{"id":12589,"date":"2026-08-27T11:58:29","date_gmt":"2026-08-27T14:58:29","guid":{"rendered":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12589"},"modified":"2026-08-27T11:58:29","modified_gmt":"2026-08-27T14:58:29","slug":"ruben-rada-todo-el-mundo-cabia-en-su-candombe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12589","title":{"rendered":"Ruben Rada: todo el mundo cab\u00eda en su candombe"},"content":{"rendered":"<p><strong>En esta columna de hoy, La Huella Cultural despide a Ruben Rada, fallecido este mi\u00e9rcoles 26 de agosto a los 83 a\u00f1os, con un recorrido por la vida de un artista que transform\u00f3 la m\u00fasica popular uruguaya. Desde sus primeros pasos en Morenada, Cubanac\u00e1n y los Hot Blowers hasta El Kinto, T\u00f3tem, Opa y una carrera solista de m\u00e1s de medio siglo, reconstruiremos las b\u00fasquedas, los encuentros y las canciones de un creador que hizo del candombe una ra\u00edz abierta al jazz, el rock, el funk, la murga, el tango y la m\u00fasica brasile\u00f1a, sin perder nunca su v\u00ednculo con el p\u00fablico.<\/strong><\/p>\n<p>imagen de portada <strong>Andr\u00e8s Roman<\/strong><!--more--><\/p>\n<h5>El pa\u00eds respondi\u00f3 con tambores<\/h5>\n<p>Ruben Rada muri\u00f3 el mi\u00e9rcoles 26 de agosto de 2026, a las 15:30, despu\u00e9s de enfrentar durante un mes una neumon\u00eda y sus complicaciones. Ten\u00eda 83 a\u00f1os. La noticia fue comunicada por su familia, que lo despidi\u00f3 desde su dimensi\u00f3n m\u00e1s \u00edntima: la del esposo, el padre y el abuelo. Uruguay perd\u00eda, al mismo tiempo, a uno de los creadores que m\u00e1s profundamente hab\u00edan intervenido en su identidad musical.<\/p>\n<p>El Poder Ejecutivo declar\u00f3 duelo oficial y dispuso que el velatorio se realizara en el Sal\u00f3n de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Pero la primera despedida surgi\u00f3 lejos de cualquier protocolo. Horas despu\u00e9s de conocerse la noticia, una multitud se reuni\u00f3 en Isla de Flores, en el territorio afectivo y musical de su infancia. Hubo tambores, canciones, cuerpos bailando y personas de distintas edades reunidas alrededor de una obra que ya les pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>La respuesta no fue el silencio. Fue el candombe.<\/p>\n<p>Esa escena permite comenzar a comprender a Rada. No alcanza con definirlo como cantante, compositor o percusionista. Tampoco con enumerar discos, premios y encuentros internacionales. Su importancia est\u00e1 en la manera en que recibi\u00f3 m\u00fasicas de todas partes, las escuch\u00f3 con una curiosidad sin prejuicios y les contest\u00f3 desde una ra\u00edz que nunca abandon\u00f3. El mundo entr\u00f3 en su o\u00eddo; desde all\u00ed regres\u00f3 convertido en una m\u00fasica inequ\u00edvocamente uruguaya.<\/p>\n<h5>Zapatito: cantar para salir adelante<\/h5>\n<p>Omar Ruben Rada Silva naci\u00f3 el 16 de julio de 1943, en la esquina montevideana de Tacuaremb\u00f3 e Isla de Flores, en el barrio Palermo. Su infancia transcurri\u00f3 entre una familia de pocos recursos, el trabajo desde muy peque\u00f1o y una cultura afrodescendiente que no necesitaba ser explicada porque formaba parte de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Su padre, Ra\u00fal Rada, conocido como Traguito, fue uno de los repiques respetados de Ansina. Ruben no se crio junto a \u00e9l, pero alcanz\u00f3 a caminar a su lado mientras tocaba en las llamadas y reconoci\u00f3 en su tempo, su swing y su forma de levantar la cuerda una herencia que lo acompa\u00f1ar\u00eda toda la vida. Su madre hab\u00eda llegado desde Santana do Livramento; hablaba portugu\u00e9s y cantaba m\u00fasica brasile\u00f1a. En aquella casa conviv\u00edan, antes de cualquier elaboraci\u00f3n art\u00edstica, el candombe y la samba.