{"id":12127,"date":"2026-07-31T10:31:32","date_gmt":"2026-07-31T13:31:32","guid":{"rendered":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12127"},"modified":"2026-07-31T10:31:32","modified_gmt":"2026-07-31T13:31:32","slug":"desde-alemania-la-voz-de-una-mujer-optimista-y-resiliente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/paginacero.com.uy\/?p=12127","title":{"rendered":"Desde Alemania, la voz de una mujer optimista y resiliente"},"content":{"rendered":"<p><strong>Pierina, aunque en realidad se llama Elvira Esther Antonaccio Vera, es hija de Esther, maestra rural, y de Pedro, ingeniero agr\u00f3nomo y productor rural. Es la menor de tres hermanas: Ada y Graciela.<\/strong><\/p>\n<p>Por Anabela Prieto Zarza<!--more--><\/p>\n<p>Es la mam\u00e1 de Heber, Alejandro, Sandra y H\u00e9ctor, quien ya no nos acompa\u00f1a en este plano. Tiene dos nietas, Agustina, de 10 a\u00f1os, y Gianna Paulina, de 6, hijas de Heber.<\/p>\n<p>Cuando naci\u00f3, sus padres esperaban un var\u00f3n, que se llamar\u00eda Pedro, como el padre y el abuelo. En el seno familiar comenzaron a decirle Pierina, que en italiano significa Pedrita. La inscribieron en el colegio con ese nombre, que era el usado por costumbre, en una \u00e9poca en que los contactos y el conocimiento de las personas allanaban muchas cosas. No hubo ninguna intencionalidad.<\/p>\n<p>Curs\u00f3 primaria en el Colegio Inmaculada Concepci\u00f3n. Cuando inici\u00f3 secundaria, las exigencias documentales permitieron detectar que la alumna Pierina Antonaccio no exist\u00eda. A los 12 a\u00f1os, Pierina se enter\u00f3 de que, legalmente, no se llamaba as\u00ed. El encargado de inscribirla en el Registro Civil al nacer hab\u00eda sido su padre. Como el nombre Pierina no le gustaba, para que la mam\u00e1 no se enojara tanto, calladito y sin decirle nada a nadie la anot\u00f3 con dos nombres que no tendr\u00edan objeciones: Elvira, como su abuela, y Esther, como su madre. Papeleo y abogados mediante, pudo continuar con sus estudios y con su vida como Elvira Esther, pero el nombre Pierina permaneci\u00f3 tan firme como si fuera el propio.<\/p>\n<p>Curs\u00f3 secundaria hasta cuarto a\u00f1o en el Colegio e hizo preparatorios en el Rubino.<\/p>\n<p>Mediante examen de ingreso, entr\u00f3 a la Facultad de Derecho, donde curs\u00f3 cuatro a\u00f1os. Se cas\u00f3, llegaron los hijos y la carrera qued\u00f3 postergada.<\/p>\n<p>Mientras era estudiante trabaj\u00f3 en una mutualista. Despu\u00e9s, cuando form\u00f3 su familia y para estar m\u00e1s tiempo con sus hijos, se integr\u00f3 al emprendimiento familiar en el rubro de la apicultura, con una l\u00ednea propia de cremas y sustancias elaboradas con prop\u00f3leo, jalea real y miel fraccionada, adem\u00e1s de colaborar en todo lo que estaba a su alcance.<\/p>\n<p>Cuando el matrimonio se separ\u00f3, qued\u00f3 al frente del hogar con cuatro ni\u00f1os y decidi\u00f3 emprender por cuenta propia. Viv\u00eda en el Prado, a la vuelta de un liceo. All\u00ed instal\u00f3 un ciber, que era furor entre los chicos tanto para estudiar como para entretenerse, y tambi\u00e9n un lavadero de ropa.<\/p>\n<p>En los ratos libres, o entre lavado y lavado, esta mujer tranquila, trabajadora e independiente escuchaba m\u00fasica por internet. As\u00ed conoci\u00f3 a Dom\u00e9nico, con quien comenz\u00f3 a interactuar en l\u00ednea, fundamentalmente porque Pierina quer\u00eda practicar italiano y \u00e9l lo hablaba. Recuerda que un d\u00eda escuch\u00f3 un tema y le pregunt\u00f3 qui\u00e9n lo interpretaba. Dom\u00e9nico le respondi\u00f3: \u00abSoy yo\u00bb.<\/p>\n<p>Una noche de invierno, sobre las 19 o 19:30 horas, Pierina sufri\u00f3 un violento asalto en el local. Como en esa \u00e9poca del a\u00f1o anochec\u00eda m\u00e1s temprano, el comercio permanec\u00eda con llave y solo se permit\u00eda el ingreso de los clientes habituales. Esa noche, un joven que ya hab\u00eda concurrido en d\u00edas anteriores entr\u00f3 y se sent\u00f3 frente a una computadora. Pierina estaba all\u00ed con su hijo Alejandro, que entonces ten\u00eda 12 a\u00f1os y ocupaba otro equipo.