuraron cruzando los mares, las selvas y los desiertos en la búsqueda de un sueño, pero cuando este es la libertad y Justicia para los hombres y para los pueblos, todo esfuerzo bien vale la pena en la aventura de concretarlo. El 2 de junio de 1882 nacía en Niza Giuseppe Garibaldi, una figura con ribetes de leyenda, que se vincula con los capítulos más importantes de la gestación de la unidad italiana y a la difícil lucha de la Guerra Grande en nuestra patria, siendo uno de los principales líderes y artífices de la Unificación de Italia en 1843.
Por Saúl Moisés Piña
Un personaje muy particular, de espíritu liberal y republicano con profundo amor por las causas de los pueblos, motivó su actuación con marcado compromiso en diferentes geografías y en beneficio de distintos hombres. Este aventurero dejó profundas huellas en tres países: Italia, Brasil donde peleó en favor de la independencia de Rio Grande do Sul y en nuestro país donde se unió a las fuerzas de Rivera durante la Guerra Grande, liderando una Legión de 600 italianos con particular éxito. Este líder se destacó fundamentalmente por los valores liberales, colaborando activamente en la abolición de la esclavitud. Conocido como “El Héroe de Dos Mundos”, arribó a Montevideo en 1841, en pleno conflicto de la República con Rosas, poniéndose de inmediato al servicio de ideales de libertad, liderando su temida “Legión de Italianos”.
Garibaldi siempre estuvo de pie y a la orden de los fundamentales derechos de los más humildes, sin distinción de tierras y de pueblos que sufrían las injusticias de la tiranía, porque entendía que la libertad es patrimonio de la Humanidad. Es oportuno el recuerdo y la recuperación de la memoria de hombres como Garibaldi, que fueron defensores de causas justas, del derecho inalienable de toda persona de pensar y expresar con total libertad su opinión filosófica, que fundamenta la tolerancia y representa la piedra fundamental en los valores que se fundamenta la auténtica Democracia.
Sería un acto de justicia y reconocimiento, recuperar el nombre de Garibaldi en el nomenclátor de nuestra ciudad, cuyo nombre fue establecido en el año 1974 por solicitud de la Sociedad Italiana, siendo luego de algunos años eliminado.
un personaje que tuvo vinculación con Durazno, ya que cuando llegó al Uruguay , lo acompañaba un fiel colaborador llamado Ernesto Revello Montero, que residió en nuestra ciudad, radicándose luego en Blanquillo donde falleció. Ernesto fue el abuelo del Dr. Hernán Revello Murdoch un profesional de elevados quilates y ciudadano ejemplar, que siempre estará en nuestro mejor recuerdo.