<\/p>\n<p>La pobreza no fue una decoraci\u00f3n rom\u00e1ntica de sus comienzos. Siete personas llegaron a compartir una sola habitaci\u00f3n. Rada hizo mandados, vendi\u00f3 diarios, abri\u00f3 puertas de taxis y trabaj\u00f3 como mensajero. Una tuberculosis sufrida entre los dos y los cuatro a\u00f1os interrumpi\u00f3 el primer sue\u00f1o de ser futbolista. Cantar apareci\u00f3 tambi\u00e9n como una forma de abrirse camino.<\/p>\n<p>A los diez a\u00f1os actu\u00f3 con Morenada en el Teatro de Verano. Ya calzaba 43 y el tama\u00f1o de sus zapatos le dej\u00f3 el apodo Zapatito. En el carnaval encontr\u00f3 una primera escuela: aprendi\u00f3 a proyectar la voz, observar al p\u00fablico, bailar y comprender el escenario como un espacio en el que la m\u00fasica tambi\u00e9n se cuenta con el cuerpo.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante pas\u00f3 por La Nueva Milonga, donde interpret\u00f3 al Pierrot y sorprendi\u00f3 imitando cantantes, voces de radio y hasta las interferencias de una transmisi\u00f3n. All\u00ed comenz\u00f3 a aprender arreglos vocales y a descubrir la herramienta extraordinaria que ten\u00eda en la garganta. Su expresividad no naci\u00f3 de una t\u00e9cnica acad\u00e9mica, sino de escuchar, probar y recordar.<\/p>\n<p>Otro aprendizaje decisivo lleg\u00f3 con Cubanac\u00e1n, la orquesta fundada y dirigida por Pedro Ferreira. Rada siempre reconoci\u00f3 a Ferreira como uno de sus grandes maestros: con \u00e9l aprendi\u00f3 a componer, a cantar y, sobre todo, a frasear el candombe. No se trataba solamente de seguir un ritmo, sino de entender d\u00f3nde colocar una palabra, c\u00f3mo tensarla y de qu\u00e9 manera hacer que la voz conversara con los tambores.<\/p>\n<h5>Richie Silver y la escuela del o\u00eddo<\/h5>\n<p>Hacia fines de la d\u00e9cada de 1950, el muchacho de Palermo adopt\u00f3 el nombre art\u00edstico Richie Silver y se integr\u00f3 a los Hot Blowers. La formaci\u00f3n, vinculada al ambiente del jazz montevideano, reuni\u00f3 a m\u00fasicos como Cacho de la Cruz, Daniel Bachicha Lencina, Federico Garc\u00eda Vigil y los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso.<\/p>\n<p>Rada todav\u00eda no era all\u00ed el percusionista que el p\u00fablico conocer\u00eda despu\u00e9s. Era el cantante y, fundamentalmente, un aprendiz atento. Mientras los instrumentistas desarrollaban arreglos de jazz y dixieland, \u00e9l trataba de descubrir qu\u00e9 ocurr\u00eda dentro de cada canci\u00f3n: qu\u00e9 movimiento hac\u00eda el bajo, d\u00f3nde respiraba la bater\u00eda, c\u00f3mo se abr\u00edan las armon\u00edas y de qu\u00e9 manera una melod\u00eda pod\u00eda adelantarse o demorarse sobre el pulso.<\/p>\n<p>La escucha de Ray Charles fue reveladora. <em>Georgia on My Mind<\/em> le mostr\u00f3 una forma de cantar en la que la emoci\u00f3n no era un adorno colocado sobre la m\u00fasica, sino algo nacido desde su propio interior. Tambi\u00e9n absorbi\u00f3 a Louis Armstrong, Louis Prima, Ella Fitzgerald y Charlie Parker. No copiaba para permanecer en la imitaci\u00f3n: utilizaba esas voces como puertas de entrada hacia su propio lenguaje.