La memoria en la obra de Santiago Mazzarovich

En la antesala de una nueva Marcha del Silencio, la obra del fotoperiodista uruguayo Santiago Mazzarovich vuelve a cobrar especial vigencia. Sus imágenes, atravesadas por la calle, los gestos colectivos y la memoria, dialogan con una fecha profundamente sensible para Uruguay y con una de las manifestaciones más significativas del país en torno a los detenidos desaparecidos.

Hay fotografías que informan. Cumplen su tarea inmediata, acompañan una noticia, registran un hecho y parecen quedar atadas al día en que fueron tomadas. Pero hay otras que, con el tiempo, empiezan a ocupar otro lugar: ya no pertenecen solamente al archivo de la prensa, sino también a la memoria visual de una sociedad.

En esa zona trabaja buena parte de la mirada de Santiago Mazzarovich, fotoperiodista uruguayo nacido en Montevideo en 1987. Comenzó a estudiar fotografía en el Foto Club Uruguayo en 2006 y realizó sus primeros trabajos en prensa en 2009. Desde entonces ha desarrollado su labor en el fotoperiodismo y la fotografía documental, trabajando para medios nacionales, agencias internacionales, organismos públicos, partidos políticos e instituciones.

Su recorrido no puede reducirse a una sola temática. La calle, la política, los movimientos sociales, la vida pública y las escenas de fuerte densidad simbólica atraviesan su trabajo. Actualmente integra adhocFOTOS, cooperativa de fotógrafos, y colabora con agencias internacionales.

En la antesala de una nueva Marcha del Silencio, su nombre aparece de manera especialmente oportuna. No porque su obra se agote allí, sino porque algunas de sus fotografías forman parte de una construcción visual más amplia: la forma en que Uruguay ha mirado, registrado y transmitido la memoria de los detenidos desaparecidos.

En 2015, el Centro de Fotografía de Montevideo presentó la muestra “Imágenes del Silencio. 20 años de marchas”, una exposición que reunió imágenes de distintos fotógrafos sobre la Marcha del Silencio, convocada cada 20 de mayo desde 1996 por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. Entre los autores incluidos figura Santiago Mazzarovich.

Esa participación permite ubicar su trabajo dentro de una tradición fotográfica colectiva. La Marcha del Silencio no es solamente un acontecimiento político o social: también ha producido, año tras año, una iconografía propia. Rostros, carteles, velas, cuerpos en movimiento lento y avenidas ocupadas por una multitud que avanza sin estridencia forman parte de ese registro visual que atraviesa generaciones.

Mazzarovich suele moverse en ese borde donde el documento periodístico no pierde precisión, pero tampoco renuncia a una lectura sensible de la escena. Sus imágenes no necesitan subrayar el dramatismo para sostenerlo. Muchas veces alcanza con una luz mínima, una expresión detenida o un gesto capaz de condensar la tensión emocional de un momento colectivo.

Por eso, hablar de su trabajo en estos días no implica convertirlo en “fotógrafo de la Marcha del Silencio”. Sería una reducción injusta. Su trayectoria es más amplia y se inscribe en el fotoperiodismo uruguayo contemporáneo, con trabajos publicados en distintos medios y coberturas vinculadas a la política, la cultura y la vida social del país.

Pero justamente por esa amplitud, su mirada resulta pertinente. Porque la memoria no aparece en la fotografía solamente cuando el tema es explícitamente histórico. También aparece en la forma de mirar la calle, de ordenar una escena pública y de reconocer qué imágenes terminan permaneciendo en el tiempo.

En ese sentido, la obra de Santiago Mazzarovich recuerda una de las tareas más profundas del fotoperiodismo: no solo mostrar lo que ocurre, sino construir imágenes capaces de seguir dialogando con una sociedad mucho después de que el instante ya pasó.