{"id":8562,"date":"2025-10-10T10:07:43","date_gmt":"2025-10-10T13:07:43","guid":{"rendered":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=8562"},"modified":"2025-10-10T10:07:43","modified_gmt":"2025-10-10T13:07:43","slug":"el-tratamiento-de-la-terapia-del-dolor-en-beneficio-de-quienes-lo-necesiten","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=8562","title":{"rendered":"el tratamiento de la terapia del dolor en beneficio de quienes lo necesiten"},"content":{"rendered":"<p>Los prop\u00f3sitos de Mariana: ser constructoras de una sociedad mejor<\/p>\n<p><strong>Mariana Arismendi Rodr\u00edguez es una mujer muy so\u00f1adora y ambiciosa en cuanto a sus prop\u00f3sitos. Siempre tuvo claro que ir\u00eda detr\u00e1s de sus sue\u00f1os, que su destino era volar, ir en su b\u00fasqueda sin importar los desaf\u00edos ni obst\u00e1culos que hubiera que sortear. Es una mujer que valora mucho los v\u00ednculos, que necesita los afectos de su familia, de sus amigos y de su comunidad, y que entiende que la forma en que te conduces frente a ellos es lo que te define como persona, ya que son el espejo que refleja la manera en que percibimos el mundo y c\u00f3mo interactuamos con la sociedad que integramos.<\/strong><\/p>\n<p>Por Anabela Prieto Zarza<!--more--><\/p>\n<p>Por eso, a pesar de que se fue, volvi\u00f3 a su Florida natal. Su v\u00ednculo con las personas y los afectos es tan grande, que hoy, a sus 37 bien vividos a\u00f1os, dice orgullosa, resaltando su sentimiento de pertenencia: \u201cSoy del interior, vivo y trabajo en el interior\u201d.<\/p>\n<p>Para entender y valorar la contundencia de sus expresiones, es necesario conocer lo que fue su vida. Mariana naci\u00f3 en Florida. Es hija de Mario Arismendi y Ana Rodr\u00edguez, tiene un hermano mayor que se llama Guillermo. Es la mam\u00e1 de Juan Manuel De Le\u00f3n y la compa\u00f1era de vida, desde hace m\u00e1s de 13 a\u00f1os, de Alejandro De Le\u00f3n, responsable de algunos cambios sustanciales en su vida, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Su infancia y el comienzo de la adolescencia transcurrieron en Florida, pero en la crisis del 2001-2003 sus padres se fueron a Brasil en busca de mejores oportunidades. Para Mariana, ese desarraigo a los 14 a\u00f1os no fue f\u00e1cil: extra\u00f1aba sus v\u00ednculos afectivos, no era feliz y decidi\u00f3 volver con autorizaci\u00f3n de sus padres. Para ello, deb\u00eda juntar el dinero para el pasaje; lo hizo y regres\u00f3 sola a Florida, a la casa de su abuela, que le dio techo y comida, cubriendo sus necesidades b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Mariana quer\u00eda tener una adolescencia normal: ir a cumplea\u00f1os de 15, comprarse su ropa, salir a divertirse, vivir como los j\u00f3venes de su edad. Tempranamente madur\u00f3 y descubri\u00f3 que estaba sola en ese camino, que de ella depend\u00eda forjar su destino. Ten\u00eda que trabajar, pero sobre todo ten\u00eda muy claro que deb\u00eda estudiar, para construirse un mejor futuro. Algo que a sus padres no les fue posible por circunstancias de la vida y de haberlo tenido, les hubiera dado otras oportunidades. Ten\u00eda que romper el ciclo y ser universitaria. A los 16 a\u00f1os el trabajo y el estudio eran su motivaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De ma\u00f1ana iba al liceo, de tarde repart\u00eda diarios puerta a puerta \u2014una producci\u00f3n local\u2014 y los fines de semana trabajaba como moza en eventos para una empresa de servicios de fiestas.<\/p>\n<p>Llegaron los 18 y el fin del ciclo secundario. Sus padres radicados en Montevideo, intentando estabilizarse econ\u00f3mica y laboralmente. Mariana quer\u00eda ser bi\u00f3loga marina, carrera que no exist\u00eda en el pa\u00eds. Por eso, en la Facultad de Ciencias comenz\u00f3 a estudiar biolog\u00eda. Ten\u00eda que autosustentarse, as\u00ed que trabajaba de ni\u00f1era y en limpiezas en la casa de un matrimonio joven. Viv\u00eda en una pensi\u00f3n femenina cercana a su trabajo e iba a Facultad. Lo que ganaba no le alcanzaba ni para las fotocopias, y aunque sus padres la ayudaban en algo, no alcanzaba. Tampoco le daban<\/p>\n<p>los tiempos. Hizo un semestre, pero falt\u00f3 mucho. A eso se sumaba la desaz\u00f3n de que para ser bi\u00f3loga marina deb\u00eda irse al exterior, y era consciente de que no ten\u00eda los medios para hacerlo.