<\/p>\n<p>Los Fattoruso fueron fundamentales en esa educaci\u00f3n del o\u00eddo. Con ellos comenz\u00f3 una hermandad musical que atravesar\u00eda m\u00e1s de seis d\u00e9cadas y reaparecer\u00eda en distintos pa\u00edses, discos y formaciones. Sin embargo, aquel v\u00ednculo convivi\u00f3 con una barrera que no puede omitirse. Hugo Fattoruso quiso incorporar a Rada a Los Shakers, pero los productores se opusieron porque buscaban conservar una imagen semejante a la de Los Beatles. En esa est\u00e9tica de cuatro j\u00f3venes blancos y parecidos no hab\u00eda lugar para un cantante negro.<\/p>\n<p>El episodio revela algo m\u00e1s profundo que una oportunidad perdida. Rada comenz\u00f3 su carrera en una sociedad que celebraba la cultura afro en determinados espacios, pero que no siempre estaba dispuesta a conceder la misma visibilidad a sus artistas. Tuvo que avanzar cargando con esa contradicci\u00f3n. Su respuesta no consisti\u00f3 en disimular su identidad, sino en convertirla en el centro de una m\u00fasica capaz de dialogar de igual a igual con cualquier sonido del mundo.<\/p>\n<h5>El Kinto: la m\u00fasica que todav\u00eda no ten\u00eda nombre<\/h5>\n<p>A mediados de los a\u00f1os sesenta, un encuentro con Eduardo Mateo abri\u00f3 una de las etapas m\u00e1s f\u00e9rtiles de su vida. Se cruzaron en la calle, hablaron de m\u00fasica y acordaron reunirse. Seg\u00fan recordaba Rada, durante aquel primer d\u00eda de trabajo compusieron ocho canciones. En los a\u00f1os siguientes se vieron casi diariamente y crearon decenas de temas, muchos de los cuales nunca llegaron a grabarse.<\/p>\n<p>Rada aportaba una facilidad extraordinaria para inventar melod\u00edas; Mateo las desplazaba, armonizaba y transformaba desde la guitarra. Entre ambos se estableci\u00f3 una conversaci\u00f3n creativa basada m\u00e1s en la memoria y la intuici\u00f3n que en las partituras. De aquel intercambio surgieron canciones como <em>Qu\u00e9 me importa<\/em>, <em>Mejor me voy<\/em> y <em>Muy lejos te vas<\/em>.<\/p>\n<p>El Kinto se convirti\u00f3 en el laboratorio de esa b\u00fasqueda. El grupo combin\u00f3 candombe, rock, bossa nova, jazz, psicodelia e instrumentos el\u00e9ctricos cuando esa mezcla todav\u00eda no ten\u00eda una categor\u00eda establecida. Cantaba composiciones propias en espa\u00f1ol en una \u00e9poca en que buena parte de las bandas de la regi\u00f3n imitaba modelos anglosajones y prefer\u00eda escribir en ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>De esa experiencia naci\u00f3 el candombe beat. No fue una simple suma de rock y tamboriles, sino una nueva manera de organizar la canci\u00f3n desde una sensibilidad montevideana. Las tumbadoras, la bater\u00eda, el bajo y las guitarras el\u00e9ctricas no cubr\u00edan al candombe: se ordenaban alrededor de \u00e9l.<\/p>\n<p>Las Musicasiones realizadas en el Teatro El Galp\u00f3n ampliaron todav\u00eda m\u00e1s la propuesta. M\u00fasica, actuaci\u00f3n, humor y puesta esc\u00e9nica conviv\u00edan sin divisiones r\u00edgidas, con la participaci\u00f3n creativa de Mateo y Horacio Buscaglia. All\u00ed comenz\u00f3 a definirse tambi\u00e9n una caracter\u00edstica permanente de Rada: la posibilidad de unir exigencia musical y comunicaci\u00f3n directa sin considerar que una deb\u00eda anular a la otra.