Edil cuestionó ritmo de obra de la nueva terminal: “A tres meses de iniciar, la empresa dice que aún no tiene el proyecto definitivo”

Señaló que la construcción avanza con una lentitud preocupante y una escasa contratación de mano de obra local. Señaló además la falta de coherencia en la planificación y exigió una mayor fiscalización por parte del Ejecutivo departamental.

por Enrique Antonio

El edil Raúl Curbelo (Lista 1001, Frente Amplio) expresó su profunda preocupación en la Junta Departamental por el estado actual de las obras de la nueva terminal de ómnibus y el futuro shopping de Durazno. Tras tres años de gestiones y modificaciones al proyecto original, el edil lamentó que la realidad de la obra, iniciada hace tres meses tras el desmantelamiento de la plaza Rodó, diste mucho de las expectativas generadas.

“Teníamos la expectativa de que la terminal generaría buena mano de obra para el departamento, pero al día de hoy hay solo ocho funcionarios trabajando, de los cuales solo tres son de Durazno”, puntualizó Curbelo, contrastando la promesa inicial con la situación actual.

Dudas sobre la planificación y el ritmo de trabajo

Uno de los puntos que más inquietud genera en el legislador es la respuesta que la empresa constructora ha brindado ante las consultas del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA). Según Curbelo, la empresa ha argumentado que aún no cuenta con un “proyecto definitivo” para la obra, una justificación que calificó de insólita.

“¿Cómo arrasamos con una plaza y empezamos una obra si no tenemos el proyecto de qué vamos a hacer?”, cuestionó el edil, advirtiendo que la falta de un plan claro ha llevado a realizar modificaciones constantes sobre la marcha, incluyendo la necesidad de reformar espacios ante el interés de una firma comercial por instalarse en el shopping.

El edil señaló además una falta de coherencia en el proceso, recordando que elementos que originalmente se prometió mantener —como la fuente de la plaza— terminaron siendo retirados.

Exigencia de control

Curbelo advirtió que, al ser la empresa quien financia la obra y posee la concesión por 50 años, existe una tendencia a minimizar los costos operativos y de personal para maximizar su rentabilidad a largo plazo. A este ritmo, el edil estima que los plazos de ejecución podrían duplicarse, extendiendo el perjuicio para la ciudadanía.

“La obra va a durar cuatro años en lugar de dos porque la empresa, a este ritmo, busca el mínimo de gasto. La intendencia debe entrevistarse con la empresa y poner un control real sobre esto”, sentenció.

Finalmente, el edil solicitó que sus palabras sean elevadas a la Comisión de Obras de la Junta Departamental y al Intendente municipal, con el fin de que se establezcan mecanismos de fiscalización que garanticen la transparencia y la celeridad que un proyecto de esta envergadura exige para el departamento.