<\/p>\n<p>De pronto, el asaltante sac\u00f3 un arma de la mochila, intent\u00f3 llevarse varios equipos, exigi\u00f3 la recaudaci\u00f3n y apunt\u00f3 al ni\u00f1o al est\u00f3mago. Ese fue su peor error. Pierina no sabe c\u00f3mo encontr\u00f3 la fuerza para colocar a su hijo detr\u00e1s de ella. Solo recuerda haberle advertido que con su hijo no. Se resisti\u00f3 al asalto y recibi\u00f3 un fuerte culatazo en la cabeza que le provoc\u00f3 un profundo corte. \u201cEl delincuente escap\u00f3 sin llevarse nada, se esfum\u00f3 bajo la lluvia y mis insultos. Dicen los vecinos que parec\u00eda escapada de una pel\u00edcula de terror, ba\u00f1ada en sangre y gritando como loca. Hoy lo cuento y me puedo re\u00edr, pero fue muy duro\u201d. Termin\u00f3 siendo atendida en la mutualista, adonde fue trasladada por el m\u00f3vil policial, que lleg\u00f3 antes que la ambulancia.<\/p>\n<p>A partir de aquel episodio tom\u00f3 la decisi\u00f3n de cerrar el comercio y buscar alternativas laborales m\u00e1s seguras. La amistad con Dom\u00e9nico se mantuvo a la distancia durante diez a\u00f1os, aunque el ciber y el lavadero cerraron sus puertas, continuaron en contacto mientras Pierina comenzaba una nueva etapa laboral como acompa\u00f1ante en SECOM.<\/p>\n<p>Dom\u00e9nico la invitaba a ir a Alemania. Ella no pod\u00eda: ten\u00eda los hijos chicos y la inversi\u00f3n necesaria estaba fuera de sus prioridades.<\/p>\n<p>Pero un d\u00eda, como debe ser, se dio cuenta de que sus hijos ya ten\u00edan sus vidas hechas y que hab\u00eda llegado su momento. Pidi\u00f3 licencia en el trabajo, acept\u00f3 la invitaci\u00f3n, sac\u00f3 pasaje de ida y vuelta y se fue. Para su hijo mayor era una locura, una aventura peligrosa. No lo escuch\u00f3.<\/p>\n<p>Descubri\u00f3 que Dom\u00e9nico era la persona que dec\u00eda ser. Conoci\u00f3 a su familia, su estilo de vida y sus actividades.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a Uruguay, Dom\u00e9nico sigui\u00f3 insistiendo para que se fuera definitivamente a Alemania. Pierina pon\u00eda excusas: \u00abEl rubro destinado a viajes est\u00e1 agotado; ac\u00e1 tengo mi trabajo, mi familia. Yo no puedo ir ah\u00ed a depender de alguien. \u00bfEn qu\u00e9 voy a trabajar?\u00bb.<\/p>\n<p>La persistencia tiene sus frutos. Y tambi\u00e9n las acciones que se toman para lograr lo que uno quiere. Cada excusa fue derribada. Lleg\u00f3 el pasaje de ida y vuelta, lleg\u00f3 al consulado un contrato de trabajo y, adem\u00e1s, Dom\u00e9nico moviliz\u00f3 todos los tr\u00e1mites necesarios para que Pierina pudiera culminar el proceso de ciudadan\u00eda italiana que hab\u00eda iniciado con anterioridad. Pasaporte en mano, sin excusas, la vida de Pierina tom\u00f3 otros rumbos.<\/p>\n<p>\u00abMe vine a Alemania con 53 a\u00f1os. No he conocido en mi vida una persona tan maravillosa, tan atenta y tan trabajadora como Dom\u00e9nico. Era exactamente la imagen que ten\u00eda de \u00e9l. Me hab\u00eda presentado a sus hijas y a su familia por videollamada; todo era lo que esperaba que fuera.\u00bb<\/p>\n<p>Su vida cambi\u00f3 para bien. \u00abEn Montevideo sal\u00eda a trabajar con terror; en Alemania se sale tranquila porque la seguridad es asombrosa. Pero, adem\u00e1s, la vida me dio la posibilidad de tener un compa\u00f1ero que no esperaba. No pensaba formar pareja, estaba bien sola. Con Dom\u00e9nico charlaba tranquila porque no era un riesgo a 12.000 kil\u00f3metros.\u00bb<\/p>\n<p>Del no querer irse hasta hoy han pasado once a\u00f1os de hermosa convivencia. Trabajan juntos. Dom\u00e9nico tiene una helader\u00eda y Pierina colabora supervisando al personal, en la producci\u00f3n, haciendo la vainilla, las salsas y las tortas. \u00c9l delega y Pierina acepta con gusto. Abren y cierran ellos mismos. Durante diciembre y enero, debido al invierno, la helader\u00eda permanece cerrada. Entonces se dedican a viajar, un hobby que ambos comparten.<\/p>\n<p>Sandra, su hija, es m\u00e1ster en Dise\u00f1o de Moda y vive con ella en Alemania. Tuvo un rol muy importante en su vida y siempre le estar\u00e1 agradecida.