{"id":12197,"date":"2026-08-06T11:53:48","date_gmt":"2026-08-06T14:53:48","guid":{"rendered":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12197"},"modified":"2026-08-06T11:53:48","modified_gmt":"2026-08-06T14:53:48","slug":"jacobo-langsner-una-vida-entre-el-teatro-y-las-dos-orillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12197","title":{"rendered":"Jacobo Langsner, una vida entre el teatro y las dos orillas"},"content":{"rendered":"<p><strong>En esta columna de hoy recorremos la vida y la obra de Jacobo Langsner, nacido en Rumania en 1927 y llegado a Uruguay a los tres a\u00f1os. Desde sus primeras piezas en Montevideo hasta la recepci\u00f3n adversa de <em>Esperando la carroza<\/em> en 1962, la consagraci\u00f3n de <em>El tobog\u00e1n<\/em> y las siete temporadas que aquella comedia alcanz\u00f3 luego en el Teatro Circular, su carrera estuvo marcada por giros inesperados. Su radicaci\u00f3n en Buenos Aires, el exilio en Madrid y la colaboraci\u00f3n con Alejandro Doria en cine y televisi\u00f3n ampl\u00edan el perfil de un autor que hizo de la familia y la clase media rioplatense un territorio de humor negro, conflicto y observaci\u00f3n social.<\/strong><!--more--><\/p>\n<p>El 12 de octubre de 1962, la Comedia Nacional estren\u00f3 <em>Esperando la carroza<\/em> en la Sala Verdi de Montevideo. La direcci\u00f3n era de Sergio Otermin y en el elenco estaban, entre otros, Maruja Santullo, Elena Zuasti, Sancho Gracia y Blanca Abirad como Mam\u00e1 Cora. Aquella noche solamente se vendieron 135 localidades. La obra permaneci\u00f3 en cartel durante 27 funciones, entre el 12 de octubre y el 4 de noviembre, y reuni\u00f3 apenas 2.004 espectadores.<\/p>\n<p>Parte de la cr\u00edtica reaccion\u00f3 con dureza. Desde <em>El D\u00eda<\/em> se la acus\u00f3 de vulgar y de atacar los valores de la familia uruguaya; Mario Trajtenberg, desde las p\u00e1ginas de <em>Marcha<\/em>, defendi\u00f3, en cambio, la solidez de aquella farsa y su humor macabro. En medio de la controversia, pocos pod\u00edan imaginar que la pieza cuestionada terminar\u00eda convertida en una de las creaciones m\u00e1s populares del teatro rioplatense.<\/p>\n<p>La historia de ese estreno contiene buena parte del universo de Jacobo Langsner: el humor como forma de incomodar, la familia como escenario de una lucha feroz y la risa apareciendo all\u00ed donde tambi\u00e9n hay dolor. Su teatro no contemplaba a la sociedad desde lejos. La observaba desde el comedor, el dormitorio o la sala de una casa, entre discusiones cotidianas, afectos deteriorados y personas empe\u00f1adas en conservar las apariencias.<\/p>\n<p>Langsner hab\u00eda nacido el 23 de junio de 1927 en Rumania. En 1930, cuando ten\u00eda tres a\u00f1os, lleg\u00f3 con su familia a Uruguay y en 1952 obtuvo la ciudadan\u00eda uruguaya. Aunque su origen europeo qued\u00f3 registrado en las biograf\u00edas, su formaci\u00f3n y su sensibilidad fueron rioplatenses. Vivi\u00f3 entre Montevideo y Buenos Aires y lleg\u00f3 a considerarse mitad argentino y mitad uruguayo. Las dos orillas no fueron solamente lugares de residencia: constituyeron el territorio cultural desde el cual escribi\u00f3.<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os no exist\u00edan las posibilidades actuales de estudiar dramaturgia o escritura audiovisual. Langsner se form\u00f3 leyendo, observando y escribiendo. Su primera obra representada fue <em>El hombre incompleto<\/em>, estrenada en 1951 por la compa\u00f1\u00eda de Mecha Bustos en la Sala Verdi. Despu\u00e9s llegaron <em>La rebeli\u00f3n de Galatea<\/em>, <em>Los rid\u00edculos<\/em> y <em>El juego de Ifigenia<\/em>. Eran textos juveniles en los que todav\u00eda resonaban el existencialismo europeo, el expresionismo y la influencia de autores como Luigi Pirandello.<\/p>\n<p>Con <em>Los artistas<\/em>, representada por el Club de Teatro a mediados de la d\u00e9cada de 1950, comenz\u00f3 a dirigir la mirada hacia las circunstancias pol\u00edticas y sociales de Uruguay. Ese desplazamiento ser\u00eda decisivo: sin abandonar las preguntas sobre la libertad, la angustia o la soledad, su escritura empez\u00f3 a encontrar esas tensiones en personajes reconocibles y ambientes cercanos. Lo dom\u00e9stico se transform\u00f3 en una manera de hablar sobre la sociedad.