El hermano Alberto Aparicio habló sobre los 85 años del Colegio San Luis Marista, la adaptación de la educación a los nuevos tiempos, la inclusión, la espiritualidad y las actividades previstas para celebrar un nuevo aniversario de la institución.
—Bueno, hermano Alberto, muchísimas gracias por recibirnos acá en el colegio —vamos a decir Marista, porque para nosotros la identidad siempre ha sido el Colegio Marista— en una jornada muy especial que tiene que ver con cumplir nada más y nada menos que 85 años. 85 años brindando no solamente educación, sino mucho más, y aún hoy apoyando también lo que es la inclusión y el derecho a recibir educación. Y cuando voy ahí, voy a las becas que también los hermanos Maristas han dado presente siempre.
—Sí, 85 años que parecía que fuera ayer.
—Ayer.
—Pareciera que fuera ayer, pero 85 años en los cuales han pasado un montón de generaciones de gurises, chiquilines, docentes, hermanos, y creo que ha quedado una impronta muy marcada del Colegio San Luis Marista aquí en Durazno.
Y con esta dimensión de decir: bueno, somos un colegio de la sociedad de Durazno, no es un colegio aislado. Recién hablábamos de cómo antiguamente los colegios eran más bien cerrados en sí mismos. Acá nos hemos abierto a ver que estamos en una sociedad, en la sociedad interactuamos y en la sociedad también nos proyectamos. Y desde ahí vamos caminando.
—Es verdad. La sociabilización en el Colegio de los Maristas fue siempre muy importante. Usted recién destacaba que muchos chicos que pasaron quizás hoy son papás que están trayendo a sus hijos y hasta contándoles sus propias experiencias, de las vivencias anteriores. Y esa historia creo que es muy rica para el colegio.
—Y no solamente papás. Hay abuelas y abuelos que traen a sus nietos para acá y siempre queda esa impronta de: “Bueno, en el tiempo de los hermanos se hacía esto o aquello”. Esa huella que queda.
O sea que sí, marcó muchísimo. Pero también creo que —y no es para tirarnos flores encima— los Maristas tratamos de adecuarnos a los tiempos. Lo que a lo mejor fue bueno en un tiempo, capaz que ahora no es tan bueno. Entonces vamos reajustando ese camino de búsqueda.
Vamos a ir más lejos: el tema de la espiritualidad. Antes era tradición la misa diaria, a veces misa los viernes, pero ahora presentar ese esquema de espiritualidad encontraría bastantes resistencias. Entonces tenemos que buscar otra forma de que el corazón del gurí trascienda hacia lo trascendental. Y presentar a Dios de otra forma, no desde una cara triste, sino un Dios que acompaña, que ama, que perdona, cosa que antes no era así. Antes era el Dios castigo.
—Antes era el Dios castigo, hoy quizás es el Dios que juega al fútbol.
—El Dios que juega al fútbol también. Entonces vamos caminando y presentando esa perspectiva. Y así nos encuentran estos 85 años.
—Totalmente. ¿Cuál fue la virtud de los hermanos Maristas justamente en eso que hablábamos recién? De aggiornarse, de adaptarse, de ser más flexibles. Volvemos otra vez al principio, a la conversación que teníamos fuera de micrófonos: dos teorías diferentes, pero que los hermanos Maristas lograron hallar más en todo eso e ir modernizándose en el día a día.
—Tenemos a veces los adeptos y los detractores también.
—Bueno, también.
—Sí. “No se mantiene lo tradicional”, “porque lo de antes…”. No. Vamos dando respuesta a las características que tienen los gurises de hoy. A veces acertamos, otras veces decimos “no, por acá no va” y volvemos a explorar por otro lado. Tampoco tenemos la certeza total, pero sí el camino de búsqueda.
Y en eso pienso que los Maristas —y no solamente los hermanos, sino también los laicos y laicas que trabajan con nosotros, colaboradores docentes— buscamos qué podemos presentar para lograr una mejor actitud de aprendizaje del gurí.
—Sin ser imposición.
—Sin ser imposición. Y ese es el logro: empoderar al gurí, que sea creativo, innovador, que sea protagonista de las acciones que hay.
—Exacto.
—Entonces, ayer por ejemplo, estábamos planteando en un curso lo de un campamento de fin de año. Y preguntamos: “¿Tienen alguna propuesta ustedes para hacer un campamento? ¿Algo que quisieran modificar de años anteriores?”. Antes se bajaba la propuesta y se hacía así, así y así. Esto, esto y esto, y ya estaba.
Ahora no. Les preguntamos si tienen alguna palabra, alguna propuesta. Y si no, seguimos avanzando con la propuesta.
—¿Y qué le propusieron? ¿Hubo ideas inmediatas?
—Generalmente apuntan a que haya más recreación, que podamos jugar más entre nosotros, interactuar. Que es justamente lo que está necesitando la gurisada de hoy.
Vivimos en una sociedad que apunta mucho al individualismo.
—Y a la inmediatez.
—Y a la inmediatez. Entonces fomentar todo lo que es trabajo en equipo, trabajo en grupo, buscar la solidaridad, que sean solidarios unos con otros, son contravalores que muchas veces no están tan presentes en nuestra sociedad. Entonces, al fomentarlo, quieras o no, después te lo buscan también.
—Claro. Por más que la sociedad te impulse por otro lado.
—Porque quieren hacer un aprendizaje aprendido desde lo más profundo. Y eso está bueno.
—Hermano, el 6 de junio va a haber una cena. Cuénteme, porque está buenísimo. Hablábamos justamente de sociabilizar, de esta familia tan particular que es la de los hermanos Maristas. Yo digo que son hermanos Maristas.
—Conmemorando justamente estos 85 años, que no son pocos.
—No son pocos.
—No son pocos y en educación menos todavía.
—Exacto. Hemos querido hacer varios eventos a lo largo del año y justamente se viene uno próximo, que es en torno a la fiesta de nuestro fundador, que es el 6 de junio.
Entonces, el 5 tenemos una eucaristía acá, a nivel interno, con todos los gurises y las familias. Pero el 6 sí queremos fomentar mucho lo que es una cena show para que la gente venga a celebrar y disfrutar. Y que no sea solamente toda la parte espiritual, sino también bailar, cantar y disfrutar de la cena con todos los que quieran venir.
Y una invitación muy fuerte a los exalumnos: vengan a reencontrarse, vengan a reencontrarse con la escuela, con sus compañeros.
—Eso es algo que ustedes han logrado.
—Sí.
—Porque los chicos que asistieron acá justamente son chicos que se empoderaron del colegio.
—Y curiosamente también lo hacemos en forma conjunta con ADEME, el centro de exalumnos, que además organiza un campeonato de fútbol 5 sábado y domingo. Así que vienen para anotarse ahí y, si el físico da, a bailar también a la noche.
—Y si no da, opto por uno de los dos.
—Pero bueno, esa es la idea: querer celebrarlo con mucha intensidad.
—Buenísimo. ¿Cómo tienen que hacer aquellos que quieren asistir y aún no se hayan enterado? Porque por ahí viven en el interior; hoy por hoy la vida tiene sus giros.
—Exacto.
—¿Cómo hacer para asistir, para estar presentes y recordar aquellos momentos lindos?
—Hay dos alternativas. Una es a través de RedTickets, en la plataforma. Uno entra a RedTickets y busca “Celebración 85 años”. Ahí hay código QR y un link para comprar.
Y si no, también ahora a partir del jueves empezamos las ventas acá en forma presencial en el colegio. Uno compra las entradas y después hay una distribución de mesas para indicar en qué mesa le toca ir.
