En una entrevista centrada en su experiencia y su mirada sobre el interior, Enrique Antonio plantea la desigualdad existente, la necesidad de representación y el rol de la política en la búsqueda de justicia social.
Bueno Enrique, muchísimas gracias por permitirnos conversar contigo. Antes que nada, felicitarte en este nuevo desafío. Gente joven que está bueno que rodee lo que tiene que ver con la Junta, esta renovación tan importante, y preguntarte qué significa para vos todo esto. Lo hablábamos un poco fuera del micrófono, estos desafíos, militar desde el interior con una proyección potente y profunda, irte al exterior, volver, traer ese acervo, esa mochila de decir, bueno, tengo que defender algo que me destacaron en el exterior y que tiene que ver con la política y la democracia de nuestro país. Y vamos a arrancar por ahí para después llegar al jueves en la Junta.
¿Te gusta la idea?
Sí, cómo no, la verdad que sí. Bueno, muchísimas gracias por la entrevista. Que la gente te conozca.
Sí, y no suelo hablar mucho de esa parte, pero es lo más cercano a esta realidad y cuando comencé a militar y dije voy a venir, voy a volver a Uruguay, voy a trabajar en política, voy a militar y voy a militar en el Frente Amplio.
Contales a la gente que tú estabas viviendo en el exterior.
Estuve viviendo en Madrid, en España, haciendo una maestría en Comunicación Política y Marketing Electoral.
Ahí tuve contacto con muchísimos compañeros y compañeras que fueron amigos de la vida, porque es lo que tiene vivir en el exterior, que te hacés amigos muy rápido porque es lo único que tenés para sostenerte.
Totalmente.
De Brasil, de Colombia, de Venezuela, de México, de España, por supuesto, de Chile también tuve un compañero. Y bueno, en eso, al estar estudiando Comunicación Política, tuve muchas profesoras y profesores de universidades muy importantes de Madrid que, a la hora de hablar de la política latinoamericana, cada vez que yo hablaba, porque me gusta hablar, desde un inicio destacaron mucho la política uruguaya y la pusieron como una isla dentro de todo Latinoamérica. Por la democracia, por el sistema político, por el tiempo que los partidos políticos llevan en el Uruguay, por cómo hemos podido sortear las diferentes dificultades y adversidades que hemos tenido a lo largo de la historia como país, ni que hablar de la dictadura, pero esa manera que ha tenido Uruguay de sostener la democracia que tenemos y el sistema político que tenemos. Y a defenderla a capa y espada.
Y aunque por supuesto que tiene fallas, porque no hay un gobierno perfecto, los seres humanos no somos perfectos, entonces por lo tanto no va a haber un gobierno perfecto, aun así con los errores y las fallas que tiene, es a destacarse.
Entonces en esto de… y me quedó resonando eso, y cada vez que pasaban los meses hervía más la sangre ese bicho político y también rodeado con compañeros todos también del mismo palo. Y ahí fue que en una conversación con una amiga brasilera, ella me dice: Enrique, pero vos no estabas para la comunicación política, vos estabas para ser político, ¿nunca lo pensaste? Y esa pregunta me quedó, me quedó un mes, me quedó dos meses, y se venían las elecciones, se venían las elecciones, y cada vez me resonaba más ese bichito.
Yo ya estaba estudiando y también estaba haciendo changas, trabajando como cualquier migrante que tiene que sobrevivir allá, también mandando currículum de lo mío, que es la comunicación y la publicidad. Y ahí cuando estaba decidiéndome si me venía o no, ya había hablado con un compañero de El Abrazo, que acá no tenían referente, que solo estaba una compañera, que querían acompañarla.
Hablamos con Álvaro Coronel, conversamos un poco y me dice: bueno, en El Abrazo tenés un lugar, tenés un espacio.
En El Abrazo te abrazaron.
Sí, en El Abrazo me abrazaron, tal cual.
Ahí me acuerdo que tuvimos una videollamada con Magdalena Recoba, la presidenta del Frente Amplio, muy seria, me dice: pero acá no vamos a venir a militar con el celular, me dice, acá hay que venir y militar y poner el cuerpo, me dijo ella, muy seria. Yo dije, está, no, me debe querer acá. Pero me gustan los desafíos.
Y ahí tuve el gran desafío, que creo que después con el tiempo agradezco por tomar la decisión, pero en ese momento, en esto que te decía de haber mandado currículum a muchos lados, tuve la oportunidad de entrar a una empresa de automóviles muy importante de allá como gerente de marketing de la empresa. En ese momento me ofrecen un buen sueldo, me ofrecen extenderme la visa, darme una visa de trabajo y quedarme, pero en todo ese proceso yo ya estaba con esto de volverme a Uruguay y de trabajar políticamente, y con toda esa pasión que te da estar casi diez meses exclusivamente en la política, en la comunicación y en cómo se hacía y qué significaba, y con esto de ver a Uruguay cada vez mejor posicionado y de uno querer ser parte de eso también, y lograr un cambio.
