Lilianné Comendador Sosa, de 35 años, es conocida como Lili en Uruguay y en Cuba como Lilita. Su nombre nace de la unión del nombre de su mamá, Adelfa, a quien todos llaman Lili, y el de su abuela, Agnne.
Por Anabela Prieto Zarza
Adelfa, fue maestra de Educación Primaria y su papá, Félix, médico general. Tiene una hermana mayor, Jennys; una sobrina de 15 años, Alis; y un hermano menor, Félix, que también es migrante.
Nació en la ciudad de Camagüey. Estudió contabilidad, se formó como auxiliar contable y trabajó un año en la empresa del Correo de Cuba. Pero esa carrera no le gustó, no era lo que quería. Comenzó la facultad de Medicina, donde terminó Cosmetología Médica.
Trabajó cinco años como mesera en un restaurante: de día estudiaba y de noche trabajaba para contribuir a los ingresos familiares de los “viejitos” que, desde que ella tenía cinco años, se hicieron cargo de su crianza casi sin proponérselo.
A esa temprana edad, los padres de Lili se separaron. Su madre debía salir a trabajar y comenzó a dejarla al cuidado de Abel y Esperanza, dos personas mayores que se dedicaban a eso. Poco a poco, Lili empezó a tener su cama, su ropero y, cuando quiso darse cuenta, con ellos había encontrado su hogar. Hoy ya no están en este plano, pero Lili los recuerda con profunda nostalgia y cariño. Fueron sus referentes.
Con contundencia reflexiona: “Tuve una niñez muy difícil, pero soy una mujer de pies a cabeza. No podemos justificar nuestras malas acciones con las carencias que tuvimos, no podemos poner excusas para transitar por el camino fácil”.
Está casada con José Benero, médico que estudió en Cuba, y es mamá de Nicolás, de 12 años.
A José lo conocía de vista, pero un día le tocó atenderlo en el restaurante donde trabajaba y así comenzó una amistad. Conversaban mucho y compartían experiencias en un momento duro de sus vidas: la mamá de José atravesaba un cáncer de mama lejos de él, y Lili lo entendía muy bien porque ella misma había pasado por un cáncer de colon.
Salían a comer pizzas, al cine. Ella le guardaba libros porque era voluntaria en una feria de libros. Cuando quisieron acordar, esa relación tranquila y en paz se convirtió en una relación de pareja.
Al año decidieron estar juntos: compartir gastos, compartir la vida, pensando en el presente. Ni José habló de quedarse ni Lili de irse a Uruguay, pero la relación se consolidó.
Después de tres años juntos, el amor creció y surgieron nuevos proyectos. De esa relación estable y madura, Lili quedó embarazada. Entonces apareció la gran pregunta: ¿Nos quedamos en Cuba los tres o nos vamos los tres a Uruguay?
Analizaron la economía, la libertad y las oportunidades. Y la decisión fue venirse a Uruguay.
Lili llegó embarazada y sola a Durazno el 25 de diciembre de 2013. Nicolás nació el 27 de enero de 2014. Fue el primer niño cubano duraznense. José aún no había terminado su carrera y llegó ocho meses después del nacimiento de su hijo.
A Lili le hubiera gustado conocer mejor el sistema de salud uruguayo, tener más información, más gente cerca, más redes de contención. Llegó a la casa de sus suegros. Fue un período de adaptación para todos: tener en casa a una casi parturienta a quien no conocían y, para ella, adaptarse a sus costumbres y a todo lo nuevo de un país desconocido.
Era una madre primeriza que, además, tuvo que enfrentar una mala praxis: una parálisis braquial obstétrica. Nicolás tendrá una discapacidad para toda su vida.
Pero Lili ya había demostrado desde niña que no acepta las limitaciones que la vida le impone. Sin conocer a nadie y sin conocer Montevideo, se fue a Teletón para intentar ayudar a su hijo. La primera respuesta fue: “No trabajamos con niños de 2 o 3 meses”.
Se quedó sin palabras. Salió a la sala a respirar y pensar qué rumbo tomar. En ese momento salió el psicólogo de Teletón y le pidió que esperara un poco más. Al rato volvió con la jefa de Fisioterapia y le dijeron que, sin prometer nada, iban a estudiar si podían hacer algo por Nico.
Ella explicó que el padre estaba en Cuba, que no tenía ingresos propios y que dependía de sus suegros.
Y así fue como Nico se convirtió en el primer bebé de Teletón.
