Animales sueltos en Durazno: reclaman control y soluciones

El entrevistado se refirió a la problemática del bienestar animal en Durazno, la necesidad de acciones concretas frente a la presencia de animales en la vía pública y la articulación entre instituciones. También abordó la situación del sector rural, la sequía y la falta de desarrollo productivo como factores que afectan directamente a la población.

—Bueno Pedro, muchísimas gracias por permitirnos conversar con usted. Diversos temas tenemos que tratar porque usted integra varias comisiones.

—Vamos a empezar por algo que ocurrió hace poco tiempo y que tiene que ver con una visita junto a la directora de servicios. Cuénteme, porque tiene relación con bienestar animal.

—Sí, efectivamente. Nos gusta estar en los temas, sobre todo en aquellos temas que afligen a la sociedad. Esto surge a partir de una invitación a la Junta para un evento de bienestar animal, donde incluso el cierre lo hizo el ministro de Ganadería.

Por parte del Ejecutivo concurrió la directora de servicios, Inés Colina, junto a dos funcionarios más. Allí se abordó la problemática del bienestar animal, donde distintas ONG hicieron sus planteos y sus aspiraciones como defensoras de los derechos de los animales.

Hubo algunos intercambios al respecto. Estaba el presidente del INBA, y ahí nos enteramos de que cuentan con 21 funcionarios para atender todo el país. Él entiende que la cooperación con los gobiernos departamentales sería el camino a seguir en un tema tan sensible.

Se trataron diferentes posturas. Algunas ONG fueron contundentes; incluso algunas no quieren que se utilicen animales en determinadas tareas. Hubo diversas visiones.

Yo creo que esta fue una jornada para buscar articulación dentro de las posibilidades, contemplando derechos, porque también hay derechos de los animales. Siempre digo que un animal no puede tener más derechos que otro. Lo he planteado en la Junta: cuando un perro daña a una oveja, muchas veces nadie defiende a la oveja.

Esto debe ser mucho más amplio. Se está tratando de legislar para penalizar el maltrato animal en general, de cualquier animal, lo cual comparto, pero también hay que tener equilibrio. Cuando los extremos se imponen, no es bueno para nadie.

El presidente del INBA, a quien conocí allí, es una persona joven y dinámica, y creo que va a buscarle la vuelta a todo esto.

Otra de las cosas que se planteó es sacarlo de la órbita del Ministerio de Ganadería. El ministro estaba presente y señaló que ya había enviado una iniciativa para que esto estuviera fuera de la órbita del ministerio o como un instituto independiente, pero que no fue aprobada por el Poder Legislativo. Al pasar a ser independiente, necesita recursos económicos y humanos.

—Quedándonos en Durazno y en la situación local, vemos caballos sueltos, ganado, pero parece que el problema más importante son los perros.

—Sí, las jaurías han reaparecido, por ejemplo en la zona de Arroyo. Un productor informó que le mataron cuatro ovejas. Además, generan siniestralidad vial.

No se quiere la perrera, pero tampoco se buscan los recursos necesarios para que las ONG tengan lo suficiente para mantenerlos. También está el problema de los dueños que abren la puerta a la mañana y dejan al animal suelto, y luego lo vuelven a guardar cuando regresan.

Yo creo que un animal en la calle no puede estar. Debe haber control. Esa articulación se está empezando a dar entre la Intendencia y las ONG, pero faltan recursos.

Planteé que debe existir un lugar adecuado, como un espacio de recreación, donde la gente pueda ir, ver los animales y eventualmente adoptarlos.

—La gente asocia la perrera con algo negativo, pero en realidad se trata de retirarlos de la vía pública.

—Exactamente. El problema es que la ley actual genera situaciones injustas. Cuando se retira un animal con valor económico, como una vaca o un caballo, el dueño paga multa. Eso genera responsabilidad.

Pero en el caso de perros o gatos, eso no ocurre. Entonces no hay incentivo para que los dueños se hagan cargo. Por eso debe haber una estructura que permita retirar a los animales de la vía pública y tratarlos como corresponde.

No puede andar un animal libre en la calle. Genera accidentes y riesgos. El chipiado no dio resultado y la castración es una solución a largo plazo.

Se necesita una acción rápida, coordinada y cuidando al animal.

—Otro tema que queríamos abordar es la sequía. ¿Cómo está la situación?

—He planteado temas concretos sobre bienes estatales en el departamento que podrían destinarse para dar soluciones, sobre todo a los pequeños productores. Algunos expedientes pasaron a la Comisión de Ganadería, pero ahora estamos enfocados en el presupuesto y luego retomaremos estos temas.

Hay recursos del gobierno nacional que muchas veces no llegan por falta de información. Queremos trabajar en que eso sea visible.

También tenemos una mesa de desarrollo rural que queremos fortalecer, que no sea solo un espacio de exposición técnica sino que pase a la acción.

—La problemática en el medio rural continúa.

—Sí, y creo que esto parte de la centralización de los gobiernos, tanto nacional como departamental. Muchas veces no se consulta a quienes viven la realidad.

Hay situaciones en las que distintas instituciones tienen soluciones similares pero no se coordinan. Eso termina perjudicando al productor.

Esto provoca el desarraigo. La gente deja el campo y se va a la ciudad, muchas veces a condiciones difíciles.

—Sin embargo, usted sigue en actividad.

—Sí, mientras tengamos fuerza y voluntad lo vamos a seguir haciendo. No vivimos de la política. Si me alejara, capaz que económicamente estaría mejor, pero no es lo que me interesa.

Creo en el trabajo y en la producción. Hoy el principal rubro del país es la ganadería y la agricultura, pero vemos poco desarrollo.

Se han cerrado frigoríficos por falta de materia prima. Hay herramientas y posibilidades, pero falta aplicarlas.

—También se habla del asistencialismo.

—Sí. Un plan de emergencia debe tener principio y fin. No puede ser permanente.

Los jornales solidarios ayudan, pero no dignifican. La gente quiere trabajar, no depender de un sorteo.

Creo en un Uruguay productivo, donde el trabajo dignifique. Yo me levanto todos los días a trabajar y me siento orgulloso de eso.

—Pedro, muchas gracias.

—Gracias a ustedes. Estamos a disposición para seguir conversando cuando lo consideren necesario.