{"id":12538,"date":"2026-08-24T12:31:28","date_gmt":"2026-08-24T15:31:28","guid":{"rendered":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12538"},"modified":"2026-08-24T12:31:28","modified_gmt":"2026-08-24T15:31:28","slug":"el-escenario-como-patria-dos-siglos-de-teatro-uruguayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12538","title":{"rendered":"El escenario como patria: dos siglos de teatro uruguayo"},"content":{"rendered":"<p><strong>En esta columna de hoy, Huella Cultural recorre el origen del D\u00eda del Teatro Nacional, que Uruguay conmemora cada 24 de agosto. La fecha recuerda una decisi\u00f3n del Cabildo artiguista de Montevideo que, en 1815, entreg\u00f3 la direcci\u00f3n de la Casa de Comedias a los propios actores. Aquel gesto, considerado el nacimiento de la primera cooperativa teatral del pa\u00eds, inici\u00f3 una tradici\u00f3n que atraves\u00f3 guerras, transformaciones sociales y distintas generaciones. Desde aquel escenario colonial hasta la Comedia Nacional y el vigoroso movimiento independiente, el teatro uruguayo construy\u00f3 una identidad sostenida por la creaci\u00f3n, la resistencia y el encuentro con el p\u00fablico.<\/strong><!--more--><\/p>\n<h5>Una fecha nacida sobre el escenario<\/h5>\n<p>Cada 24 de agosto Uruguay conmemora el D\u00eda del Teatro Nacional. La elecci\u00f3n recuerda un acontecimiento ocurrido en 1815, durante el per\u00edodo artiguista, cuando el Cabildo de Montevideo entreg\u00f3 la direcci\u00f3n de la Casa de Comedias a los actores que trabajaban en ella.<\/p>\n<p>El episodio signific\u00f3 mucho m\u00e1s que un cambio administrativo. Quienes hasta entonces interpretaban las obras asumieron tambi\u00e9n la responsabilidad de organizar la sala, sostener su funcionamiento y decidir el destino de la actividad teatral. Por esa raz\u00f3n, aquella experiencia es considerada la primera cooperativa teatral del pa\u00eds y uno de los antecedentes m\u00e1s antiguos de gesti\u00f3n colectiva de las artes esc\u00e9nicas en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Doscientos once a\u00f1os despu\u00e9s, la fecha conserva una fuerza particular. El teatro uruguayo contin\u00faa apoy\u00e1ndose en el trabajo colectivo: actores, directores, dramaturgos, t\u00e9cnicos, dise\u00f1adores, vestuaristas, iluminadores, productores y responsables de sala participan de una creaci\u00f3n que solamente adquiere sentido completo frente al p\u00fablico.<\/p>\n<h5>La Casa de Comedias<\/h5>\n<p>La Casa de Comedias hab\u00eda sido instalada en 1793 y fue la primera sala permanente de Montevideo. Se encontraba en el predio donde actualmente se levanta el Palacio Taranco, frente a la Plaza Zabala, en la Ciudad Vieja.<\/p>\n<p>Su creaci\u00f3n respondi\u00f3 al crecimiento de una ciudad que comenzaba a necesitar espacios estables para la representaci\u00f3n art\u00edstica. Hasta entonces, las funciones se realizaban de manera ocasional en \u00e1mbitos improvisados, celebraciones religiosas, fiestas oficiales o casas particulares.<\/p>\n<p>En aquella sala se presentaban comedias, dramas, sainetes, tonadillas y espect\u00e1culos provenientes principalmente de la tradici\u00f3n espa\u00f1ola. Sin embargo, el escenario comenz\u00f3 paulatinamente a incorporar voces, int\u00e9rpretes y sensibilidades vinculadas con la sociedad rioplatense.<\/p>\n<p>La Casa de Comedias no fue solamente un lugar de entretenimiento. En una \u00e9poca atravesada por revoluciones, disputas pol\u00edticas y nuevos ideales de libertad, el teatro tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en un espacio para la formaci\u00f3n de una conciencia p\u00fablica. Sobre sus tablas pod\u00edan representarse los conflictos, las aspiraciones y las contradicciones de una comunidad que comenzaba a reconocerse como parte de una historia propia.