Sirley: una mujer intensa, empoderada, con carácter y sensible a la vez

Sirley Beatriz García Silvera, de 35 años, es hija de Oscar Gérez, el famoso Pesadilla, y de Ernestina. En realidad, son sus abuelos, pero para ella son sus padres. De hecho, todos la conocen como la hija “de Pesadilla”. Es la esposa de Juan Báez (Juancho) y la mamá de Juan Cruz, que tiene 9 años.

Por Anabela Prieto Zarza

Creció en Durazno, en la zona de Rivera y Larrique. Fue a la escuela 9. Tuvo una infancia feliz, lo normal de cualquier niño que crece en una familia tipo, muy grande. Por eso ama las familias grandes. Siempre se sintió protegida, siempre estaba rodeada de sus tíos, de su familia.

Hizo hasta tercero de Liceo. Trabaja desde los 18 años siempre en el rubro de atención al cliente. Actualmente es administrativa en Cable Visión Durazno.

Siempre quiso ser madre joven, pero la maternidad se dio cuando se tenía que dar. Todo el proceso fue muy emocionante; tener a su niño fue lo mejor que le pasó en la vida. Siempre tuvo claro que quería ser mamá. Su abuela tiene 10 hijas y ella quiere tener una familia grande y unida.

Se crio cerca del Bertonasco, siempre se escuchaban los tambores. Desde niña, siempre distinguió de las demás a la Comparsa Mandela, “aunque no me lo creas”. Tenía compañeras que salían en la comparsa y la invitaban, pero la abuela le decía: “olvidate”. Hasta que cumplió la mayoría de edad y no la paró nadie. Ingresó a Mandela y sigue hasta la fecha, desde hace 17 años. Sirley cuenta todo sonriendo, riendo. Es increíble cómo se ríe, con una frescura impresionante.

Empezó de bailarina como “destaque”, después, con el pasar de los años, uno aprende. Hoy puede ocupar otros roles y es como un comodín. Además, actualmente es la que realiza las coreografías. “¿Sabés por qué me siento empoderada? Porque soy una mujer que tocó el tambor, bailó, he salido de Mamá Vieja, he llevado un símbolo, así como he ido de afuera llevando agua. He estado donde la comparsa me ha necesitado; como referente tengo que dar el ejemplo”.

Agrega: “Hoy en día muchas comparsas traen gente de afuera. Nosotros, con mi esposo, nos sentimos muy capaces: mi esposo maneja la cuerda, yo el cuerpo de baile”. Creen en sí mismos y en que tienen el potencial necesario para hacerlo. Son un equipo: “Esta comparsa tiene algo particular, vos nos ves y somos una familia grande. De eso se trata, que todos integremos un equipo con el que compartimos no solo los fines de semana, sino la vida. Somos una gran familia”.

Al candombe lo toma como algo que sana: “Vos estás en la semana con tus cosas, tu laburo, esperás el domingo para candombear, juntarte con los amigos. Si un finde no podés salir, extrañás muchísimo”.

Cuando ensayan y cortan calles, sabe que a veces algunos vecinos se molestan. “Nos ponemos del lado del vecino, por los ruidos y por los cortes de calle, pero es una expresión cultural, parte de la cultura de Durazno. Hay que encontrar el camino del medio y ser tolerantes de ambas partes. Además, todos sabemos que los sábados y domingos de tarde, el barrio Bertonasco explota”.

Consultada sobre qué cosas le gusta hacer en sus tiempos libres, contesta: “Es que mi vida pasa por la comparsa, entonces, a pesar de que ama viajar, lo hace después de la temporada de carnaval. El hijo toca el tambor y hoy en día es escobero. La comparsa es algo que hacemos en familia”.

Trata de vivir lo mejor posible: “Uno siempre tiene anhelos, pero la felicidad pasa porque no le falte nada a mi familia, porque tengas amor, salud, trabajo. Son las cosas imprescindibles de la vida. Tratar de vivir de la mejor manera y como quieran. Lo aprendí con el pasar de los años, especialmente cuando fui mamá. Es obvio que las cosas cuestan, pero se pueden lograr”.

Su mensaje:

“Que vivan. A veces veo que la gente se hace mala sangre por cosas tan simples, capaz que en ese momento para esa gente no son simples, pero hay que levantar la mira y vivir la vida. Hay gente que pierde la salud, que pasa por cosas importantes, no hay que hacerse mala sangre por cosas que no son trascendentes”. Y sobre todo: “No quedarnos con el hubiera, hay que vivir”.

Es apropiado contar que cuando la invité para ser parte de este proyecto, me contestó: “Sí, me encantan esas entrevistas, no sabía que eras vos”. Me encantó lo que me dijo, porque cumplo con el objetivo de que la protagonista sea la entrevistada. ¡Gracias, Sirley!