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a cuestionarse qu\u00e9 hacer con su vida, ten\u00eda que ser algo que tuviera valor para la comunidad y que a la vez disfrutara y la hiciera feliz. Increment\u00f3 sus actividades laborales: trabaj\u00f3 de moza, en una importadora de ropa, en distintos locales comerciales. Pero la realizaci\u00f3n personal se ve\u00eda distante; no encontraba salida a la realidad que estaba viviendo, que claramente no era la que quer\u00eda. Nunca hab\u00eda considerado la carrera de Medicina: la ve\u00eda extensa, simplemente, no estaba en su radar. Se sent\u00eda muy perdida, el sentimiento de no poder era fuerte. \u201cLa educaci\u00f3n terciaria en Uruguay cuesta, para todos, y m\u00e1s para la gente del interior.\u201d<\/p>\n<p>Un d\u00eda recibi\u00f3 un correo de su prima \u2014a quien siente como una hermana\u2014 cont\u00e1ndole que estaba estudiando Medicina en Cuba. Ese mail fue un mensaje, una se\u00f1al, una misi\u00f3n que el universo le enviaba, algo m\u00e1s grande que le indicaba: \u201cEste es tu camino, abr\u00e1zalo fuerte, es por ac\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Lo primero que pens\u00f3 fue: \u201cNo tengo nada que perder. Hab\u00eda aprendido muy temprano a nutrirme de la energ\u00eda de mis v\u00ednculos queridos a la distancia; el desapego me hab\u00eda ense\u00f1ado a hacerlo\u201d. Y no lo dud\u00f3: postul\u00f3 a una beca que ofrec\u00eda la Embajada de Cuba y que gestionaba la FEU (Federaci\u00f3n de Estudiantes Universitarios). Nunca tuvo dudas de que la iba a ganar. Comenz\u00f3 el proceso administrativo para acceder a ella.<\/p>\n<p>Hab\u00eda que pagarse el pasaje era muy costoso. El valor del d\u00f3lar era otro en aquella \u00e9poca. Adem\u00e1s deb\u00eda comprarse todo, desde la valija hasta los recursos b\u00e1sicos para mantenerse en Cuba. No contaba con los recursos. Nuevamente puso de manifiesto su gran entereza y voluntad de trabajo porque sus objetivos eran claros. Viv\u00eda con una t\u00eda en Carrasco. Dej\u00f3 los estudios y se aboc\u00f3 a trabajar tiempo completo: varios empleos durante la semana, los fines de semana como moza, e incluso una temporada en Punta del Este, donde trabaj\u00f3 mucho y gan\u00f3 lo necesario: \u201cDorm\u00eda 4 horas con las piernas para arriba, apoyadas en la pared, para descansar las piernas que ya no me daban m\u00e1s\u201d<\/p>\n<p>Mientras tanto, iba superando las instancias de preselecci\u00f3n. Todo ese sacrificio era por las dudas de que ganara la beca, pero ella no dudaba: sab\u00eda que se ir\u00eda. Sorte\u00f3 con \u00e9xito todas las etapas, entrevistas con psic\u00f3logos y hasta con la propia Embajadora, que le explic\u00f3 a d\u00f3nde y a qu\u00e9 iba. Nada la detuvo. Hasta que un d\u00eda recibi\u00f3 la llamada: \u201cLa semana que viene te vas\u201d.<\/p>\n<p>Se fue. Y se enamor\u00f3 de la Medicina: encontr\u00f3 su prop\u00f3sito. Entendi\u00f3 que todas las dificultades que vivi\u00f3 fueron para llevarla hasta all\u00ed, para que comprendiera que deb\u00eda volcar algo bueno en la sociedad, para poder cambiar las cosas que no le gustaban de la misma, y que la Medicina era una herramienta, un instrumento para incidir desde un lugar positivo.<\/p>\n<p>Aprendi\u00f3 y se enamor\u00f3 de lo que significa ser m\u00e9dico: el humanismo que se requiere, la bondad, el amor que se debe poner para trabajar con personas que vienen en su m\u00e1xima expresi\u00f3n de vulnerabilidad, buscando ayuda.<\/p>\n<p>Ya recibida, volvi\u00f3 a Uruguay, de pasada y sin muchas intenciones de quedarse, con ganas de seguir volando. Pero conoci\u00f3 a Alejandro, y sus planes cambiaron. \u201cLa verdad, no puedo estar mejor. Las cosas son como tienen que ser, y por una buena raz\u00f3n\u201d, concluye.