Y entonces ahí tuve que tomar la decisión, fue difícil al principio, pero después una amiga de México me dice: Enrique, vos no parás de hablar del Uruguay, no parás de hablar de la política del Uruguay, no parás de hablar de todo lo que harías, y venís y me contás esto y parece que estás triste de la oportunidad que tenés.
Y vine para las internas, y no sé si te acordás, pero largamos la campaña con el doctor Rivas, con los pozos en la moto y un par de videos con el ómnibus de Nossar, otras cosas con la cancha de básquetbol que hacía un año o dos que no se hacía, hicimos los videos y ya empezó a hacer ruido esa campaña.
Y eso era para mostrarme, porque en ese momento era un aparecido.
Obvio, y en estos momentos justamente la idea de esta entrevista y empezar así es para que la gente te conozca, porque por ahí he visto que en las redes ha aparecido tu intervención en la Junta y han preguntado: ¿y este chico quién es?, ¿este joven de dónde viene?, más cuando hablaste del interior, le pusiste el alma y el corazón al interior, que yo lo conozco y sé lo que significa para la gente. Y cuando nos vamos de ahí significa mucho.
Yo nunca viví en el interior, pero yo di clases en las escuelas del interior y es una comunidad totalmente diferente y la vi desde adentro. La conocés y sabés lo que significa vivir ahí, sabés el sacrificio que significa vivir ahí, porque es una vida sacrificada, nadie puede venir a decir que vivir en el interior del departamento, que vivir en el campo, que ir a una escuela rural, que desprenderte de lo tuyo, de tu familia, de tan chico, de tan chica. Si vivís en el campo tenés que irte al pueblo, al liceo y después del liceo ya en cuarto tenías que venirte para acá, para Montevideo.
Para Durazno y después de Durazno para Montevideo. Yo en broma digo, yo viví, el mayor tiempo que permanecí en un lugar fue en Durazno, porque ahora volví y sumé varios años, pero hasta mis 23 años yo creo que había vivido la misma cantidad de años en el campo, en La Paloma, en Durazno y en Montevideo. Y eso lo vivimos los que… lo pueden contar quienes lo viven.
Y yo que me reconozco privilegiado, verdad, porque mi familia me pudo dar la oportunidad y además porque privilegiado por muchas otras cosas, por ser hombre, por ser blanco, por ser heterosexual, por un montón de cosas. Porque pudiste estudiar. He tenido mucha gente que se ha cruzado en el camino de mi vida, que me ha ayudado muchísimo y me ha apoyado y me ha impulsado.
En esto que te decía que me fui de viaje tengo mucha gente que me apoyó y me impulsó. También tuve muchas compañeras de vida muy importantes para mí. Pero el bichito de la política y el bichito de representar es qué querés representar.
Porque a veces siento que en la política hay mucha gente que no sabe qué quiere representar, que quiere estar ahí, pero no tiene el bichito de representar algo, ni de luchar por algo. Yo sé que quiero justicia social, yo sé que quiero un mejor país, yo sé que hay una clase trabajadora que sufre, hay personas que sufren, hay desigualdad, mucha desigualdad. Que no todo es tan fácil como el discurso fácil de meritocracia, de querer es poder.
A veces querés, querés, querés, trabajás, trabajás y no podés. Y en el interior pasa muchísimo eso. Hay cosas que no han cambiado en el interior.
Yo no sé, tengo 28, ya desde hace como 12 años que me fui de La Paloma y hay calles que siguen iguales. ¿Vos creés que se ha evolucionado o se ha involucionado en lo que respecta al interior? Porque mucho, y acá ya te voy a meter en la parte política como joven, pero después vamos a hablar de tu propuesta adjunta.
Y cuando te digo de involución te hablo en todos los sentidos. Digo, el trabajo sigue siendo el mismo, el sacrificio de la gente sigue siendo cada vez más, el reconocimiento cada vez menos, los derechos cada vez menos reconocidos. Por eso te pregunto, ¿vos creés que se ha involucionado?
Hay escuelas que por tener un niño las han cerrado. Hay derechos vulnerados en el interior. Hay muchos derechos vulnerados en el interior.
Yo creo que hay cosas que han mejorado, porque yo me acuerdo que de niño eran contadas las personas que podían tener un auto o un vehículo en el pueblo y hoy en día un trabajador o una trabajadora, con esfuerzo se puede comprar su vehículo para llegar al pueblo. Ya quedan menos los gauchos que iban a caballo al pueblo. Ya los trabajadores y los gurises pueden irse el fin de semana hasta el pueblo, que cuando yo era niño eso no pasaba.