<\/p>\n<p>El Kinto no lleg\u00f3 a publicar un larga duraci\u00f3n mientras estuvo activo. Sus grabaciones ser\u00edan reunidas posteriormente en discos como <em>Musicaci\u00f3n 4 \u00bd<\/em> y <em>Circa 1968<\/em>. El reconocimiento pleno llegar\u00eda con el tiempo. Rada, mientras tanto, se alej\u00f3 del grupo y viaj\u00f3 a Per\u00fa con el tecladista Mike Dogliotti. La raz\u00f3n fue elemental: necesitaba trabajar y comer. La innovaci\u00f3n art\u00edstica no siempre alcanzaba para pagar la vida cotidiana.<\/p>\n<h5>Las manzanas y el fuego de T\u00f3tem<\/h5>\n<p>Al regresar de Per\u00fa, en 1969, Rada volvi\u00f3 a encontrarse con el ambiente de las Musicasiones. Horacio Buscaglia le pidi\u00f3 una canci\u00f3n para el espect\u00e1culo. Rada sali\u00f3 a caminar, recorri\u00f3 varias cuadras y regres\u00f3 con la idea de <em>Las manzanas<\/em>. Termin\u00f3 de componerla junto con Mateo en El Galp\u00f3n y aquella misma noche debi\u00f3 repetirla ante el p\u00fablico.<\/p>\n<p>La canci\u00f3n se convirti\u00f3 en su primer gran \u00e9xito popular y dio impulso a su comienzo como solista. Su estructura era sencilla, pegadiza y abierta al juego, pero detr\u00e1s de esa aparente facilidad hab\u00eda una novedad r\u00edtmica que llevaba el candombe beat a un p\u00fablico mucho m\u00e1s amplio. Ese mismo a\u00f1o represent\u00f3 a Uruguay en el Festival Internacional de la Canci\u00f3n de R\u00edo de Janeiro con <em>Si te vas<\/em>.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s comenz\u00f3 a formarse T\u00f3tem. Junto con Eduardo Useta, Enrique Rey, Daniel Lobito Lagarde, Roberto Galletti y Mario Chichito Cabral, Rada construy\u00f3 una m\u00fasica de una potencia diferente. Si El Kinto hab\u00eda trabajado desde la sutileza mel\u00f3dica, T\u00f3tem llev\u00f3 el candombe y el rock hacia un sonido m\u00e1s f\u00edsico, el\u00e9ctrico y frontal.<\/p>\n<p>Rada particip\u00f3 en los dos primeros discos del grupo: <em>T\u00f3tem<\/em>, publicado en 1971, y <em>Descarga<\/em>, de 1972. Canciones como <em>Dedos<\/em>, <em>Biafra<\/em>, <em>Negro<\/em>, <em>Helo\u00edsa<\/em>, <em>Manos<\/em> y <em>De este cielo santo<\/em> mostraron que era posible elaborar un rock reconocible como uruguayo sin copiar el repertorio brit\u00e1nico o estadounidense. El tercer \u00e1lbum, <em>Corrupci\u00f3n<\/em>, apareci\u00f3 despu\u00e9s de su salida.<\/p>\n<p>El concierto de T\u00f3tem en el Teatro Sol\u00eds, en 1972, qued\u00f3 como una de las im\u00e1genes emblem\u00e1ticas del per\u00edodo. La sala se llen\u00f3 y una multitud permaneci\u00f3 afuera. Sobre el escenario, Rada no era solamente una voz principal: su presencia, sus movimientos y su relaci\u00f3n con el p\u00fablico convert\u00edan cada canci\u00f3n en un acontecimiento colectivo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de T\u00f3tem vinieron Ruben Rada y Conjunto S.O.S. y el disco <em>Radeces<\/em>. Fueron a\u00f1os de desplazamientos, b\u00fasquedas y dificultades, en un Uruguay que avanzaba hacia la dictadura. Rada continuaba intentando que la ra\u00edz local pudiera encontrarse con lenguajes cada vez m\u00e1s amplios.