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a ejercer su profesi\u00f3n como muchos: haciendo suplencias y guardias en el interior de Florida. Posteriormente se radic\u00f3 en un pueblo del interior, en Cardal, donde durante tres a\u00f1os ejerci\u00f3 como m\u00e9dico rural. Durante las rotaciones en Cuba hab\u00eda sentido una atracci\u00f3n importante por la acupuntura. \u201cCuando te recib\u00eds, te das cuenta de que queda todo por aprender\u201d. Fue entonces, en Cardal, que comenz\u00f3 a hacer un posgrado. Quer\u00eda entender c\u00f3mo funcionaba la acupuntura, una rama no tradicional de la Medicina.<\/p>\n<p>Fue descubrir su segunda misi\u00f3n en la vida. Conoci\u00f3 a un grupo de personas con quienes descubri\u00f3 que se pod\u00eda practicar una medicina mucho m\u00e1s integradora, con una atenci\u00f3n m\u00e1s personalizada y humana del paciente. Descubri\u00f3 un camino, en el que se siente realizada por lo que puede brindar a los dem\u00e1s: el tratamiento de la terapia del dolor.<\/p>\n<p>Lo define as\u00ed: \u201cEs ponerte al paciente sobre el hombro, ayudarlo a atravesar un valle escarpado, acompa\u00f1arlo, alentarlo, hacerle ver que al final puede aliviar su dolor, mejorar su calidad de vida\u201d.<\/p>\n<p>Mariana es muy ambiciosa: quiere ayudar a todos los pacientes que llegan a ella, sin importar edad, sexo ni condici\u00f3n econ\u00f3mica. Sabe que es una utop\u00eda, que con todos no se puede, pero, como buena so\u00f1adora que es, lo intenta. Para eso sigue saliendo al mundo, sigue form\u00e1ndose, sigue estudiando, porque tiene claro que su misi\u00f3n es ayudar.<\/p>\n<p>Por eso elige trabajar en su propio consultorio: para hacerlo a su manera, a su ritmo y de acuerdo con sus valores y objetivos profesionales y personales. La mayor\u00eda de sus pacientes llegan a ella por recomendaci\u00f3n de otros pacientes, y eso la llena de satisfacci\u00f3n, porque significa que lo que hace funciona y la impulsa a seguir adelante.<\/p>\n<p>Para conocer mas sobre Mariana la encontramos en<\/p>\n<p><strong>Facebook: Dra Mariana Arismendi<\/strong><\/p>\n<p><strong>Instagram: @clinicadra.marianaarismendi<\/strong><\/p>\n<p><strong>WhatsApp: 091230334<\/strong><\/p>\n<p>El estudio es uno de sus principales intereses, por eso lee mucho sobre medicina. Le gusta leer y le gustar\u00eda tener m\u00e1s tiempo para leer \u201cotras cosas\u201d. Tambi\u00e9n le gusta cocinar, disfruta de sus plantas \u2014que tiene un poco abandonadas\u2014, en especial de su colecci\u00f3n de tunas. No tiene mascotas porque Juan Manuel es bastante al\u00e9rgico al pelo de los animales y porque no dispone de patio.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, le gustan los animales. Ins\u00f3litamente, le encantan las loritas verdes. De ni\u00f1a tuvo una llamada Poli, su mejor amiga, con quien compart\u00eda desde las tediosas siestas hasta las m\u00e1s audaces travesuras.<\/p>\n<p>Mariana es una mujer feliz. Se siente muy afortunada y considera que tuvo mucha suerte en su vida. Es agradecida con su propia historia porque gracias a ella desarroll\u00f3 su capacidad de resiliencia: \u201cLas cosas feas que me toc\u00f3 vivir las transform\u00e9 en cosas buenas. Soy feliz y estoy en paz\u201d.<\/p>\n<p>Es defensora de las mujeres, no de su condici\u00f3n biol\u00f3gica sino de su capacidad de construir: \u201cLas mujeres somos constructoras. Somos capaces de construir redes de contenci\u00f3n, de generar una energ\u00eda que sostiene a la sociedad. Siempre nos andamos buscando, porque tenemos una gran capacidad de trabajo, porque somos poderosas. Y cuando nos demos cuenta de nuestro poder, lograremos grandes cambios en la sociedad\u201d<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s que decir, s\u00f3lo que, con respecto a nosotras las mujeres, pienso lo mismo que Mariana, a quien le agradezco profundamente sumarse a este proyecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los prop\u00f3sitos de Mariana: ser constructoras de una sociedad mejor Mariana Arismendi Rodr\u00edguez es una mujer muy so\u00f1adora y ambiciosa en cuanto a sus prop\u00f3sitos. Siempre tuvo claro que ir\u00eda detr\u00e1s de sus sue\u00f1os, que su destino era volar, ir en su b\u00fasqueda sin importar los desaf\u00edos ni obst\u00e1culos que hubiera que sortear. 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