Raúl Galeano, presidente del SUNCA en Durazno, adelantó detalles del acto del 1º de mayo, planteó preocupaciones por la falta de inversión y analizó la situación actual de la construcción en el departamento.
—Raúl, gracias por recibirnos en el marco de que pasado mañana, primero de mayo, una fecha de importancia mundial. En Durazno se realizará un acto en el Parque del Bicentenario. Contame cómo será, cuáles son los ejes, los oradores y los temas a tratar.
—Sí. Por suerte pudimos, más allá de que venimos con un plenario medio flaco y con poca participación de sindicatos. Entendíamos que la idea no es ir a Montevideo, que es más fácil porque está todo armado, sino que en el departamento tiene que haber un acto el primero de mayo. Es una fecha muy importante y cada departamento tiene identidad propia.
Después de algunas instancias, con la participación de un par de sindicatos más, resolvimos hacer el acto. Antes lo realizábamos en la plaza Rodó, pero con el tema de la terminal volvimos al Parque del Bicentenario, al lado del monumento, en otro sector por problemas con la electricidad.
La idea es la de todos los primeros de mayo: reivindicaciones, reclamos de distintos sindicatos y lo que plantea el plenario del PIT-CNT. Participarán dos compañeros a nivel departamental, uno soy yo y el otro será una compañera, que puede ser de FOICA o de Salud Pública. Además, nos acompañará el compañero Sumaruga desde Montevideo.
Intentamos que no sea muy extenso, porque es un fin de semana largo. Por eso lo hacemos en la mañana, para liberar el mediodía. Habrá también una parte musical al inicio y al final. La invitación es al público en general, sindicatos y autoridades.
—¿Sobre qué ejes se va a reflexionar?
—Habrá un saludo a las compañeras mujeres y a las trabajadoras rurales. También a las compañeras del departamento en distintas industrias.
Habrá reclamos a las autoridades por más inversión pública y privada. Hace poco se discutía lo de Baygorria y, más allá de las posturas políticas, nosotros reclamamos trabajo. No estamos en condiciones de dejar pasar ninguna inversión que genere mano de obra.
También vamos a informar sobre el congreso del sindicato, las elecciones y el convenio colectivo, que venció el 31 de marzo y aún no ha sido convocado. Para nosotros es clave que se reactive.
A nivel nacional, temas como el diálogo social estarán a cargo de Sumaruga.
—El reclamo por la obra pública se mantiene en el tiempo.
—Sí. Ya en la pandemia, con obras grandes como UPM o el Ferrocarril Central, veíamos que si no había más inversión pública íbamos a tener problemas. Y hoy pasa eso.
Muchos compañeros no consiguen changas desde hace tiempo. Desde el primer trimestre del año pasado comenzaron a cerrarse obras y no hubo reactivación. Hoy hay muchos trabajadores sin seguro de paro.
Tuvimos reuniones con Felipe Algorta, el intendente y el director de Obras, donde pedimos trabajos transitorios, como el programa Veredas. Estamos a la espera.
La inversión pública en el interior es fundamental. Donde no llega la privada, es la única que genera trabajo. La construcción mueve toda la economía.
—También hay obras trancadas.
—Sí. La terminal sigue con problemas desde el inicio. Las pruebas con pilotes no dieron resultado y la empresa busca otra alternativa, lo que retrasa la obra.
Además, hay cambios de proyecto y de planos. Incluso se habla de ampliar el shopping. Es una obra de hace años y sigue modificándose. Eso nos preocupa.
Al ser una inversión privada, los tiempos dependen de la empresa. Si fuera pública, ya habría decenas de trabajadores.
—Sobre Baygorria, ¿qué plantearon?
—Esto viene desde cuando Felipe Algorta era presidente de UTE. Se proyectaba un balneario turístico, con participación de MEVIR, pero no hubo acuerdos.
Incluso se habló de que el sindicato pudiera contar con viviendas para turismo, como pasa en Palmar. Hoy Baygorria tiene muchas casas en mal estado.
El proyecto es bueno, pero necesita inversión. Ojalá se concrete, porque daría vida a un lugar que hoy está muy apagado.
—También hubo conflictos laborales.
—Sí. Hubo problemas con los viáticos porque al declararse pueblo, la empresa no los pagaba. Pero los trabajadores viajaban más de 40 kilómetros. Tuvimos que tomar medidas para resolverlo.
Son decisiones que se toman sin conocer la realidad del interior. No hay servicios ni infraestructura básica.
—¿Cómo sigue la situación?
—La lucha continúa. Esperamos que se abran nuevos centros de trabajo. También está demorada la planta de reciclaje por temas burocráticos. Mientras tanto, hay muchas familias pasando mal.
—Gracias, Raúl.
—Gracias a ustedes.
