Durazno marchó en silencio por memoria, verdad y justicia

Con una importante participación de público, Durazno se sumó este martes 20 de mayo a una nueva edición de la Marcha del Silencio, la histórica movilización en reclamo de verdad y justicia por los detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar. La convocatoria volvió a replicarse en distintas ciudades del país, en el marco de una jornada nacional marcada por los 30 años de la primera marcha realizada en 1996.

Registro fotográfico: Andrés Roman

Las calles de Durazno volvieron a ser escenario este martes de una de las expresiones colectivas más significativas vinculadas a la memoria reciente del Uruguay. En silencio, portando fotografías de detenidos desaparecidos y mensajes vinculados al reclamo de verdad y justicia, decenas de personas participaron de una nueva edición de la Marcha del Silencio.

La movilización local formó parte de la 31ª convocatoria nacional impulsada por Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, organización que desde 1996 convoca cada 20 de mayo a marchar en silencio en memoria de las víctimas del terrorismo de Estado y en reclamo de respuestas sobre el destino de los desaparecidos.

Este año, la consigna de la marcha fue: “30 años marchando contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?”, una referencia directa a las tres décadas transcurridas desde aquella primera movilización realizada en Montevideo y que con el tiempo se extendió a todo el país.

La fecha del 20 de mayo recuerda los asesinatos en Buenos Aires, en 1976, de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, crímenes cometidos en el marco de la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur durante el denominado Plan Cóndor.

En Montevideo, la movilización principal volvió a recorrer la avenida 18 de Julio desde Rivera y Jackson hasta Plaza Libertad, mientras que en paralelo se realizaron marchas y actividades en múltiples ciudades del interior.

Con el paso de los años, la Marcha del Silencio se transformó en una de las movilizaciones sociales más convocantes y simbólicas del Uruguay contemporáneo, manteniendo vigente el reclamo de memoria, verdad y justicia a casi cuatro décadas del retorno democrático.