<\/p>\n<p>Una parte de los antiguos cimientos se conserva en el subsuelo del Palacio Taranco. Esa permanencia material permite establecer un puente entre la ciudad contempor\u00e1nea y el lugar donde comenz\u00f3 a escribirse una parte esencial de la historia teatral uruguaya.<\/p>\n<h5>Los actores toman la palabra<\/h5>\n<p>El 24 de agosto de 1815, Montevideo se encontraba bajo la influencia del proyecto pol\u00edtico encabezado por Jos\u00e9 Artigas. En ese contexto, el Cabildo resolvi\u00f3 confiar la direcci\u00f3n de la Casa de Comedias a los propios int\u00e9rpretes.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n otorg\u00f3 a los trabajadores del escenario una autonom\u00eda excepcional para la \u00e9poca. Los actores dejaron de ocupar \u00fanicamente el lugar de ejecutantes y pasaron a intervenir directamente en la administraci\u00f3n y continuidad del teatro.<\/p>\n<p>Ese origen colectivo anticip\u00f3 una caracter\u00edstica que acompa\u00f1ar\u00eda durante generaciones a la escena uruguaya: la capacidad de sus artistas para organizarse, crear instituciones y sostener salas aun en condiciones econ\u00f3micas, sociales o pol\u00edticas adversas.<\/p>\n<p>El D\u00eda del Teatro Nacional no recuerda, por lo tanto, la inauguraci\u00f3n de un gran edificio ni el estreno de una obra c\u00e9lebre. Conmemora una conquista de autonom\u00eda. Celebra el momento en que los artistas asumieron la responsabilidad de conducir el espacio en el que trabajaban.<\/p>\n<h5>Bartolom\u00e9 Hidalgo y la escena de la patria naciente<\/h5>\n<p>El 24 de agosto tambi\u00e9n coincide con el nacimiento, en 1788, de Bartolom\u00e9 Hidalgo, figura central de la cultura uruguaya y fundador de la poes\u00eda gauchesca rioplatense. Aunque el D\u00eda del Teatro Nacional se vincula con la decisi\u00f3n tomada en 1815 y no con su nacimiento, la coincidencia re\u00fane dos expresiones fundamentales de la cultura oriental.<\/p>\n<p>Hidalgo estuvo relacionado con la Casa de Comedias y lleg\u00f3 a desempe\u00f1arse como censor de la sala. En 1816 present\u00f3 all\u00ed <em>Sentimientos de un patriota<\/em>, una pieza vinculada con el clima pol\u00edtico y social de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus cielitos y di\u00e1logos trasladaron al lenguaje literario las voces populares de su tiempo. Con ellos, la poes\u00eda dej\u00f3 de hablar solamente desde los espacios cultos y comenz\u00f3 a incorporar la palabra del gaucho, las tensiones de la independencia y los reclamos de quienes permanec\u00edan alejados de los centros de poder.<\/p>\n<p>Teatro y poes\u00eda coincid\u00edan as\u00ed en una misma b\u00fasqueda: darle una expresi\u00f3n propia a una sociedad que intentaba pensarse fuera del orden colonial.<\/p>\n<h5>De la vieja sala al Teatro Sol\u00eds<\/h5>\n<p>Durante buena parte del siglo XIX, la Casa de Comedias \u2014y posteriormente el Teatro San Felipe levantado en el mismo predio\u2014 concentr\u00f3 una parte importante de la actividad esc\u00e9nica montevideana.<\/p>\n<p>En 1840, un grupo de ciudadanos impuls\u00f3 la creaci\u00f3n de una sociedad destinada a construir un teatro de grandes dimensiones. El proyecto debi\u00f3 atravesar dificultades econ\u00f3micas y las interrupciones provocadas por la Guerra Grande, pero finalmente el Teatro Sol\u00eds fue inaugurado el 25 de agosto de 1856.