<\/p>\n<h5>Opa: Montevideo en tiempo m\u00e1gico<\/h5>\n<p>La salida del pa\u00eds lo llev\u00f3 primero a Buenos Aires y luego a Europa. Durante ese per\u00edodo grababa melod\u00edas en casetes y se las enviaba por correo a Hugo y Osvaldo Fattoruso, instalados en Estados Unidos. Junto con el bajista Ringo Thielmann, los hermanos hab\u00edan formado Opa, una de las experiencias m\u00e1s sofisticadas surgidas de la m\u00fasica uruguaya.<\/p>\n<p>El primer disco del grupo, <em>Goldenwings<\/em>, fue publicado en 1976. Rada todav\u00eda no integraba formalmente la banda, aunque el \u00e1lbum ya conten\u00eda composiciones suyas provenientes de etapas anteriores. Se incorpor\u00f3 al a\u00f1o siguiente como cantante y percusionista para grabar <em>Magic Time<\/em>.<\/p>\n<p>En Opa, el candombe dialog\u00f3 con el jazz-rock, el funk, la samba y la experimentaci\u00f3n instrumental en un circuito internacional. Participaron m\u00fasicos como Airto Moreira, Flora Purim y Barry Finnerty. Rada tambi\u00e9n colabor\u00f3 en <em>I\u2019m Fine, How Are You?<\/em>, de Airto, y llev\u00f3 su voz hacia espacios que pocos artistas uruguayos hab\u00edan alcanzado.<\/p>\n<p><em>Montevideo<\/em>, compuesta junto con Hugo Fattoruso, fue uno de los resultados m\u00e1s profundos de aquel reencuentro. La canci\u00f3n no describ\u00eda la ciudad como una postal: la reconstru\u00eda desde su ritmo, su melancol\u00eda y su memoria. <em>Mal\u00edsimo<\/em> mostr\u00f3, por otra parte, la capacidad de Rada para escribir una balada de enorme intensidad sin abandonar la complejidad arm\u00f3nica.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, Opa significaba hermandad. Era volver a tocar con los m\u00fasicos que le hab\u00edan ense\u00f1ado a escuchar, ahora en otro pa\u00eds y dentro de una escena profesional de gran exigencia. La m\u00fasica uruguaya no aparec\u00eda all\u00ed como una curiosidad folcl\u00f3rica: participaba de la conversaci\u00f3n mundial con una voz propia.<\/p>\n<h5>Buenos Aires y los a\u00f1os de b\u00fasqueda<\/h5>\n<p>A fines de los setenta y durante buena parte de los ochenta, Buenos Aires se convirti\u00f3 en otro territorio decisivo. Rada arm\u00f3 La Banda con m\u00fasicos como Benny Izaguirre, Jorge Navarro y Bernardo Baraj. De esa etapa surgi\u00f3 <em>Rock de la calle<\/em>, una canci\u00f3n directa y popular que conviv\u00eda con arreglos mucho m\u00e1s exigentes.<\/p>\n<p>Posteriormente reuni\u00f3 un grupo integrado por Ricardo Nol\u00e9, Beto Satragni, Osvaldo Fattoruso y Ricardo Lew. Era una formaci\u00f3n admirada por otros m\u00fasicos y capaz de ejecutar un repertorio de enorme complejidad. Sin embargo, el reconocimiento profesional no siempre se tradujo en p\u00fablico o estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Durante esos a\u00f1os aparecieron discos como <em>En familia<\/em>, <em>La cosa se pone negra<\/em>, <em>Adar Nebur<\/em> y <em>La yapla mata<\/em>. All\u00ed quedaron canciones como <em>Blumana<\/em>, <em>Tengo un candombe para Gardel<\/em> y la propia La yapla mata. El jazz, el funk, la m\u00fasica rioplatense y el humor verbal se mezclaban dentro de una obra dif\u00edcil de encerrar en un solo mercado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue un tiempo de reencuentros. Grab\u00f3 <em>Botija de mi pa\u00eds<\/em> con Eduardo Mateo, particip\u00f3 como cantante en <em>Candombe de Reyes<\/em>, de Jaime Roos, y desarroll\u00f3 proyectos junto con Litto Nebbia y Hugo Fattoruso. Cada