<\/p>\n<p>En 1956 viaj\u00f3 por primera vez a Buenos Aires, convocado por el director cinematogr\u00e1fico Rom\u00e1n Vignoly Barreto. Langsner le hab\u00eda enviado un guion titulado <em>La camisa de nylon<\/em>, pero escribi\u00f3 de manera incompleta la direcci\u00f3n postal y el env\u00edo demor\u00f3 siete meses en llegar. El proyecto no prosper\u00f3, aunque aquel viaje termin\u00f3 abri\u00e9ndole otras puertas. Hacia fines de la d\u00e9cada se instal\u00f3 en Buenos Aires y comenz\u00f3 a trabajar de forma simult\u00e1nea en ambas m\u00e1rgenes del R\u00edo de la Plata.<\/p>\n<p>La idea de <em>Esperando la carroza<\/em> naci\u00f3 de una noticia le\u00edda en un diario. En N\u00e1poles, dos hermanos se hab\u00edan enfrentado por el honor de organizar el velorio de su madre. La situaci\u00f3n le pareci\u00f3 c\u00f3mica y terrible a la vez: detr\u00e1s de la exhibici\u00f3n p\u00fablica del amor filial pod\u00edan esconderse a\u00f1os de abandono. Langsner escribi\u00f3 la obra en dos d\u00edas. Cuando se la mostr\u00f3 a un amigo vinculado al teatro, este le aconsej\u00f3 que la quemara.<\/p>\n<p>La trama parte de la desaparici\u00f3n de Mam\u00e1 Cora, una anciana a la que su familia supone muerta. Mientras esperan el cuerpo y organizan el velorio, hijos, nueras y parientes discuten qui\u00e9n la atend\u00eda, qui\u00e9n gastaba m\u00e1s dinero y qui\u00e9n hab\u00eda cumplido realmente con sus obligaciones. La supuesta muerte hace caer las m\u00e1scaras. El afecto se mezcla con el c\u00e1lculo, la culpa con la necesidad de aparentar y la tragedia con una comicidad feroz.<\/p>\n<p>La mala recepci\u00f3n de 1962 no detuvo la carrera de Langsner. El 29 de julio de 1970 estren\u00f3 <em>El tobog\u00e1n<\/em> en el Teatro Ode\u00f3n, bajo la direcci\u00f3n de Omar Grasso y con China Zorrilla al frente del elenco. La obra mostraba a una familia de clase media enfrentada a la crisis econ\u00f3mica y al desencanto de un Uruguay que comenzaba a desmoronarse. El deterioro del hogar funcionaba como imagen del deterioro del pa\u00eds. Langsner obtuvo el Premio Florencio por el texto y \u00c1ngel Rama vio en aquella pieza el ingreso del dramaturgo a su madurez creadora.<\/p>\n<p>En 1973, la Comedia Nacional present\u00f3 <em>Un agujero en la pared<\/em> en el Teatro Sol\u00eds, nuevamente con direcci\u00f3n de Sergio Otermin. Esta vez el centro era la relaci\u00f3n entre un joven t\u00edmido e inseguro y una mujer treinta a\u00f1os mayor. Aunque se apartaba parcialmente de la denuncia pol\u00edtica de otros textos, la obra conservaba su inter\u00e9s por los v\u00ednculos contradictorios y por los personajes atrapados entre el deseo y las convenciones sociales.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s ocurri\u00f3 la revancha de <em>Esperando la carroza<\/em>. En 1974, el Teatro Circular la repuso con direcci\u00f3n de Jorge Curi. La obra que hab\u00eda provocado rechazo doce a\u00f1os antes se convirti\u00f3 en un acontecimiento de p\u00fablico y permaneci\u00f3 durante siete temporadas. El texto no hab\u00eda cambiado de naturaleza; hab\u00eda cambiado la disposici\u00f3n de los espectadores para reconocerse en \u00e9l. Aquella familia excesiva, mezquina y desesperada ya no parec\u00eda una ofensa contra la sociedad, sino uno de sus retratos m\u00e1s certeros.<\/p>\n<p>La violencia pol\u00edtica que atravesaba Uruguay y Argentina volvi\u00f3 a modificar la vida de Langsner. En 1975 se radic\u00f3 en Madrid, donde permaneci\u00f3 hasta 1982 y trabaj\u00f3 para la televisi\u00f3n espa\u00f1ola y sueca, especialmente en adaptaciones de textos literarios. Durante ese per\u00edodo, sus obras continuaron represent\u00e1ndose en el R\u00edo de la Plata. <em>Paternoster<\/em>, escrita en 1972, se estren\u00f3 en Montevideo en 1977 y al a\u00f1o siguiente en Buenos Aires. A partir de una historia aparentemente m\u00ednima, la pieza examinaba el fascismo y el modo en que el autoritarismo puede presentarse bajo un lenguaje paternalista y protector.