Lohana Calleros, de 26 años, Oficial Principal de la Dirección Nacional de Bomberos y estudiante de la carrera de Tecnólogo Prevencionista en UTU, se sabe una persona luchadora desde “chiquita”, responsable y empática, cualidades que le han permitido desarrollar con éxito la función que desempeña como Oficial de Bomberos.
Por Anabela Prieto Zarza
Es hija de Dardo Calleros, Policía ya fallecido y Ana Karen Duarte una gran trabajadora, que ahora se desempeña en el Hotel Santa Cristina. Por parte de padre, tiene dos hermanos: Maximiliano y Nicolás.
Por parte de madre, es la del medio de dos hermanas, Romina y Melany Rodríguez. Destaca: “en el medio en el que yo me crie, somos todas mujeres, mi madre y mis dos hermanas constituyen mi núcleo más cercano”. Es tía de Aline Pereyra, hija de su hermana mayor.
Su pareja, Pablo Da Luz, es Oficial de Bomberos. Se conocieron en la Escuela de Policía y los dos lograron ingresar a Bomberos.
Su infancia transcurre primero en el barrio Plaza Artigas, pero cuando sus padres se separan se traslada al barrio Pueblo Nuevo, luego al Varona y después a La Lanera. Actualmente, por razones laborales, vive en Las Piedras, Canelones. Concurre a la Escuela 75, al Liceo Nº 3 hasta tercer año y termina Secundaria en el Liceo Rubino.
En 6º de Liceo, definió que ingresar a la Escuela de Policía era una posibilidad real para construir su futuro, poder costearse sus estudios y tener una profesión.
Le pregunto ¿por qué?. Me explica: “el tema de financiarme mis estudios fuera de Durazno era complicado para mi madre, vengo de una familia humilde. En la Policía me daban una beca, un apoyo económico que me solucionaba ese aspecto. Los primeros 3 meses con la beca me pagaba el hogar estudiantil donde me quedaba y el resto lo gastaba en comida, a lo que se sumaba el apoyo de mi madre. A partir de los 6 meses, la beca es como el equivalente a un agente de policía, una cifra más importante”.
Agrega: “mientras cursaba 6º, además de estudiar, entrenaba. Yo sabía, porque era buena estudiante, que con la parte de estudios no iba a tener problema, pero tenía que prepararme para las pruebas físicas y sacar buenas notas, porque eran más de 3000 postulantes para 100 cupos. Me decía: tengo que entrenar y ser lo mejor posible para sacarme los mejores puntajes, porque si no, no voy a quedar. Entonces iba al liceo, estudiaba, iba al gimnasio y salía a correr. Salía a la una y algo del liceo y me iba a la pista. Había visto pruebas anteriores y sabía en lo que me tenía que preparar. Además, toda la parte de fuerza la entrenaba en el Gimnasio Sport Live con Jorge Larrosa”.
Seguramente coincidirán conmigo, ya a esta altura de la entrevista, que Lohana conseguirá lo que se proponga en la vida. Es determinada, planifica, tiene las cosas claras, sabe que para todo se requiere orden, método y esfuerzo. Estoy segura de que continuará rompiendo techos de cristal. La verdad, es el tipo de mujeres que, por su dedicación, esfuerzo, constancia y mérito, me representa.
Cursando el último año de la Escuela de Policía, concretamente el tercero, se abren 8 cupos para oficiales de bomberos, después de un tiempo bastante extenso en que no se daba esa oportunidad. Nunca se había planteado la posibilidad de ser Bombero, pero la actual Directora Nacional de Bomberos, la Crio. Mayor Valeria Vasconcellos, da una charla en la Escuela.
Dice Lohana: “quedé fascinada. Nos habló de que era mucho entrenamiento físico, de lo que era la vocación de ser bomberos. Yo no tenía ni idea de cómo trabajaban, no tenía idea de nada, pero al escucharla supe que me gustaba, que me tenía que anotar sin perder tiempo y que si quedaba sería una confirmación de que era lo que tenía que ser para mí. Pero no podía perder la oportunidad”.
Se anotó. Otra vez tuvo que competir. Eran 8 cupos y, de los 100 de su tanda, se habían anotado 30 que querían ser bomberos. “No fue tan fácil, no era anotarse nada más”.
Consultada sobre si su familia tuvo temores, o si ella misma los tuvo al elegir esta profesión, contesta: “desde que tu hijo se va lejos a estudiar es difícil para la familia, y más si elegís una profesión como la mía. No se la hice fácil a mi madre: primero Policía y después Bombero. Pero mi madre siempre me apoyó. Mi madre me decía: si es lo que te gusta, vamos arriba”.
Además de su condición de mujer, ser joven es otro elemento que la distingue de la mayoría de sus pares. Es Oficial y sale a cargo de dotaciones, gente que trabaja con ella y tiene que seguir sus órdenes, que son hombres y muchos la doblan en edad, gente que tiene los mismos años de servicio que ella de vida.
Nos cuenta: “mis compañeros siempre me trataron con respeto, nunca me hicieron sentir diferente por ser mujer. Independientemente de que uno, por ser mujer al entrar a un mundo donde la mayoría son hombres, intenta demostrar más. Por lo general, cuando estoy de guardia y soy la única mujer”. De cualquier manera, como ella misma dice, cuenta con el respeto de sus compañeros y destaca que cada vez son más las mujeres en la Institución. En todo Bomberos, de alrededor de casi 1700 funcionarios, hay 57 mujeres, número que se ha incrementado en los últimos años. Personalmente creo que son una absoluta minoría, pero Lohana lo destaca con énfasis.