colaboraci\u00f3n ten\u00eda una l\u00f3gica distinta: Rada no aparec\u00eda como un invitado decorativo, sino como una voz capaz de modificar el centro de una canci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero el virtuosismo no lo proteg\u00eda de la incertidumbre. Hubo presentaciones con muy poco p\u00fablico y proyectos imposibles de sostener. La misma m\u00fasica que despertaba admiraci\u00f3n entre colegas encontraba dificultades para ingresar en las estructuras comerciales. Rada volvi\u00f3 a marcharse, esta vez empujado por una forma de exilio econ\u00f3mico.<\/p>\n<h5>Irse, regresar y llegar a todos<\/h5>\n<p>A comienzos de los a\u00f1os noventa se instal\u00f3 en M\u00e9xico. All\u00ed compuso para Manuel Mijares y trabaj\u00f3 como percusionista de Tania Libertad. Joan Manuel Serrat le propuso integrarse a su banda, pero Rada hab\u00eda asumido un compromiso con Tania y decidi\u00f3 respetarlo. Un proyecto propio, <em>Rada Factory<\/em>, qued\u00f3 sin la difusi\u00f3n esperada por problemas econ\u00f3micos de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>El regreso definitivo a Uruguay comenz\u00f3 a tomar forma a mediados de aquella d\u00e9cada. <em>Montevideo<\/em>, grabado en Nueva York con la participaci\u00f3n de Hugo Fattoruso, Hiram Bullock y Bakithi Kumalo, funcion\u00f3 como un puente entre los viajes y la pertenencia. Rada volv\u00eda con una obra capaz de reunir la experiencia internacional y la memoria sonora de su ciudad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s llegaron Botijas Band, <em>Miscel\u00e1nea negra<\/em> y <em>Black<\/em>. En este \u00faltimo incluy\u00f3 <em>Loco de amor<\/em>, grabada junto con Ketama, que ampli\u00f3 su presencia fuera de Uruguay. Sin embargo, el gran encuentro con el p\u00fablico masivo se consolid\u00f3 en 2000 con <em>Qui\u00e9n va a cantar<\/em>, producido por Cachorro L\u00f3pez.<\/p>\n<p>Rada acept\u00f3 trabajar con estructuras m\u00e1s breves y directas, pero no renunci\u00f3 a su identidad. La popularidad no borr\u00f3 al m\u00fasico formado en el jazz, a quien hab\u00eda creado con Mateo ni al percusionista de Opa. Todas esas vidas pod\u00edan coexistir en una canci\u00f3n que sonara por la radio.<\/p>\n<p>Esa llegada tuvo adem\u00e1s una dimensi\u00f3n racial que \u00e9l nunca ignor\u00f3. Rada sab\u00eda que su visibilidad como artista negro era excepcional dentro del R\u00edo de la Plata y sent\u00eda que sobre sus actos reca\u00edan prejuicios que no pesaban del mismo modo sobre los artistas blancos. Su \u00e9xito no elimin\u00f3 el racismo que hab\u00eda encontrado desde joven, pero abri\u00f3 un espacio de representaci\u00f3n que hasta entonces hab\u00eda sido negado demasiadas veces.<\/p>\n<h5>Rubenr\u00e1: la m\u00fasica tambi\u00e9n pod\u00eda hablarle a un ni\u00f1o<\/h5>\n<p>En 1999 comenz\u00f3 <em>Rada para ni\u00f1os<\/em>, impulsado por una conversaci\u00f3n con Horacio Buscaglia. El escritor y artista le insisti\u00f3 en que los ni\u00f1os uruguayos necesitaban canciones nacidas de su propio entorno cultural. Rada dudaba: conoc\u00eda la franqueza del p\u00fablico infantil y sab\u00eda que all\u00ed no hab\u00eda prestigio ni trayectoria capaces de sostener una canci\u00f3n que no funcionara.