{"id":13553,"date":"2026-10-29T17:15:31","date_gmt":"2026-10-29T20:15:31","guid":{"rendered":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=13553"},"modified":"2026-10-29T17:15:31","modified_gmt":"2026-10-29T20:15:31","slug":"vocacion-resiliencia-y-empatia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=13553","title":{"rendered":"Vocaci\u00f3n, resiliencia y empat\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><strong>Graciela Caterine Fagoaga Guanco, de 58 a\u00f1os, es hija de Eriberto, militar retirado, y de Gladys (\u00d1eca), empleada dom\u00e9stica. Es la mayor de seis hermanos: M\u00f3nica, Antonio, Ana, Alejandra y Dahiana.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span lang=\"EN-US\">Por Anabela Prieto Zarza<\/span><!--more--><\/p>\n<p>Fue una ni\u00f1a feliz que creci\u00f3 en un hogar muy humilde, donde le transmitieron valores y amor. Quien es hoy, se lo debe a lo que se forj\u00f3 en las \u201caulas de su hogar\u201d.<\/p>\n<p>Desde hace 36 a\u00f1os est\u00e1 casada con Fernando Rodr\u00edguez y es la feliz mam\u00e1 de cuatro hijos: Nicol\u00e1s, Agust\u00edn, Luciana y Josefina, de 16 a\u00f1os. Su nuera, Agustina tambi\u00e9n forma parte de su familia.<\/p>\n<p>Se considera una persona de car\u00e1cter flexible: \u201cEscucho mucho, respeto la opini\u00f3n ajena, soy abierta a recibir cr\u00edticas, solidaria y muy sensible al dolor de los dem\u00e1s. Pero tambi\u00e9n tengo mi car\u00e1cter, soy resolutiva y fuerte. Nunca baj\u00e9 los brazos ante una adversidad, siempre fui resiliente\u201d.<\/p>\n<p>Concurri\u00f3 a la Escuela N\u00ba 7 y a la N\u00ba 2, el Colegio San Luis y el Liceo Rubino, aunque entonces no culmin\u00f3 el bachillerato.<\/p>\n<p>A los 16 a\u00f1os comenz\u00f3 a trabajar como ni\u00f1era y en servicio dom\u00e9stico para salir adelante. Eran muchos en su casa. Embarazada de Nicol\u00e1s, a los 22 a\u00f1os se recibi\u00f3 de auxiliar de enfermer\u00eda y comenz\u00f3 a trabajar en la Asociaci\u00f3n de Jubilados y en la Policl\u00ednica La Amarilla. En 1992, ingres\u00f3 al Hospital Penza, que entonces funcionaba en el local antiguo, donde hoy est\u00e1 la UTEC.<\/p>\n<p>Trabajaba ocho horas diarias y buscaba perfeccionarse. Su primer curso fue de oncolog\u00eda. Despu\u00e9s nacieron Agust\u00edn y Luciana, con un a\u00f1o de diferencia. En 1997 ingres\u00f3 en CAMEDUR, donde trabaj\u00f3 durante 13 a\u00f1os en el CTI como auxiliar de enfermer\u00eda.<\/p>\n<p>Su carga horaria llegaba a las 12 y hasta 18 horas diarias cuando surgi\u00f3 la oportunidad de estudiar la Licenciatura en Enfermer\u00eda. Ten\u00eda una dificultad: deb\u00eda dos materias de quinto a\u00f1o y las de sexto.<\/p>\n<p>Sin dudarlo, retom\u00f3 el liceo y comenz\u00f3 la licenciatura al mismo tiempo, sin abandonar ninguno de sus dos trabajos. \u201cCasi me enloquezco, pero lo logr\u00e9 porque fue un proyecto familiar. El apoyo de mi esposo y mis hijos fue fundamental\u201d.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo a\u00f1o de la carrera qued\u00f3 embarazada de Josefina. \u201cMe bajaron las defensas\u201d, dice riendo. Recuerda especialmente a Luciana, que posterg\u00f3 su \u00faltimo a\u00f1o de liceo para cuidar a su hermanita y permitirle terminar la carrera. \u201cEs algo que valoro much\u00edsimo y siento que tenemos un debe con ella: que pueda terminar\u201d.<\/p>\n<p>Una vez recibida de licenciada en Enfermer\u00eda, concurs\u00f3 y accedi\u00f3 al cargo de supervisora en ASSE.<\/p>\n<p>En 2015 decidi\u00f3 dejar CAMEDUR. \u201cQuer\u00eda estar m\u00e1s con mis hijos. Fernando me hab\u00eda ayudado a criar a los otros tres para que yo pudiera hacer lo que hice. Ahora quer\u00edamos disfrutar m\u00e1s de Josefina y priorizar la familia sobre los ingresos. De CAMEDUR me fui por la puerta grande y guardo muy lindos recuerdos\u201d.<\/p>\n<p>Durante el momento m\u00e1s cr\u00edtico de la pandemia de COVID-19, un amigo la convoc\u00f3 para participar en la creaci\u00f3n del primer CTI para pacientes con COVID en Treinta y Tres. Junto a un equipo de profesionales organiz\u00f3 el servicio mediante un convenio entre CASMU y ASSE.