Cuando arrancar de cero es lo habitual se hace costumbre reinventarse

Paola Ansalas, de 37 años, se encuentra en una etapa de su vida en la que se está reencontrando consigo misma, convirtiéndose en una nueva mujer.

Por Anabela Prieto Zarza

Es mamá de Mateo, de 3 años, jefa de hogar y divorciada. Proviene de una familia de trabajadores: sus padres, comerciantes, conformaron una familia ensamblada, por lo que tiene siete hermanos.

Creció y aún vive en el barrio Hipódromo. Cursó sus estudios en la Escuela Nº 10, en el Liceo 2 y en el Liceo Rubino. Siendo muy joven, decidió irse a vivir sola. A los 20 años inició su actividad laboral en el comercio familiar, un almacén de barrio. Luego salió a vender celulares puerta a puerta en distintas partes del país. Más tarde trabajó en una papelería y, posteriormente, ingresó a la función pública en la Junta Departamental de Durazno.

En ese camino, comenzó a interesarse por la medicina alternativa y a formarse en el estudio de hierbas medicinales. Esto la llevó a investigar en diversas áreas vinculadas al tema y a viajar a Montevideo para capacitarse.

Innovadora, creó una tienda eco online llamada ALMAZEN NATURAL, donde conjugó lo tradicional de las hierbas con las nuevas tendencias del e-commerce. Previamente había incursionado en la venta de plantines de vivero, que ofrecía personalmente en sus ámbitos laborales y sociales.

Empezó a desarrollar su perfil emprendedor. En 2015 conoció el mundo de las mujeres rurales y a trabajar en comunidad con ellas, comprándoles hierbas ya secas. Paola las empaquetaba y comercializaba. Su proceso de packing incluía marca, ingredientes, fecha de vencimiento, forma de preparación y propiedades. También tuvo un puesto en la feria de los domingos y participaba en todas las ferias de emprendedores que surgían, tanto en Durazno como en otras localidades.

Un día se encontró mezclando té verde con pétalos de rosa y sintió que eso era lo suyo. Quería estudiar, pero en Uruguay no había dónde hacerlo. Investigó y cursó una diplomatura como Sommelier de Té en Buenos Aires y luego otra formación como Tea Designer. Sin embargo, lo teórico no le alcanzaba: necesitaba ver y experimentar. Por eso viajó a Misiones para capacitarse en las propias plantaciones de té, una experiencia que recuerda como maravillosa.

Comenzó a golpear todas las puertas posibles, el Centro Comercial, entre otras instituciones, porque entendía que debía formarse como emprendedora. Sabía hacer té, pero necesitaba aprender sobre gestión, comercialización y marketing. Quería comprender el mundo empresarial.

Y las puertas comenzaron a abrirse. Para habilitar su empresa necesitaba una planta de elaboración, por lo que sacó un préstamo y construyó su propio espacio de trabajo sobre su casa. Había comenzado en el comedor, literalmente sobre la mesa, con una inversión inicial de 2.000 pesos que sacó de su sueldo.

En 2019 tomó una decisión clave: renunció a su empleo público y al sueldo seguro para dedicarse por completo a los blends de té, combinaciones de té con flores, frutas, hierbas y especias. Así nació BELA BLEND. El nombre refiere a la mujer bella, y todo su proyecto estuvo siempre orientado a ellas: los productos son cultivados, elaborados y, en gran medida, consumidos por mujeres, quienes además suelen elegirlos para compartir con su familia y amigas o regalar, una delicadeza que gusta y sorprende.

Entonces llegó la pandemia y lo sacudió todo. Recién había dejado su trabajo estable, la empresa estaba en sus inicios y tenía un crédito pendiente. Pensó que sería muy difícil sostenerse. Sin embargo, ocurrió lo inesperado: su producto llegó a todo el país. Logró tener puntos de venta en todo Uruguay, además de la venta directa al consumidor. La pandemia, paradójicamente, se transformó en una oportunidad.

En 2021 llegó a grandes cadenas como Grupo Disco, Devoto y Géant. El crecimiento fue tal que vivió situaciones impensadas: desde pedidos de 900 tés para el Parlamento hasta encargos empresariales de 1.500 unidades. Los regalos corporativos pasaron a ocupar un lugar central en su negocio.

En 2022 quedó embarazada y tuvo que bajar el ritmo. No podía manejar la empresa a distancia, por lo que debió soltar el control. El embarazo la movilizó emocionalmente. En enero de 2023 nació su hijo y, apenas una semana después de una cesárea, ya estaba trabajando. Subía escaleras para elaborar, con el cochecito del bebé entre cajas, mientras controlaba pedidos y administraba la empresa.

Bebé, casa y trabajo, sumados a un divorcio muy doloroso que la obligó a hacerse cargo de todo, marcaron un punto de inflexión. Tuvo que frenar BELA BLEND: ya no podía sostenerlo.

Experta en reinventarse, encontró un nuevo camino. Muchas personas le pedían cursos para aprender lo que ella sabía hacer. Antes derivaba a otras opciones, incluso en Argentina, pero entonces comprendió que podía enseñar no solo lo aprendido en sus capacitaciones, sino también todo lo que había adquirido a través de la experiencia.

Así comenzó, con lo único que tenía: su conocimiento. Primero a través de Zoom, lo que le permitía estar en casa con su hijo.

“Mucho de lo que no me dijeron, lo entrego en mis cursos y les ahorro tiempo y dinero. Comparto porcentajes para combinaciones, materias primas, proveedores y toda la experiencia ganada. Qué hacer y qué no hacer, porque cometí un millón de errores en el camino. Siempre me dicen que soy muy generosa con el saber. Me encantan los mensajes que me envían”.

En 2024 comenzó a dictar talleres presenciales, experiencia que considera muy enriquecedora. Recorre todo el país y encuentra su mayor satisfacción en el vínculo que genera con las participantes. Mujeres rurales y urbanas que, al finalizar los cursos, se sienten felices y agradecidas por haber recibido una herramienta concreta, accesible y con potencial de convertirse en fuente de ingresos.

Muchas de ellas continúan formándose a través de sus cursos online.

“Emprender me sacó de mi zona de confort, me obligó a superarme y a capacitarme. Tuve que aprender a diseñar cursos, subirlos a plataformas… todo eso tuvo un costo, pero también impulsó mi crecimiento. Sigo formándome en marketing, comunicación, ventas y desarrollo personal para aprender y transmitir”.

Aspira a que más mujeres emprendan en el mundo del té: “a mí me cambió la vida”. Para ella, no se trata solo de vender productos o cursos, sino de formar mujeres emprendedoras.

Recién ahora está pudiendo dedicar algo de tiempo a sí misma. Le gusta leer, aunque suele mantenerse en la misma temática, ver series de época, salir a merendar o cenar con amigas y ahora hace poco práctico senderismo, porque “conectar con la naturaleza hace muy bien”.

Sus sueños incluyen viajar con su hijo y brindarle experiencias que ya imagina con claridad.

Tiene una mirada realista sobre el emprendedurismo: no es para todos. Ella misma pensó que sería fácil, pero no lo es. Implica incertidumbre constante y exige fortaleza mental y espiritual. Por eso, sostiene que, antes de intentarlo, es fundamental prepararse y tener claro qué es lo que realmente se desea hacer.