<\/p>\n<p>El resultado fue una de las vertientes m\u00e1s queridas de su obra. <em>Rada para ni\u00f1os<\/em>, <em>Sue\u00f1os de ni\u00f1o<\/em>, <em>Rubenr\u00e1<\/em> y <em>Rakat\u00e1<\/em> acercaron el candombe, el juego verbal, la percusi\u00f3n y la imaginaci\u00f3n a una nueva generaci\u00f3n. Rubenr\u00e1 se convirti\u00f3 en personaje, pero nunca fue una reducci\u00f3n del m\u00fasico. Era otra forma de ejercer el mismo oficio: componer con rigor para un interlocutor diferente.<\/p>\n<p>Varias generaciones comenzaron a encontrarse en sus espect\u00e1culos. Los adultos que hab\u00edan escuchado a T\u00f3tem o <em>Las manzanas<\/em> llevaban a sus hijos y nietos a conocer a Rubenr\u00e1. Pocos artistas lograron construir una relaci\u00f3n tan prolongada con p\u00fablicos de edades y experiencias tan distintas.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n, el cine y el humor tambi\u00e9n formaron parte de esa capacidad comunicativa. Desde <em>Telecatapl\u00fam<\/em> y <em>El show del mediod\u00eda<\/em> hasta <em>El tel\u00e9fono<\/em>, <em>Gasoleros<\/em> y <em>El Chevrol\u00e9<\/em>, Rada utiliz\u00f3 la actuaci\u00f3n como una extensi\u00f3n de su presencia esc\u00e9nica. Su humor no disminu\u00eda al compositor ni convert\u00eda su alegr\u00eda en superficialidad. Era una inteligencia para crear cercan\u00eda, romper solemnidades y llegar a lugares donde la m\u00fasica por s\u00ed sola quiz\u00e1 no habr\u00eda entrado.<\/p>\n<p>En \u00e9l, la complejidad nunca necesit\u00f3 adoptar un rostro distante. Pod\u00eda trabajar sobre una s\u00edncopa dif\u00edcil y, al mismo tiempo, hacer re\u00edr a un ni\u00f1o. Esa convivencia no fue una contradicci\u00f3n: fue una de las razones por las que su obra dej\u00f3 de pertenecer \u00fanicamente a los especialistas y pas\u00f3 a formar parte de la vida del pa\u00eds.<\/p>\n<h5>Crear hasta el final<\/h5>\n<p>Los reconocimientos comenzaron a acompa\u00f1ar una trayectoria que durante mucho tiempo hab\u00eda avanzado m\u00e1s r\u00e1pido que las instituciones. En 2011 recibi\u00f3 el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabaci\u00f3n. En 2014 fue distinguido con la Medalla Delmira Agustini y, al a\u00f1o siguiente, Berklee College of Music le entreg\u00f3 el Master of Latin Music Award por su aporte a la m\u00fasica afrolatina y a la cultura uruguaya.<\/p>\n<p>Rada no convirti\u00f3 esos homenajes en una despedida anticipada. Continu\u00f3 grabando <em>Confidence<\/em>, <em>Tango, milonga y candombe<\/em>, <em>Allegro<\/em> y <em>Confidence 2<\/em>, adem\u00e1s de recuperar distintas zonas de su historia en trabajos como <em>Negro Rock<\/em> y <em>Parte de la historia<\/em>. Comparti\u00f3 escenarios y grabaciones con sus hijos Lucila, Mat\u00edas y Julieta, prolongando la m\u00fasica dentro de su propia familia sin imponerles un \u00fanico camino.<\/p>\n<p>En 2016, durante una reuni\u00f3n por el cumplea\u00f1os del percusionista Lobo N\u00fa\u00f1ez, coincidi\u00f3 con Mick Jagger y cantaron <em>Satisfaction<\/em>. De aquella noche surgi\u00f3 luego <em>Lobo y Miguel<\/em>. La an\u00e9cdota tuvo una enorme repercusi\u00f3n, pero su sentido no est\u00e1 en utilizar a Jagger como medida de la importancia de Rada. Muestra, m\u00e1s bien, la naturalidad con la que pod\u00eda pasar de una rueda de tambores montevideana a una canci\u00f3n de los Rolling Stones sin sentirse visitante en ninguna de las dos.