La compra de Movistar por parte de Tigo marca un punto de inflexión en el sector de telecomunicaciones en Uruguay. Con una inversión millonaria, respaldo político y una estrategia centrada en infraestructura y expansión, el movimiento anticipa un nuevo escenario de competencia en el mercado.
por Enrique Antonio
El cambio de manos que mueve el tablero
El mercado de telecomunicaciones en Uruguay atraviesa una transformación relevante. La multinacional Millicom, a través de su marca Tigo, concretó la compra del 100% de MOVISTAR en Uruguay por unos 440 millones de dólares, quedándo con cerca del 29% del mercado local y unos 1,6 millones de clientes.
El movimiento no es aislado. Forma parte de una estrategia regional en la que Movistar se retira progresivamente de América Latina, mientras Tigo avanza en sentido contrario, consolidando su presencia en mercados considerados estables y previsibles.
En ese contexto Uruguay aparece como un país atractivo para esta expansión
Uruguay como destino de inversión
La llegada de Tigo no solo fue una operación entre privados. También tuvo un respaldo político. El presidente Yamandú Orsi participó en la presentación oficial de la marca y destacó que este tipo de inversiones “son una señal fuerte de confianza en Uruguay”.
El argumento se repite tanto desde el gobierno como desde la empresa: estabilidad, seguridad jurídica y capital humano como base para atraer inversiones.
Desde la propia compañía lo sintetizan en términos estratégicos. “Uruguay reúne condiciones únicas en la región, con estabilidad política y macroeconómica”, señaló el CEO de Millicom, mientras que el gerente local, Fernando Montoya, remarcó que el país tiene “todos los condimentos que nosotros queremos de un lugar para invertir”.
Un mercado exigente, pero atractivo
Lejos de ingresar a un mercado incipiente, Tigo desembarca en un sector maduro, altamente digitalizado y con fuerte presencia estatal.
“Es una industria con mucha madurez”, explicó Montoya, quien también destacó la cobertura de red y el nivel de desarrollo tecnológico del país. En ese contexto, la competencia no es vista como una barrera, sino como una exigencia.
“Tenemos que venir con una estrategia fuerte, muy enfocada en infraestructura y en redes”, afirmó.
Inversión, red y expansión hacia el interior
El plan de la empresa incluye una inversión total de 600 millones de dólares a cuatro años, de los cuales unos 100 millones estarán destinados directamente a fortalecer la red en Uruguay.
La infraestructura aparece como el eje central. “La experiencia de nuestros clientes depende de esas redes”, sostuvo Montoya, al tiempo que planteó como objetivo expandir la cobertura 5G y llegar a zonas donde hoy no hay señal.
El interior del país surge como prioridad. “Queremos empezar a llevar señal a esas zonas”, señaló, en referencia a localidades donde aún existen problemas de conectividad.
Más que una compra: cambio de modelo
El desembarco no se limita a la adquisición de clientes o infraestructura. Desde la empresa insisten en que se trata de una transformación más profunda.
“Un cambio de marca es mucho más que cambiar un logo”, planteó Montoya. “Es cambiar la forma en la que operamos, invertimos y nos relacionamos con los clientes”.
Ese enfoque se traduce en tres líneas de acción:
-Inversión en infraestructura
-Mejora de la experiencia del usuario
-Simplificación de productos
En un mercado con portabilidad numérica, donde cambiar de operador es cada vez más fácil, la fidelización pasa a ser un factor central. “Si de manera consistente das buen servicio, los clientes deciden quedarse”, afirmó.
Lo que está en juego
Más allá del anuncio y la inversión, el movimiento deja planteadas algunas preguntas de fondo.
La salida de Movistar y la consolidación de Tigo implican un reordenamiento del mercado, con actores internacionales y mayor concentración. Al mismo tiempo, refuerza el papel de Uruguay como destino de capital extranjero en sectores estratégicos.
En ese escenario, la competencia con ANTEL y el rol de la regulación serán claves para definir el equilibrio del sector en los próximos años.
Lo que comenzó como una operación empresarial termina configurando algo más amplio: un nuevo capítulo en el modelo de telecomunicaciones del país.
Clientes Movistar, clientes Tigo.
Para los usuarios de Movistar nada cambia, desde Tigo enviaron el siguiente mensaje “Te informamos que Movistar cambia de marca y pronto se llamará Tigo. Tus servicios mantienen la misma calidad y atención de siempre”