<\/p>\n<p>Viaj\u00f3 durante un a\u00f1o, pero las horas de traslado pesaban. Una vez que el proyecto estuvo en marcha, decidi\u00f3 continuar \u00fanicamente con su trabajo en el Hospital de Durazno, donde lidera un equipo de funcionarios de la salud. Tambi\u00e9n tiene a su cargo el personal del centro de rehabilitaci\u00f3n en adicciones El Sauzal.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, durante siete a\u00f1os fue docente en la escuela de ENEDUR, en Durazno. Adem\u00e1s es referente dese hace 10 a\u00f1os de COSEPA (Comisi\u00f3n de Seguridad de Paciente en ASSE), equipo interdisciplinario que funciona en instituciones de salud en Uruguay para promover la calidad asistencial y prevenir errores m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>Su mayor satisfacci\u00f3n profesional ha sido la docencia universitaria. Acompa\u00f1a a auxiliares de enfermer\u00eda que comienzan a formarse como licenciadas, tutoriza sus cinco meses de internado y las orienta en la defensa del trabajo final. \u201cYa van cinco generaciones que se reciben bajo mi responsabilidad\u201d.<\/p>\n<p>Para ella, esta tarea significa mucho m\u00e1s que una realizaci\u00f3n personal: es la posibilidad de ayudar a otras auxiliares a cumplir sus sue\u00f1os y avanzar profesionalmente, como lo hizo ella.<\/p>\n<p>\u201cTrato de compartir mi experiencia y mis valores, demostrar que se puede salir adelante. No es f\u00e1cil, pero si uno se lo propone, lo logra. Yo quise ser m\u00e9dica, curs\u00e9 hasta tercer a\u00f1o de Medicina, pero las dificultades econ\u00f3micas me impidieron continuar. Estoy orgullosa de mi camino y de lo alcanzado; me siento feliz y realizada. Con esfuerzo se pueden romper los techos de cristal, con el apoyo de la familia, los compa\u00f1eros y la gente\u201d.<\/p>\n<p>Es precisamente la gente, sobre todo la m\u00e1s humilde, la que le brinda una gratificaci\u00f3n especial.<\/p>\n<p>\u201cLa enfermer\u00eda no es solo un trabajo, es una historia de vida. Me ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo es la realidad de los pacientes. Me parte el alma ver a alguien solo en una emergencia, sin familia que lo acompa\u00f1e. Soy muy sensible y, a pesar de los a\u00f1os, todav\u00eda lloro. No voy a cambiar; trato de transmitirles a mis hijos esa sensibilidad y la empat\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Est\u00e1 convencida de que hay algo que nunca debe perderse, independientemente de los a\u00f1os de experiencia: \u201cEn nuestra profesi\u00f3n, m\u00e1s que en ninguna otra, no podemos perder la humanidad. Debemos tener sensibilidad, empat\u00eda y consideraci\u00f3n por el otro\u201d.<\/p>\n<p>Hace una reflexi\u00f3n: \u201cel Auxiliar de Enfermer\u00eda, es el sost\u00e9n principal de todo un sistema, es la base de una pir\u00e1mide, sin ellos no se logra\u201d.<\/p>\n<p>Hace un tiempo le toc\u00f3 atravesar una situaci\u00f3n de salud compleja. Un 25 de agosto se acost\u00f3 con lo que parec\u00eda una gripe y despert\u00f3 en coma, en un CTI.<\/p>\n<p>Al abrir los ojos, vio enfermeros por todos lados. Mir\u00f3 hacia un costado y encontr\u00f3 a su esposo. Pens\u00f3 que so\u00f1aba y volvi\u00f3 a dormirse. Alguien le dio un beso en la mejilla: era una licenciada en Enfermer\u00eda. Reci\u00e9n entonces comenz\u00f3 a comprender lo que suced\u00eda.<\/p>\n<p>Fernando le explic\u00f3 que llevaba seis d\u00edas internada, que acababan de extubarla y que todav\u00eda le realizaban estudios para determinar qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>\u201cMe dijo que no abriera las redes porque la repercusi\u00f3n hab\u00eda sido impresionante. Hab\u00eda much\u00edsimos mensajes de apoyo y en casa casi que hab\u00edan hecho un altar. Mi esposo y mis hijos nos abrazamos y lloramos. Mi hermana, que es psic\u00f3loga, me cont\u00f3 cu\u00e1nto hab\u00edan sufrido mis hijos\u201d.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s abri\u00f3 el celular y encontr\u00f3 los mensajes que Agust\u00edn le hab\u00eda escrito durante su internaci\u00f3n. Ella no los hab\u00eda le\u00eddo y, al hacerlo, no pod\u00eda creerlo.