Nico pasó allí gran parte de su infancia. Aprendió a caminar y logró ser quien es hoy, superando en la medida de lo posible sus discapacidades y potenciando sus capacidades.
“Es inteligente, es un niño valiente que no se achica ante nada. Hace robótica, informática, inglés, pintura. Es un niño feliz y moralmente correcto, con un vocabulario muy amplio. Le gusta leer igual que a mí y tiene intereses bien definidos”.
Lili dice ser una mujer feliz. Orgullosa de ser la mamá de Nico y la esposa de José, porque con él rompió un patrón familiar. “Es buen compañero, buen padre, un hombre tranquilo, proveedor, sin vicios. Nunca quise un príncipe azul. Quise un hombre de verdad, presente, que esté en las buenas y en las malas, y estar para él también. Y lo hemos logrado”.
Hace un par de años a José le tocó enfrentar un infarto, pero lo superaron juntos, como cada desafío que la vida les ha puesto delante.
Lili extraña mucho a su hermana, su confidente, y a su sobrina. El año pasado Lili y Nico viajaron a Cuba para el cumpleaños de 15 de la joven. Nico disfrutó del viaje, pero también le sirvió para ver las carencias que existen allá y comprender lo bendecido que es por tener tantas oportunidades. Vio niños descalzos, pobreza, hambre, intentos de estafa por necesidad. Pero también conoció playas, montañas, ríos y ciudades, lugares hermosos.
Para Nico fue, como él mismo dice, “un viaje al pasado”, sobre todo por los autos antiguos y muchas otras cosas que allí permanecen en el tiempo.
A Lili le encanta Durazno porque es un lugar tranquilo, y cree que hay que cuidar que eso no cambie. Acá Nico creció seguro, en un lugar donde se puede ir caminando a todos lados.
Lili incluso sacó la licencia de conducir, aunque casi no la usa.
“Igual yo vivo en mi burbuja. Tengo pocos, pero muy buenos amigos. Cuento con ellos y ellos cuentan conmigo”.
Le costó hacer amistades. Siente que al duraznense le cuesta integrar a personas nuevas, especialmente si son extranjeras, porque suelen tener amistades de toda la vida. Pero también reconoce que tiene amigos duraznenses maravillosos, de esos que son amigos de verdad.
Además de leer, le encanta cocinar y hornear. Siempre está buscando recetas de pan y masas. Le gusta el río y la naturaleza. Cuando puede, se va al Parque de la Hispanidad, cuelga la hamaca y se acuesta a leer un libro, sola. Otros fines de semana viajan a Colonia o a Flores.
“Siempre me ando riendo, siempre con los dientes afuera y siempre bailando. Los vecinos deben estar hartos de mí, porque me levanto con mi música cubana y me acuesto con ella. Menos mal que no la pongo fuerte. Todo lo hago con mi música. Soy cubana 100%. Mi café y mi música no pueden faltar”.
Tiene sueños por cumplir. Está estudiando una licenciatura en farmacología clínica cosmética online, en TEschttute, una universidad de España, de las más grandes en educación a distancia.
También está realizando un curso de importación desde China.
Ambas cosas forman parte de su gran sueño: crear su propia línea de cuidado facial y tener su clínica, su consultorio. Se trata, de alguna manera, de cerrar el ciclo que comenzó en Cuba.
Ahora que su hijo está más grande, empezó 7º en el Scaffo, siente que tiene más tiempo para avanzar en sus objetivos profesionales.
Lili cree que cada mujer libra batallas diferentes. Muchas veces aprendemos a ser fuertes para todos menos para nosotras mismas. Aprendemos a sostener, a cuidar, a comprender.
Desea que las mujeres no se acostumbren a lo que les duele: ni en el amor, ni en el trabajo, ni en la vida. A veces, el verdadero acto de valentía es decidir que merecemos algo mejor. Y eso fue lo que ella hizo desde niña.
“La vida no es una carrera contra el tiempo. Muchas mujeres sienten que a cierta edad no lograron ciertas cosas y que ya es tarde. Yo creo todo lo contrario. Cada mujer tiene su propio ritmo para reinventarse. Cada empezar de nuevo es una victoria. Que nunca apagues tu brillo porque a otros les moleste. Ser una oveja negra no solo te hace diferente. Te hace única y especial. Y debes usarlo a tu favor para ser tú misma, sin importar las miradas indiscretas de quienes no conocen tu historia”.