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos a\u00f1os continu\u00f3 trabajando con m\u00fasicos j\u00f3venes y revisitando su repertorio desde nuevas perspectivas. En 2024 public\u00f3 <em>Candombe con la ayudita de mis amigos<\/em>. En 2025 lleg\u00f3 <em>Gamurgatr\u00f3nica<\/em>, un disco dedicado de lleno a la murga y concebido como homenaje a Tito Pastrana, hist\u00f3rico director de La Nueva Milonga y uno de sus maestros de juventud.<\/p>\n<p>En junio de 2026 apareci\u00f3 como invitado de Jorge Drexler en el Antel Arena. Cantaron <em>Tengo un candombe para Gardel<\/em> y, empujados por el entusiasmo del momento, tambi\u00e9n <em>Ayer te vi<\/em> y <em>Las manzanas<\/em>. Rada segu\u00eda improvisando frente a miles de personas con la curiosidad del muchacho que alguna vez trat\u00f3 de descubrir qu\u00e9 ocurr\u00eda dentro de una canci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 16 de julio, al cumplir 83 a\u00f1os, estren\u00f3 en YouTube <em>\u00bfQui\u00e9n va a cantar?<\/em>, un ciclo de encuentros con artistas de diferentes generaciones. La primera entrega tuvo como invitada a La Vela Puerca. Adem\u00e1s, preparaba para octubre dos conciertos de homenaje a T\u00f3tem en el Auditorio Nacional del Sodre y trabajaba en un disco junto con Los Aut\u00e9nticos Decadentes.<\/p>\n<p>La muerte no lo encontr\u00f3 contemplando una obra cerrada. Lo encontr\u00f3 con conciertos anunciados, canciones en proceso y nuevos m\u00fasicos a quienes escuchar. Hasta el final mantuvo la misma disposici\u00f3n que hab\u00eda guiado toda su trayectoria: recibir sonidos, conversar con ellos y devolverlos transformados.<\/p>\n<p>Por eso su historia no puede reducirse a la del artista alegre, el personaje televisivo, el pionero del candombe beat o el m\u00fasico admirado fuera del pa\u00eds. Ruben Rada fue todas esas dimensiones y tambi\u00e9n el v\u00ednculo que consigui\u00f3 mantenerlas unidas.<\/p>\n<p>Escuch\u00f3 a Ray Charles, Los Beatles, el jazz, el rock, la bossa nova, el funk, la murga y la m\u00fasica brasile\u00f1a. Escuch\u00f3 a Mateo, a los Fattoruso, a Pedro Ferreira, a sus hijos y a las generaciones que llegaron despu\u00e9s. Pero antes que todo eso hab\u00eda escuchado a su padre levantando una llamada y a su madre cantando en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p>Escuch\u00f3 al mundo entero y le respondi\u00f3 desde el candombe.<\/p>\n<p>Cuando muri\u00f3, el pa\u00eds no lo despidi\u00f3 en silencio. Le respondi\u00f3 con tambores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta columna de hoy, La Huella Cultural despide a Ruben Rada, fallecido este mi\u00e9rcoles 26 de agosto a los 83 a\u00f1os, con un recorrido por la vida de un artista que transform\u00f3 la m\u00fasica popular uruguaya. Desde sus primeros pasos en Morenada, Cubanac\u00e1n y los Hot Blowers hasta El Kinto, T\u00f3tem, Opa y una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":12590,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[63],"tags":[],"class_list":["post-12589","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12589"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12589\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12591,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12589\/revisions\/12591"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12590"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}