Le pregunto si al público le sorprende su presencia y me responde que muchas veces le dicen que nunca habían visto un bombero mujer, pero que la gente la respeta y que sus compañeros también contribuyen a que todos tengan claro que hay que respetar las decisiones que se toman. Cree que, en todas las profesiones y oficios, cada vez más, las mujeres van ocupando los espacios que quieren y que la gente se va acostumbrando.
Hace poco más de 3 meses es la Vocera de Bomberos, con la responsabilidad que ello implica. No fue una opción que buscara en su desarrollo profesional. Trabajaba en todo lo concerniente a las autorizaciones de Bomberos y un día la convocaron, en base a su perfil y a sus condiciones de comunicación clara y efectiva. Le ofrecieron el puesto. Como es habitual en ella, no rechaza los desafíos: acepta y comienza a estudiar sobre formas de comunicación, aprovechando sus condiciones naturales.
Además de ser vocera, hace guardias operativas, sale en la bomba, lo cual le parece perfecto porque se mantiene en contacto con la realidad de sus compañeros, de su profesión y con los hechos de primera mano.
Sus estudios como prevencionista los lleva a la par del ejercicio de su profesión. “Me gusta mucho estudiar, esa es la realidad”. Cree que la carrera de prevencionista es un complemento importante para su profesión. “Nosotros los bomberos estamos expuestos a muchos riesgos, a hacer cargas de fuerza y demás, creo que es un complemento importante. Este año comienzo el tercer año y me recibiría de Técnico Prevencionista y después tengo la posibilidad de un 4º año para acceder al título de Ingeniero Tecnólogo Prevencionista y lo voy a hacer”.
Cuando surge la posibilidad de viajar a Chile, fue una situación de emergencia y rápidamente hubo que tomar decisiones, en base a diferentes evaluaciones: cursos sobre incendios forestales, conocimientos y aportes posibles. La Directora le consultó si estaba disponible para ir. No lo dudó. Dijo que sí. Fue una experiencia maravillosa, no solo en lo profesional sino también en lo humano. “Realmente allá, en lo profesional, aprendes un montón: trabajan en forma diferente, la topografía es distinta, todo es en gran magnitud comparado con nuestro país. Nosotros tenemos incendios forestales grandes, de 400 o 500 hectáreas, y fuimos a un incendio de 40.000. Los colegas y el pueblo chileno, súper agradecidos. Caminábamos por las rutas y la gente nos saludaba, nos tocaba bocina, nos llevaba alimentos y agua, siempre agradecidos. También el pueblo uruguayo es muy agradecido cuando acudimos a combatir los incendios forestales o de campos, los incendios en general. Acá siempre nos tratan muy bien. Vamos en el camión y los niños nos saludan. Cuando vienen acá los recibimos, les mostramos los coches y desde la parte de Relaciones Públicas nos encargamos de hacer visitas y recibir a escuelas, mostrarles los vehículos, las instalaicones y darles charlas. El pueblo uruguayo nos valora mucho también”.
Agradece el rol que le ha tocado cumplir como vocera: “desde ese lugar, en el que siento que tengo una gran responsabilidad, ataco o intento atacar todo lo que tenga que ver con la prevención, tratar de llegar a la gente transmitiendo lo que tienen que hacer para que no ocurran incendios, cómo actuar en determinadas situaciones”.
Consultada sobre cómo se protegen de las situaciones que tienen que enfrentar, manifiesta que es parte de su profesión, para lo que se han formado. Pero agrega que en Bomberos siempre tienen apoyo psicológico y que el servicio está muy a mano. Termina una intervención y siempre se habla de cómo se encuentra el personal, y se promueve el uso de ese apoyo, máxime cuando tienen intervenciones altamente sensibles.
Hace una precisión relevante: “nosotros tenemos la particularidad de que sabemos que, cuando nos llaman, es una desgracia. Para el que le está pasando, es una desgracia”.
Dice que con Pablo se complementan muy bien. Al ejercer los dos la misma profesión es un lujo: se entienden, saben lo que está pasando el otro y el apoyo es mutuo.
En sus tiempos libres le gusta leer mucho y viajar. Con Pablo tienen en mente compartir una casa rodante para poder viajar mucho más. A partir de la necesidad de entrenar para ingresar a la Escuela, el deporte se ha vuelto una constante en su vida y “más en Bomberos, que sé que es necesario estar bien físicamente”. Hace crossfit (entrenamiento de alta intensidad en el que se usa mucha fuerza, combinado con tiempo) y sale a correr.
Con Pablo tienen un terreno en Playa Hermosa y ahora están abocados a construir “la casita” y, “obviamente, formar la familia”.
Sus premisas:
Creer en uno mismo, aunque el entorno no sea el más propicio. No autolimitarse, no bajar los brazos antes de tiempo. Venir de contextos difíciles y querer superarlos puede convertirse en una fortaleza para alcanzar los objetivos. Animarse a hacer lo que uno quiere, no solo por nosotras mismas, sino para abrir puertas y mostrar a otras mujeres que es posible lograr lo que uno se propone.