Se iba cada 30 días al pueblo, cinco días seguidos. Esas cosas han cambiado un poco, creo. Creo que las reformas laborales impulsadas por el Frente Amplio, como fueron las ocho horas, como fueron los convenios salariales.
Cuando decimos ocho horas, es ocho horas de trabajo. Por supuesto que en el campo se trabaja más, se trabaja diez horas o once. No son ocho horas, en el campo no son ocho horas.
Pero ¿por qué al resto de trabajadores del país se le iban a pagar ocho horas y hora extra y al peón rural no se le iba a pagar hora extra? Esas cosas han cambiado. Creo que hubo una formalización mayor de trabajo, de trabajadores, eso también creo que lo hubo. Y después que la tecnología ha llegado a todos lados.
El acceso, la comunicación y todo ha llegado a todos lados. A ver, lo voy a decir yo: ya el peón rural no es el ignorante que otro diría por no tener posibilidades. Hoy por hoy se ha accedido mucho más.
Nunca fue ignorante el peón rural. Conocía, ignorante de cosas de la vida diaria, de derechos, de cosas. Podríamos decir que en vez de ignorante, podríamos decir que ellos mismos se reconocen brutos.
Claro, porque cuando yo te dije ignorante venía de ignorar un montón de cosas, derechos. Eso sí, tal cual. Y hoy en día no.
Hoy en día nadie agarra la lista del patrón para ir a votar. Ellos saben bien a quién van a votar. No importa que voten blanco, colorado o Frente Amplio.
El patrón puede ser de cualquier partido político. A lo que voy es que el peón rural ya no agarra la lista del patrón para ir a votar, porque tiene conocimiento, tiene acceso, tiene más información.
Pero aún así, vamos a otra cosa que es la infraestructura, que es la calidad de la educación, la capacidad de formación, un montón de cosas que no existen en el interior. Y lo de morir en la capital aún hoy sigue siendo en muchos casos lo mismo.
Aún hoy no tenemos una sede de la Universidad de la República en Durazno.
Exacto. ¿Sabés que los otros días, ahora que vos me dijiste eso, recordé una publicación que vi del niño Cero Falta? ¿Te acordás? Es un niño que hoy por hoy tiene 15 años y no pudo seguir estudiando. Incluso sufrió déficit alimentario, de nutrición.
A veces eso también te traslada a decir: tenemos que poner el ojo en el interior profundo. Y mirá que yo estoy muy crítico con los políticos que vienen cada cinco años, recorren el interior, pero muchas veces lo visitan pero no lo ven.
No sé si entendiste lo que quise decir. Lo visitan para levantar… Ahí está. ¿Qué va a conocer del interior? Yo que sé.
Para hablar cosas por lo menos entablo una conversación. También entiendo que no te da el tiempo para conocer todo, y que para eso están nuestros legisladores departamentales y los ediles.
Ahí entramos en los niveles de gobierno. Tenemos un primer nivel que es el nacional, un segundo nivel que es la Intendencia y un tercer nivel que es el municipal.
¿Y qué es lo que proponemos en la Junta?
Apostar a más alcaldías, descentralizar. Creo que el caudillismo viene en contra de eso. Estamos acostumbrados a seguir a un caudillo.
Esto rompe con eso y acerca la política a la gente. Un alcalde del pueblo conoce mejor las necesidades.
No se crean cargos nuevos. La intendencia sigue contratando. El municipio gestiona los recursos que ya existen y busca más a nivel nacional.
La gente elige un alcalde y concejales para gestionar recursos y generar obras para el pueblo.
Los recursos no cambian, se administran mejor. El alcalde puede decidir qué obra hacer según la necesidad real.
También permite mayor cercanía con la gente. Hoy la gente se está cansando de la política, pero de los políticos.
También hay discursos externos que se meten. Pero esto no es descubrir nada nuevo.
Por eso se destaca, porque sos joven, venís del interior y fuiste enfático.
Yo comparto un edilato. Agradezco a José Rizzo, a Conrado, a Silvana.
Ahora hay que construir. Hablar con todos los ediles, trabajar juntos, analizar lo que funciona y lo que no.
Si se crean municipios, hay que hacerlos bien.
Yo creo en un cambio sincero.
Hoy me escribió una secretaria de la Junta felicitándome. Eso está bueno. No es de mi partido, pero no importa.
Una vez que uno se sienta ahí, le debe respuesta a la gente, a Juan Pueblo.
Enrique, muchísimas gracias.
Seguiremos conversando.