<\/p>\n<p>Su apertura marc\u00f3 una nueva etapa. Montevideo obtuvo una sala de gran porte, concebida para recibir compa\u00f1\u00edas teatrales, espect\u00e1culos l\u00edricos y producciones internacionales. Con el paso del tiempo, el Sol\u00eds se convirti\u00f3 en uno de los principales s\u00edmbolos culturales del Uruguay.<\/p>\n<p>La historia del teatro nacional, sin embargo, nunca qued\u00f3 encerrada en un \u00fanico edificio. Se extendi\u00f3 hacia salas barriales, escenarios del interior, clubes sociales, galpones recuperados, espacios sindicales y peque\u00f1os teatros levantados gracias al esfuerzo de sus propios integrantes.<\/p>\n<h5>La construcci\u00f3n de un teatro p\u00fablico<\/h5>\n<p>Otro momento decisivo lleg\u00f3 en 1947 con la creaci\u00f3n de la Comedia Nacional. El proyecto fue impulsado por Justino Zavala Muniz y \u00c1ngel Curotto, en el marco de una pol\u00edtica cultural que buscaba establecer un elenco p\u00fablico permanente y profesional.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n de Teatros Municipales fue constituida el 17 de abril de 1947. La presentaci\u00f3n formal de la Comedia Nacional se realiz\u00f3 meses despu\u00e9s y su primera funci\u00f3n tuvo lugar el 2 de octubre de aquel a\u00f1o con <em>El le\u00f3n ciego<\/em>, del dramaturgo uruguayo Ernesto Herrera.<\/p>\n<p>Desde entonces, la instituci\u00f3n desarroll\u00f3 repertorios nacionales y universales, reuni\u00f3 a figuras fundamentales de la actuaci\u00f3n y la direcci\u00f3n, y permiti\u00f3 sostener una continuidad art\u00edstica poco frecuente en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Comedia Nacional tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a consolidar numerosos oficios vinculados con las artes esc\u00e9nicas. Detr\u00e1s de cada representaci\u00f3n existe una estructura integrada por quienes dise\u00f1an y construyen escenograf\u00edas, confeccionan vestuarios, producen iluminaci\u00f3n, componen m\u00fasica, investigan textos y hacen posible que una obra llegue al p\u00fablico.<\/p>\n<h5>La fuerza del teatro independiente<\/h5>\n<p>La historia teatral uruguaya no puede comprenderse sin el movimiento independiente. En 1937 apareci\u00f3 el Teatro del Pueblo, considerado el primer grupo independiente del pa\u00eds. Durante las d\u00e9cadas siguientes surgieron nuevas agrupaciones que transformaron la escena y acercaron el teatro a p\u00fablicos m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>En 1947 se constituy\u00f3 la Federaci\u00f3n Uruguaya de Teatros Independientes. El Galp\u00f3n fue fundado en 1949 y el Teatro Circular comenz\u00f3 su trayectoria en 1954. Junto con otras instituciones de Montevideo y del interior, estos colectivos construyeron salas, formaron actores, desarrollaron dramaturgias y defendieron una concepci\u00f3n del teatro como bien cultural y espacio de participaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Muchas de esas experiencias nacieron sin grandes recursos. Sus integrantes construyeron escenarios, vendieron entradas, pintaron decorados y asumieron tareas administrativas. La organizaci\u00f3n colectiva que hab\u00eda marcado la jornada de 1815 reaparec\u00eda bajo nuevas formas.<\/p>\n<p>Durante la dictadura, parte del teatro independiente padeci\u00f3 censura, clausuras, persecuci\u00f3n y exilio. Aun as\u00ed, la actividad esc\u00e9nica encontr\u00f3 maneras de resistir. El escenario se transform\u00f3 en territorio de memoria, pensamiento cr\u00edtico y defensa de la libertad.<\/p>\n<h5>Una tradici\u00f3n que alcanza todo el pa\u00eds<\/h5>\n<p>El teatro uruguayo no pertenece \u00fanicamente a Montevideo. Las salas, grupos y festivales del interior han construido recorridos propios, muchas veces sostenidos durante d\u00e9cadas por comunidades que reconocen en el escenario un espacio de encuentro.