<\/p>\n<p>En 2022, Pierina tuvo leucemia aguda. Si bien est\u00e1 totalmente erradicada, los controles son permanentes. Los m\u00e9dicos tratantes le explicaron que existen m\u00faltiples tipos de leucemia. Algunas se curan solo con quimioterapia; otras, \u00fanicamente con trasplante de m\u00e9dula \u00f3sea.<\/p>\n<p>\u00abEl tipo que yo tuve requiri\u00f3 tres tipos de quimioterapia m\u00e1s el trasplante de m\u00e9dula \u00f3sea. Mi m\u00e9dula ya no existe; poseo la que don\u00f3 mi hija. Ese \u00e1ngel, que le ten\u00eda terror a las inyecciones, para poder ser mi donante se someti\u00f3 a un tratamiento que significaba inyectarse todos los d\u00edas en el abdomen para producir m\u00e1s c\u00e9lulas madre y poder donar. Estuvo conectada cuatro horas, con agujas en ambos brazos, para que la sangre circulara y pudieran extraer esas c\u00e9lulas que despu\u00e9s me transfirieron a m\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p>Cree que tambi\u00e9n tuvo la suerte de atravesar esta enfermedad en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00abEl sistema de salud es absolutamente maravilloso. Estuve seis meses en aislamiento en CTI. La quimioterapia me bajaba las defensas al suelo. Lo m\u00edo es milagroso. Fueron asombrosas las atenciones que me dispensaban, el monitoreo constante, la atenci\u00f3n interdisciplinaria, el psic\u00f3logo&#8230; realmente estaban pendientes de m\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p>Recuerda que la visitaba un sacerdote cat\u00f3lico que no hablaba nada de espa\u00f1ol. Pero, adem\u00e1s de rezar en alem\u00e1n por y con ella, le hac\u00eda escuchar el Himno Nacional Uruguayo y la Marcha Mi Bandera para que se sintiera un poco m\u00e1s cerca de su tierra.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de viajar, integra, junto con Dom\u00e9nico, el Coro de la Asociaci\u00f3n Cultural Alemano-Italiana. Este grupo, integrado mayoritariamente por personas jubiladas, se dedica a cantar, promover y disfrutar la cultura, la m\u00fasica y la gastronom\u00eda italiana, adem\u00e1s de organizar excursiones con ese fin. Dom\u00e9nico es el \u00fanico italiano en el grupo radicado en Alemania desde hace casi 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>No tiene sue\u00f1os por cumplir. Cree que ha cumplido todo lo que ha querido y que ha vivido cosas que nunca hab\u00eda so\u00f1ado, entre ellas conocer los lugares maravillosos que ha recorrido.<\/p>\n<p>Est\u00e1 convencida de que: \u00abHagas lo que hagas, el destino decide. Si es para vos, no lo pod\u00e9s eludir. Hay que creer en el destino. Lo que se me dio no lo busqu\u00e9; simplemente se dio\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cree que la clave est\u00e1 en \u00abno preocuparse, vivir el momento. Cuando me enferm\u00e9, si bien no era optimista, tampoco era pesimista. Me manten\u00eda ocupada escuchando m\u00fasica, dibujando \u2014recuerdo que pint\u00f3 infinitas mandalas de colores\u2014, pintando o viendo series de Netflix. Preocuparse por aquello que no est\u00e1 en tus manos solucionar es in\u00fatil\u00bb.<\/p>\n<p>Quienes estuvimos acompa\u00f1\u00e1ndola a la distancia sabemos de su lucha, de esa y de otras. Sabemos de su entereza y de su valor. Al punto de que era ella quien terminaba siendo nuestra palabra de fe y de aliento sobre su propio destino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pierina, aunque en realidad se llama Elvira Esther Antonaccio Vera, es hija de Esther, maestra rural, y de Pedro, ingeniero agr\u00f3nomo y productor rural. Es la menor de tres hermanas: Ada y Graciela. Por Anabela Prieto Zarza<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":12128,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,17],"tags":[],"class_list":["post-12127","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-durazno","category-suplemento-mujer"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12127"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12127\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12129,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12127\/revisions\/12129"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12128"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/paginacero.com.uy\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}