<\/p>\n<p>El regreso al R\u00edo de la Plata fortaleci\u00f3 otra dimensi\u00f3n de su carrera: la escritura para la pantalla. Su colaboraci\u00f3n con Alejandro Doria produjo <em>Darse cuenta<\/em>, estrenada en 1984, y la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de <em>Esperando la carroza<\/em>, de 1985. Doria y Langsner adaptaron la obra teatral y reunieron a un elenco integrado por Antonio Gasalla, China Zorrilla, Luis Brandoni, Betiana Blum, Julio De Grazia, Juan Manuel Tenuta y Enrique Pinti, entre otros.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula ampli\u00f3 enormemente el alcance de la historia. Con el paso del tiempo se convirti\u00f3 en una obra de culto, repetida por distintas generaciones y transformada en una fuente inagotable de frases incorporadas al habla popular. Sin embargo, debajo de la familiaridad y la comicidad permaneci\u00f3 intacta la incomodidad del texto original: la posibilidad de re\u00edrse de personajes reconocibles y descubrir, en medio de la risa, algo dolorosamente propio. Langsner recordaba a una espectadora que sali\u00f3 llorando de una funci\u00f3n en Montevideo despu\u00e9s de haberse re\u00eddo a carcajadas. Esa reacci\u00f3n resume el efecto que buscaba su dramaturgia.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n con Doria continu\u00f3 en <em>Sof\u00eda<\/em>, estrenada en 1987, y en la televisi\u00f3n. Langsner escribi\u00f3 numerosos episodios de <em>Atreverse<\/em>, el ciclo de unitarios emitido entre 1990 y 1991, adem\u00e1s de participar en otros programas como <em>Alta comedia<\/em>, <em>Contracara<\/em> y <em>Alguien como usted<\/em>. El cine y la televisi\u00f3n le permitieron ampliar los escenarios, pero sus preocupaciones siguieron siendo reconocibles: la intolerancia, las relaciones de poder, la fragilidad de los afectos y las contradicciones de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Su producci\u00f3n teatral tampoco se detuvo. La Comedia Nacional estren\u00f3 <em>La planta<\/em> en 1981, <em>La m\u00e1quina rota<\/em> en 1996 y <em>Damas y caballeros<\/em> en 2004. En esas obras reaparecen matrimonios desgastados, personajes encerrados en su propia rutina, discursos morales que encubren corrupci\u00f3n e intolerancia y seres que intentan conservar alguna dignidad en ambientes dominados por la mezquindad. Langsner admit\u00eda que el n\u00facleo de su escritura estaba en la hipocres\u00eda de la clase media a la que \u00e9l mismo pertenec\u00eda. Esa pertenencia es importante: no escrib\u00eda desde la superioridad del que condena a los dem\u00e1s, sino desde la conciencia de formar parte del mundo que observaba.<\/p>\n<p>Jacobo Langsner muri\u00f3 en Buenos Aires el 10 de agosto de 2020, a los 93 a\u00f1os. Dej\u00f3 una obra extensa en teatro, cine y televisi\u00f3n, aunque el \u00e9xito extraordinario de <em>Esperando la carroza<\/em> suele proyectar su sombra sobre el resto de su producci\u00f3n. Volver a <em>El tobog\u00e1n<\/em>, <em>Paternoster<\/em>, <em>Un agujero en la pared<\/em> o <em>La planta<\/em> permite descubrir a un autor m\u00e1s complejo: un dramaturgo capaz de leer las crisis pol\u00edticas y sociales a trav\u00e9s de las palabras pronunciadas dentro de una casa.<\/p>\n<p>Las 135 localidades vendidas durante aquel estreno de 1962 son hoy una cifra dif\u00edcil de separar de la iron\u00eda. La obra rechazada termin\u00f3 atravesando fronteras, lenguajes art\u00edsticos y generaciones. Tal vez all\u00ed se encuentre una de las marcas m\u00e1s profundas de Langsner: haber demostrado que la risa puede tardar en ser comprendida cuando obliga al p\u00fablico a mirarse demasiado de cerca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta columna de hoy recorremos la vida y la obra de Jacobo Langsner, nacido en Rumania en 1927 y llegado a Uruguay a los tres a\u00f1os. 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