<\/p>\n<p>Desde los hist\u00f3ricos teatros departamentales hasta las peque\u00f1as compa\u00f1\u00edas independientes, la actividad esc\u00e9nica permiti\u00f3 representar identidades locales, recuperar historias y acercar la creaci\u00f3n art\u00edstica a p\u00fablicos alejados de los grandes circuitos.<\/p>\n<p>El teatro vive en cada funci\u00f3n, pero tambi\u00e9n en los ensayos, talleres, escuelas de formaci\u00f3n, festivales y giras. Su presencia territorial demuestra que la cultura no se limita a los grandes edificios ni depende exclusivamente de los centros urbanos.<\/p>\n<h5>Un reconocimiento que tard\u00f3 en convertirse en pol\u00edtica<\/h5>\n<p>En septiembre de 2019, la Ley 19.821 declar\u00f3 de inter\u00e9s general la actividad teatral independiente y la reconoci\u00f3 como esencial para el desarrollo art\u00edstico, cultural y social de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>La norma estableci\u00f3 mecanismos de protecci\u00f3n y cre\u00f3 el Consejo Nacional Honorario del Teatro Independiente, integrado por representantes del Estado, la Federaci\u00f3n Uruguaya de Teatros Independientes, la Asociaci\u00f3n de Teatros del Interior y la Sociedad Uruguaya de Actores.<\/p>\n<p>En abril de 2026, casi siete a\u00f1os despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n de la ley, el Consejo fue finalmente presentado. Su cometido es gestionar apoyos para el mantenimiento de salas, el desarrollo de espacios esc\u00e9nicos y la producci\u00f3n de espect\u00e1culos independientes.<\/p>\n<p>Para el per\u00edodo presupuestal 2025-2029 se asignaron 30 millones de pesos destinados a la implementaci\u00f3n de esta pol\u00edtica. El paso representa un reconocimiento institucional, aunque tambi\u00e9n recuerda que la continuidad del teatro exige recursos, planificaci\u00f3n y decisiones sostenidas en el tiempo.<\/p>\n<h5>El arte de estar presentes<\/h5>\n<p>El teatro posee una condici\u00f3n irrepetible: sucede delante de otros. Cada funci\u00f3n re\u00fane cuerpos, voces, silencios y miradas en un mismo tiempo y lugar. Ninguna representaci\u00f3n es exactamente igual a la anterior, porque tampoco es igual el p\u00fablico que la presencia.<\/p>\n<p>En una \u00e9poca dominada por pantallas, reproducciones y contenidos que pueden consumirse en cualquier momento, el escenario conserva el valor de lo vivo. Obliga a compartir una experiencia, a escuchar y a permanecer frente a una historia que se construye en el instante.<\/p>\n<p>Celebrar el D\u00eda del Teatro Nacional significa reconocer esa presencia, pero tambi\u00e9n recordar el trabajo que la sostiene. Significa defender las salas, apoyar la creaci\u00f3n, formar nuevos p\u00fablicos y comprender que una sociedad tambi\u00e9n se conoce a s\u00ed misma por medio de las ficciones que se atreve a representar.<\/p>\n<p>Aquel 24 de agosto de 1815, un grupo de actores recibi\u00f3 la responsabilidad de dirigir su propio escenario. M\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s, el teatro uruguayo contin\u00faa renovando esa herencia: crear colectivamente, mantener abiertas las puertas y levantar el tel\u00f3n para que el pa\u00eds pueda verse, pensarse y reconocerse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta columna de hoy, Huella Cultural recorre el origen del D\u00eda del Teatro Nacional, que Uruguay conmemora cada 24 de agosto. La fecha recuerda una decisi\u00f3n del Cabildo artiguista de Montevideo que, en 1815, entreg\u00f3 la direcci\u00f3n de la Casa de Comedias a los propios actores. 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