La fotógrafa uruguaya Fernanda Aramuni construye una obra que se aleja del registro tradicional para explorar lo sensorial, lo nocturno y lo imperceptible. Con formación junto a referentes de la fotografía nacional y presencia en circuitos como San José Foto y el Centro de Fotografía de Montevideo, su trabajo se posiciona dentro de una nueva generación que expande los límites del lenguaje fotográfico.
Fernanda Aramuni forma parte de una generación de fotógrafos uruguayos que han encontrado en la imagen un territorio más cercano a la experiencia que al registro. Nacida en Montevideo, su recorrido se ha ido construyendo en diálogo con espacios de formación, circulación y experimentación que hoy definen buena parte del mapa contemporáneo de la fotografía en el país.
Actualmente vinculada al ámbito académico —con formación en artes plásticas y visuales en la Universidad de la República—, su trabajo combina procesos analógicos y digitales, con una búsqueda que se sostiene más en la intuición y la deriva que en la documentación directa.
Uno de los aspectos centrales en su desarrollo ha sido la formación con referentes de peso dentro de la fotografía uruguaya. Entre ellos, la fotógrafa Diana Mines, reconocida por su trabajo en el fotoperiodismo y su mirada sobre lo cotidiano; Pablo La Rosa, cuya obra se inscribe en el campo autoral y editorial; Diego Vidart, con una línea de investigación visual ligada a lo conceptual; y Santiago Mazzarovich, figura clave del fotoperiodismo nacional, cuya mirada ha estado históricamente vinculada al registro social y político.
Ese cruce de influencias —entre lo documental y lo experimental— se percibe en una obra que no busca narrar de forma explícita, sino sugerir. En ese sentido, su proyecto “Falenas” se vuelve un punto de referencia dentro de su producción. Allí, la noche, lo difuso y lo mínimo construyen una atmósfera donde la imagen se vuelve más experiencia que evidencia.
Su inserción en el circuito fotográfico ha sido progresiva pero constante. Participó en instancias de revisión de portafolios en el San José Foto en distintas ediciones, un espacio que se ha consolidado como uno de los encuentros más relevantes de la región en el campo de la fotografía contemporánea. También ha tenido presencia en el FELIFA, ampliando su circulación hacia el ámbito internacional.
A esto se suma su vínculo con el Centro de Fotografía de Montevideo, una de las instituciones más influyentes en la construcción y difusión de la fotografía en Uruguay, donde su trabajo ha encontrado espacios de visibilidad y diálogo.
Lejos de una lógica de producción masiva, Aramuni desarrolla una obra de ritmo pausado, donde cada imagen parece surgir de un proceso de observación sostenida. No hay urgencia en su fotografía; hay tiempo, espera y una atención particular a aquello que suele quedar fuera de foco.
En ese marco, su trabajo se inscribe dentro de una línea contemporánea que cuestiona los límites del medio: ¿qué se muestra?, ¿qué se oculta?, ¿qué queda apenas insinuado? Las respuestas no aparecen de forma directa, pero se intuyen en cada una de sus imágenes.
Más que documentar el mundo, Fernanda Aramuni parece interesarse en habitarlo desde otro lugar. Uno donde la fotografía deja de ser prueba para convertirse en percepción.