<\/p>\n<p>La experiencia le confirm\u00f3 que la vida puede cambiar en un instante. Nunca logr\u00f3 recordar qu\u00e9 ocurri\u00f3. Le dijeron que hab\u00eda sido una neumon\u00eda y una convulsi\u00f3n provocada por la fiebre, pero comprendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la importancia de no subestimar la situaci\u00f3n de una persona internada en CTI.<\/p>\n<p>Sus problemas de salud no terminaron all\u00ed. Sali\u00f3 del CTI caminando con dificultad. El 19 de junio hab\u00eda sufrido una ca\u00edda y se hab\u00eda fracturado un brazo, pero tambi\u00e9n padec\u00eda un fuerte dolor de espalda. Incluso el d\u00eda de su internaci\u00f3n hab\u00eda tomado calmantes para aliviarlo.<\/p>\n<p>Al comprobar que no caminaba bien, le realizaron una tomograf\u00eda. Descubrieron que ten\u00eda tres fracturas en la columna y que una de ellas compromet\u00eda el canal raqu\u00eddeo. La internaron de urgencia.<\/p>\n<p>\u201cLlor\u00e9, era como volver todo atr\u00e1s\u201d. Hab\u00edan pasado cuatro meses desde la fractura y ya no hab\u00eda otra alternativa que usar un cors\u00e9 y aprender a convivir con el dolor.<\/p>\n<p>No era la primera vez que enfrentaba una situaci\u00f3n grave. Durante una operaci\u00f3n de ves\u00edcula por laparoscopia sufri\u00f3 un hematoma en el h\u00edgado que deriv\u00f3 en cinco intervenciones quir\u00fargicas y puso su vida en riesgo. Por eso sabe que todo puede cambiar en cualquier momento.<\/p>\n<p>Al recordar su \u00faltima internaci\u00f3n, el agradecimiento ocupa un lugar central. \u201cAgradezco a mis compa\u00f1eros de trabajo, a mi familia y a la gente de Durazno que se interes\u00f3 por m\u00ed y acompa\u00f1\u00f3 a mi esposo. Hubo quienes se ofrecieron a llevar a mis hijos a Florida para que me vieran. Mis amigas y familiares que hac\u00eda a\u00f1os no ve\u00eda tambi\u00e9n ayudaron a trasladarlos. Todos estuvieron unidos\u201d.<\/p>\n<p>Y esa uni\u00f3n es lo que m\u00e1s valora. \u201cA veces no nos vemos tan seguido porque no estamos todos en Durazno, pero cuando pasan estas cosas, estamos juntos. Me quedo con eso: con mi familia reunida un domingo o compartiendo el 24 y el 25, aunque mis padres ya no est\u00e9n. Es invalorable. Lo material no me interesa; valoro lo que tengo, pero mucho m\u00e1s a mi familia\u201d.<\/p>\n<p>La experiencia tambi\u00e9n le dej\u00f3 una ense\u00f1anza personal: \u201cTengo que parar un poco y dejar de decir que s\u00ed a todo. Siempre acept\u00e9 porque es mi naturaleza, aunque la respuesta de la gente fue impresionante\u201d.<\/p>\n<p>Entre sus sue\u00f1os pendientes est\u00e1n el bienestar y el futuro de sus hijos. Desea que todos se formen, consigan un trabajo estable y puedan mantenerse por s\u00ed mismos. Los dos varones ya se independizaron, quiere seguir impulsando a Luciana, a quien define como s\u00faper trabajadora y capaz de lograr lo que se proponga, y acompa\u00f1ando a Josefina.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sue\u00f1a con una transformaci\u00f3n del sistema de salud, donde todas las personas tengan un buen acceso y sea posible cambiar la mentalidad para que ese derecho se concrete.<\/p>\n<p>En lo personal, quiere transitar la vejez junto a Fernando y convertirse en abuela. \u201cMis hijos todav\u00eda no lo disponen\u201d, comenta con humor. Sus padres fueron muy buenos abuelos y ella tambi\u00e9n desea vivir esa experiencia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de jubilarse, quiere continuar vinculada a la docencia. \u201cYa tengo mi casa y mi auto; materialmente no necesito nada m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Considera que \u201cnunca es demasiado tarde para ser lo que pod\u00edas haber sido. Siempre hay que intentarlo y reinventarse. Lo importante es ser fiel a la propia esencia, porque las acciones est\u00e1n por encima de las palabras. El \u00e9xito es la suma de peque\u00f1os esfuerzos diarios, hechos en silencio, sin alardes. Las oportunidades no aparecen, se buscan\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graciela Caterine Fagoaga Guanco, de 58 a\u00f1os, es hija de Eriberto, militar retirado, y de Gladys (\u00d1eca), empleada dom\u00e9stica. Es la mayor de seis hermanos: M\u00f3nica, Antonio, Ana, Alejandra y Dahiana. 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