El presidente del SUNCA Durazno, Raúl Galeano, planteó la preocupación del sector por la falta de trabajo en la construcción, en un contexto de anuncios de obras y proyectos que todavía no se concretan.
—Raúl, te agradezco mucho la nota para el informativo de Canal 6. Comentame sobre esa reunión mantenida en los últimos días con el intendente, que anoche declaró que hay intenciones e interés de que empresas se radiquen en los próximos meses en Durazno. Habló de posibles proyectos de viviendas, logística y otros servicios, y de una reunión contigo como presidente del SUNCA Durazno. ¿Con qué conclusiones saliste? ¿Qué percepción tenés de ese encuentro?
—Buenos días, y gracias a vos por permitirnos pasar con información. Hace un par de días tuvimos una entrevista con el intendente, con el director de Obras y con Jacobo Mejeses, que también participó.
Nosotros planteamos la preocupación por las fuentes laborales, porque hace ya un buen tiempo hay muchos compañeros que no pueden resolver la changa y no vemos, a priori, alguna obra que permita que esos trabajadores se reintegren al centro de trabajo.
Por ejemplo, hablamos de la obra de la terminal, que está muy enlentecida. Queríamos saber de primera mano qué tenía la Intendencia por parte de la empresa que va a construir la terminal, o de la empresa Stiller, y ver si estábamos en la misma línea.
Yo les decía que, a tres meses de iniciada la obra, todavía no se ha tomado mucha gente: hay 10 trabajadores, 7 por la empresa y 3 de Durazno. Esa es la primera preocupación, porque es una de las expectativas que tienen los trabajadores.
—¿Cuántos trabajadores aspira el SUNCA que ingresen?
—No hemos estado hablando directamente con la empresa, pero se calcula que en el tope máximo podría haber 150 trabajadores. Se acordó un 30%, aunque podría llegar a un 50%. Para nosotros eso es muy positivo, porque serían unos 75 trabajadores que podrían ingresar.
—¿Se sabe desde cuándo?
—No, porque la obra está bastante detenida. Según nos dicen la empresa y el intendente, hubo cambios de planos y de proyecto, por lo que todavía no ha comenzado plenamente, más allá de tareas preliminares.
También se habló del presupuesto ya aprobado y de algunas obras que podrían ejecutarse este año: ensanchamientos, trabajos viales y un puente sobre el arroyo Feliciano. Pero sabemos que eso no será inmediato, porque primero vienen las licitaciones y luego la adjudicación. Pensamos que recién hacia septiembre podría empezar a verse algo.
A futuro también se habló de emprendimientos privados. No se dieron detalles concretos, pero sí que hay proyectos en estudio. Uno confirmado es el megatambo, que comenzaría en 2027 y que para nosotros será muy importante.
De todas formas, nuestra preocupación no es solo el futuro, sino resolver la situación actual de los trabajadores, que puedan tener alguna salida laboral mientras tanto.
En ese sentido hicimos una propuesta vinculada al tema veredas. Desde un principio planteamos que no nos parecía bien que ese trabajo se hiciera de forma informal. Por eso propusimos un convenio con el sindicato para sortear trabajadores, con responsabilidad del propio sindicato en la ejecución de las obras.
La idea es que haya rotación cada tres o seis meses, para que más trabajadores puedan acceder.
—¿Se apoyó esta iniciativa?
—Le pareció muy buena. Nos pidió algunos convenios que tenemos como referencia, por ejemplo en Florida y Montevideo.
También planteamos el tema de las conexiones intradomiciliarias de saneamiento, porque hay barrios donde la obra está hecha pero no se ha completado por falta de recursos.
Además, pusimos sobre la mesa el tema de las canastas de bienestar social, ya que muchas veces las familias reciben materiales pero luego no tienen mano de obra para ejecutar.
En eso seguimos conversando y ya aportamos convenios para que los estudien.
Otro tema importante es la cartera de tierras para la cooperativa de vivienda del sindicato, que está bastante avanzada.
Aprovecho para invitar a todos los trabajadores de la construcción interesados en integrar una nueva cooperativa: el lunes a las 19 horas en nuestro local habrá una reunión, donde también participarán compañeros del FOSBOC para explicar el proceso de adquisición del terreno.
Teníamos acordado un terreno en barrio La Unión, pero la Intendencia planteó la posibilidad de cambiarlo por otro lugar dentro de su cartera de tierras. Nosotros estamos abiertos; lo importante es contar con el terreno para poder avanzar.
—¿Cómo es la demanda de vivienda en el SUNCA?
—Se vienen impulsando cooperativas en varios departamentos. Acá tenemos una que ya está formada, con estatutos, pero ha tenido dificultades para avanzar por recambios de integrantes.
Para que funcione, todos deben comprometerse. No sirve anotarse y aparecer solo cuando arranca.
El objetivo es que, teniendo el terreno, se pueda avanzar y en unos tres años lograr que la cooperativa esté funcionando.
—¿Está definido el terreno?
—El terreno original era el de barrio La Unión. Ahora la Intendencia plantea la posibilidad de cambiarlo si se desarrolla otro proyecto en ese lugar. Para nosotros lo importante es asegurar la cartera de tierras.
—Te agradezco mucho la nota.
—Muchas gracias a vos.
