Straneo cuestiona procedimiento policial y rechazo a la formalización

A casi un año del fallecimiento de Lucas Pedrozo, el abogado Juan Straneo cuestionó el procedimiento policial, el uso de munición menos que letal y la decisión judicial de no avanzar en la formalización. El caso será analizado por el Tribunal de Apelaciones.

Juan, gracias por recibirnos. Comenzamos recordando el caso de Lucas Pedrozo. Va a ser prácticamente un año, el 12 de mayo de 2025.

Bueno, el racconto es bastante largo, así que trataremos de sintetizar. Es difícil, pero se puede. Se trata del contexto de una familia con un paciente con una patología psiquiátrica compleja, esquizofrenia, en estado psicótico, en brote de 48 horas, pero tranquilo. En las imágenes se puede ver cómo él está al lado de su madre, contenido, lavándose los dientes después de haber cenado una milanesa que le había pedido.

En ese contexto se llama a la policía porque la situación era insostenible. Al llegar, en lugar de intentar resolverla y trasladarlo, como en otras oportunidades, la idea era llevarlo a EACE, como lo prevé la ley de salud mental. Seguir el procedimiento establecido o, al menos, el sentido común.

Como nada de eso prosperó, comenzó una escalada de violencia. Imaginen: policías armados frente a un paciente psiquiátrico descompensado. El resultado no puede ser bueno si se escala la violencia.

Se solicita tonfa y escopeta para una intervención activa, con municiones menos que letales y antimotín. Se descargan dos proyectiles tipo beanbag, que son municiones en forma de bolsa que generan impacto y quemadura, y luego el mismo policía realiza dos disparos más, uno de ellos impactando directamente en el tórax.

—¿Se respetó la distancia de protocolo?

No. El beanbag debe dispararse a más de 10 metros. Se tiró a unos cuatro metros y medio o menos. Está medido: desde la entrada del pasillo al cuarto hay cuatro metros y medio, y el policía incluso ingresa.

Lucas se encierra en su cuarto. Se derriba la puerta de una patada, pese a lo que sostuvo la defensa. En el video no se ve lo que planteó la defensa, se ve lo que realmente ocurrió.

En audiencia, el único que no puede mentir es Fiscalía. Los demás pueden hacerlo, como lo permite el Código del Proceso Penal. El juez en la formalización no accede a la carpeta investigativa, se basa principalmente en lo que expone el fiscal.

Aun así, es insalvable pensar en reducir a un paciente de salud mental y sacarlo esposado, con el pecho destrozado, con un fragmento de hueso en el piso.

Lucas recibió cuatro disparos. Dos iniciales de beanbag y luego otros dos tras derribar la puerta. No se respetaron protocolos ni en el uso de armas ni en el procedimiento de atrincheramiento.

—¿Qué adujo el juez para no formalizar?

Se terminó discutiendo la culpabilidad sin prueba, solo con alegatos. Fiscalía planteó homicidio a título eventual. Con eso, el juez resolvió no avanzar.

Ahora el caso pasa al Tribunal de Apelaciones, que deberá determinar si se revoca o confirma esa decisión, permitiendo eventualmente un juicio con garantías para la familia.

También se cuestiona la evidencia técnica. Se habló de un cuchillo de 23 centímetros, pero en la escena había un cepillo de dientes y una espátula. Eso no se discutió en esta instancia, porque corresponde al juicio de fondo.

Hubo además inconsistencias en la pericia balística. Se compararon impactos a distintas distancias, pero se utilizó una imagen que no correspondía al impacto en el pecho. Esto generó interpretaciones que favorecieron la postura de la defensa.

En la autopsia se determinó que la causa de muerte fue el disparo en el tórax, extrayéndose ocho balines. Hay registro fotográfico de los órganos comprometidos.

El estado en que fue retirado Lucas evidenciaba una grave dificultad respiratoria. Aun así, se le exigía que soltara un supuesto cuchillo y se lo colocó boca abajo.

Para la familia, resulta inhumano pensar que alguien en esas condiciones pudiera responder.

El abogado cuestionó también la actitud del juez, señalando posibles contradicciones en su fundamentación, especialmente en torno a la legítima defensa, que incluso el propio fallo deja en duda.

—¿Cómo sigue ahora?

Se presentaron observaciones sobre incumplimientos a la ley de salud mental, protocolos policiales y uso de armas. El Tribunal de Apelaciones deberá analizar si corresponde avanzar.

Sobre la intervención, se planteó que, si bien el personal médico necesita apoyo policial, existen formas de contención que no fueron exploradas. En otras ocasiones, se había logrado estabilizar la situación hasta una internación voluntaria.

En este caso, no se siguió ese camino. Se escaló el uso de la fuerza. Y hoy, Lucas está muerto.